Cómo blindar una botella de vino de 30.000 euros

Robos. El último asalto en Coque hace temblar al sector, sobre todo si nos acordamos del saqueo en Atrio. Así se protegen los restaurantes con mejores bodegas de Valencia

ÁLEX SERRANO | ALMUDENA ORTUÑO

Hay reticencia en el sector a hablar del tema, y eso significa que también hay miedo. Las grandes casas no creen prudente opinar, por si acaso despiertan atenciones indeseadas. Un nuevo robo en una prestigiosa bodega de España, situada dentro de un restaurante con estrellas Michelin, hace temer que pueda repetirse la historia en la Comunitat. Es por ello que las medidas de seguridad se revisan, las pólizas de los seguros se aumentan y se plantea la posibilidad de retirar de la vista las joyas de la corona. Lo que no se ve no se codicia. ¿Pero cómo impedir el robo de una botella de 30.000 euros cuando alguien tiene el firme propósito de llevársela? ¿Será para especular en el mercado negro? ¿O por encargo de un opulento coleccionista? ¿Acaso hay vinos destinados a los mortales y otros, a los ricos?

Fueron 132 botellas valoradas en 200.000 euros las que sustrajeron, el pasado miércoles, en el restaurante Coque de Madrid, condecorado con dos Estrellas Michelin y a cargo del chef Mario Sandoval. Su bodega se conoce como 'La Sacristía' y en ella se guarece una damajuana de Trafalgar de 1805, única en el mundo. Prefirieron llevarse el Burdeos y una colección de añadas viejas de Marques de Riscal, entre otros tantos tesoros. Al parecer, los asaltantes no pudieron hacer un butrón desde el negocio contiguo, una farmacia cerrada por jubilación, así que decidieron saltar por el patio. La Policía Nacional sospecha que se trata de un robo por encargo, ya que los ladrones había estudiado dónde estaban los mejores vinos y aprovecharon que el restaurante cerraba domingo y lunes para entrar.

Con 25.000 botellas, la bodega de Coque es un gran reclamo del restaurante, integrado en la experiencia degustación. Promete Rafael Sandoval, sumiller de la casa, hermano de Mario y Premio Nacional, que lo seguirá estando. Sin embargo, saltan las alertas sobre si los tesoros de la gastronomía deberían estar tan a la vista, o prodigarse lo justo. El mismo debate que ya se abrió en octubre de 2021, cuando el hotel restaurante Atrio, que tiene otras dos estrellas Michelin en Cáceres, sufrió el robo de 45 botellas de vino -38 de Romanée Conti y 7 de Chateau dYque-, valoradas en 1,6 millones. Los presuntos autores fueron detenidos en Croacia, pero las botellas no han sido localizadas. ¿Que se puede hacer si alguien se quiere llevar esa botella preciada de la cámara de los tesoros?

Se lo preguntamos a las grandes voces del vino de esta ciudad, que ya se preparan.

Manuela Romeralo | sumiller

«Seguro que los restaurantes están inquietos»

«Las bodegas deben estar aseguradas, incluso lo ideal sería que la propiedad revisara su valor tras los inventarios que se realizan mensualmente. La simple compra de un par de botellas incrementa la cuantía de modo considerable. Seguro que en este momento todos los restaurantes están inquietos y revisando sus accesos. Hay que pensar que son el gran tesoro de los restaurantes, porque cobijan etiquetas de añadas antiguas y especiales con valor incalculable, tanto económico como emocional. En muchos casos, constituyen estancias preciosas que se ponen la vista de los clientes, con orgullo de lucir las botellas de precio más elevado... Pero Lecter decía que codiciamos lo que vemos cada día. Así que quizá algún propietario se esté planteando acorazar un poco más el espacio».

«Como en todos lados, si quisieran entrar, acabarían entrando», dice una resignada Begoña Rodrigo, de La Salita

José Vicente Pérez | El Bressol

«¿Para qué vas a contar si tienes un Petrus?»

«Estos robos se hacen por encargo, van a por botellas en concreto, consideradas joyas en el mercado. Quizá queden 7 u 8 en el mundo, por lo que si aparecieran en otro punto de venta, enseguida se sabría quién ha sido. Son coleccionistas, como en el caso del arte, que compran en el mercado negro. Y claro, si algo desaparece, el precio de otras botellas de ese vino sube en las subastas, hay cierta especulación. Los hosteleros solamente podemos confiar en una buena alarma y un buen seguro, que los hay especializados. Y tener cuidado con los alardes, como en los restaurantes que te ofrecen pasear por la bodega a modo de experiencia. Si tienes una Petrus de 30.000 euros, ¿vas a contarlo?».

Pablo Chirivella | Tavella

«Es fácil pensar que hay un mercado negro»

«Nadie está preparado para esto... En Tavella tenemos los vinos asegurados y tomamos las precauciones normales dentro del negocio. No vivimos con esa inquietud, es que no podríamos. El dilema son los vinos que hemos ido guardando con el tiempo y pertenecen a añadas que no se pueden reponer. No sé que ganan robando estas botellas. Supongo que alguna persona pudiente se las querrá beber, pero no creo: tal vez sea más factible pensar que hay un mercado negro. Saben las bodegas a las que tienen que ir».

Ca Pepico. Esta bodega de Meliana contiene algunas de las referencias más valiosas de la ciudad y alrededores. / DAMIÁN TORRES

Pepe Ferrer | Ca Pepico

«Los ladrones nunca dirán quién encarga el robo»

«Te voy a contar una anécdota: en Ca Pepico sufrí un robo de una botella vacía. Entre varios amigos habíamos comprado un Latour, un Margot y un Château Monrosil de 1993, la famosa botella con la etiqueta dibujada a lápiz de una nínfula desnuda. Nos la habíamos bebido y la puse donde tenemos todas las botellas vacías, pero desapareció: aunque sospechamos quién fue, no podemos acusarle porque no era cliente habitual. En realidad, tenemos asegurada la bodega, aunque no sea escandalosamente costosa. Hay restaurantes con más valor, ya no por las etiquetas, sino por la cantidad. Pero no puedes inquietarte por lo de Coque, porque si alguien te quiere robar, es muy difícil impedírselo. Se gana mucho dinero robando una botella. Una vez ha ocurrido, puedes encontrar al asaltante y meterlo en la cárcel, pero es imposible que cante a quién se la ha vendido. Lo negará en todo momento».

Begoña Rodrigo, La Salita (1*)

«La bodega se queda bloqueada por la noche»

«En nuestro restaurante hay 30 cámaras de seguridad y la bodega se queda bloqueada por la noche, pero como en todos lados, si quisieran entrar, acabarían entrando. No puedo vivir con ese temor, porque no abriría la casa. De hecho, a veces celebramos cenas dentro de la bodega y sabemos que alguien podría llevarse un vino, y ser tarde cuando nos demos cuenta. Preferimos confiar. Este tipo de robos tienen que ser por encargo y dirigidos a coleccionistas. Además de los restaurante con estrella Michelin, en Valencia hay bodegas reconvertidas en otras cosas que pueden seguir teniendo auténticas joyas».

Los hosteleros coinciden en que los saqueos parecen responder a encargos de coleccionistas privados

Luca Bernasconi | Lebulc

«Los vinos más caros viven en bodegas privadas»

«Las mejores bodegas que hay en Valencia seguramente sean Pepico, Entrevins, Tavella o Camarena, pero aún así, seguimos a años luz de Rekondo, L'Escaleta, Dacosta o el Celler de Can Roca. Todas están, o deberían estar, protegidas y aseguradas. Sin embargo, los vinos más caros, por lo general Romanée y Petrus, duermen en bodegas privadas de urbanizaciones top. Por eso, al igual que sucede con el arte, estos asaltos tienen pinta de ser robos por encargo. Dicho esto, debería aclararse al lector la diferencia entre el precio de compra y de venta: no creo que Coque tuviera 120 botellas a un coste medio de 1.600 euros».

Nacho Romero | La Barra de Kaymus

«En una joyería te puedes llevar cinco veces más»

«Las botellas más caras no están en los restaurantes, sino en las casas particulares. Las he visto de 10 a 30.000 euros. Si alguien entrara a robar en Kaymus iría más por la caja que por botellas, eso lo tengo claro. Los ladrones quieren llevarse cosas pequeñas y las botellas ocupan mucho, son difíciles de transportar, tienes que volver a revenderlas... En el caso de Coque hay algo raro: tiene que haber algún trabajador compinchado o ser ladrones especializados que van por encargo. En una joyería te llevas cinco veces más».

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