Bodegas Familiares de Rioja pide amparo político al Ministerio de Agricultura

Bodegas Familiares de Rioja pide amparo político al Ministerio de Agricultura

La asociación se posiciona contra las cuotas de la Interprofesional del Vino de España y cuestiona los pagos obligatorios para financiar campañas genéricas | Texto íntegro de la carta que Bodegas Familiares ha remitido al ministro Luis Planas

LA RIOJALogroño

Bodegas Familiares de Rioja ha pedido «amparo y apoyo político» al nuevo ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ante la obligatoriedad de pago de las cuotas mensuales de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE).

En una carta firmada por su presidente, Eduardo Hernáiz, y que se ha enviado también a los representantes de los diferentes partidos políticos riojanos con representación en el Congreso de los Diputados, así como al Gobierno de La Rioja, la asociación de pequeñas y medianas bodega cuestiona la imposición de una cuota a todas las bodegas españolas para atender a la presión y a los intereses de los grandes grupos bodegueros y cooperativas y financiar campañas de promoción de vino 'genérico', e incluso de derivados del mismo, que nada tiene que ver con la estrategia de promoción del vino vinculado al origen y al territorio como es el caso de Rioja.

Perjuicio económico

La carta advierte del «perjuicio no solo económico» que se está causando a las pequeñas y medianas bodegas de Rioja con las cuotas obligatorias, contra las que Bodegas Familiares ya se rebeló desde el primer momento, ya que «la promoción genérica del vino, e incluso de las sangrías y derivados, como la última campaña de la OIVE, va en contra de la filosofía de promoción de la propia Interprofesional del vino de Rioja, con estrategias ligadas al desarrollo territorial».

La figura del 'stock cualitativo'

Bodegas Familiares de Rioja ha celebrado hoy una jornada informativa para pequeñas y medianas bodegas, con la participación de más de 50 bodegueros, en la que el vicepresidente de la asociación, Juan Carlos Sancha, ha informado sobre los detalles de la nueva figura del 'stock cualitativo', que podrá utilizarse ya esta vendimia.

Bodegas Familiares de Rioja impulsó desde la comisión estratégica la figura del 'stock', con la que hacer frente al cambio climático y también como figura clave para la mejora de la calidad de los vinos, y que para esta campaña permitirá reservar en bodega hasta un 8% de producción adicional al porcentaje máximo amparado (110%). En este sentido, Sancha recordó que «teníamos una obligación, el compromiso moral, de intentar hacer algo tras lo vivido con la sobreproducción en la campaña del 2016 y la escasez por la helada y la sequía del 2017, y la figura del 'stock' puede ser una herramienta muy útil especialmente para la pequeña y la mediana bodega».

En la reunión participó también Susana García Dolla, directora de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) que dio cuenta de las acciones realizadas hasta la fecha y de los planes para el futuro y respondió también a las numerosas preguntas y cuestionamientos de los bodegueros.

Son precisamente las estrategias comerciales de consumo genérico, sin arraigo territorial alguno, las que provocan un grave problema a las pequeñas y medianas bodegas porque contribuyen a bajar los precios del vino y, por tanto de la uva, y nos hacen ser menos competitivos: «Estamos duplicando nuestro esfuerzo económico para dos entidades que representan intereses contrapuestos».

Bodegas Familiares de Rioja, al margen del proceso judicial emprendido por alguna bodega y que está pendiente de resolución en los tribunales contra las cuotas, considera que las organizaciones representadas en la OIVE no cumplen con los requisitos reales de representación exigibles del sector como para justificar la extensión de norma (decisión en la que se apoya legalmente la obligatoriedad de pago) concedida por el anterior Ministerio de Agricultura y denuncia que la OIVE y la extensión de norma son consecuencia de la estrategia y la presión política de la Federación Española del Vino, que agrupa a las grandes empresas vinícolas del país para defender sus intereses también «con la aportación económica de las pequeñas y medianas bodegas de todo el país, pero sin contar con nosotros más que para pagar las facturas».

«Lo que pedimos, y creemos absolutamente necesario, es un cambio de la estrategia política en España, que apoye más a la pequeña y mediana bodega, a la calidad y al origen de los vinos, que a los grandes grupos empresariales y a los grandes productores de vino».

La carta

A la atención de don Luis Planas, excelentísimo señor ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España:

En nombre de Bodegas Familiares de Rioja, una asociación de pequeñas y medianas bodegas de Rioja fundada en 1991 que en la actualidad representa en el Consejo Regulador de Rioja a 150 empresas (de las 550 que tienen capacidad comercializadora, es decir, la organización con mayor respaldo social de todas en el propio Consejo), me dirijo a usted para hacerle partícipe de una situación que, amparada legalmente por el anterior Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, está provocando un importante perjuicio, no sólo económico, a las bodegas que represento.

El 31 de diciembre de 2014 el BOE publicó la orden ministerial AAA/2502/2014, de 23 de diciembre, por la que se reconocía la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), constituida por varias organizaciones agrarias en la rama productora y exclusivamente por la Federación Española del Vino (FEV) y por las Cooperativas Agroalimentarias de España en la rama comercializadora/transformadora, si bien es cierto que con posterioridad se integró la Asociación Vinos de España. Asimismo, el 23 de julio del 2016 el BOE publica la orden AAA/1241/2016, de 14 de julio, por la que se extiende el acuerdo de la OIVE al conjunto del sector y se fija la aportación económica obligatoria, extensión de norma, para realizar actividades de promoción del vino en el mercado interior durante las campañas 2016/2017, 2017/18 y 2018/19.

En primer lugar, entendemos que las asociaciones que han constituido la OIVE, al menos en la rama comercial, no cumplen con el precepto básico de la Ley de Interprofesionales 38/1994, que las describe como aquellas entidades constituidas por organizaciones representativas de la producción, de la transformación y la comercialización y distribución agroalimentaria. En este sentido, la FEV es la principal organización bodeguera presente en la misma y, de hecho, formada por grandes grupos nacionales y multinacionales, sus intereses poco, por no decir nada, tienen que ver con los de las pequeñas y medianas empresas de Rioja y de todo el territorio nacional.

Es decir, no se dan las condiciones que garanticen que estas entidades, tal y como se constituyen, cuenten en todos los casos con la legitimidad para decidir en nombre del sector comercial español, ya que ni está acreditada su representatividad en los estatutos de la OIVE ni realmente la FEV, las cooperativas ni la Asociación Empresarial Vinos de España la tienen. En definitiva, es la FEV quien ha creado la OIVE para defender sus propios intereses con el beneplácito del anterior Ministerio, que aprobó la extensión de norma para la obligatoriedad del pago y financiación de la misma con los recursos de todas las bodegas comercializadoras de todo el país. De hecho, hasta hace unos pocos meses la OIVE ha estado utilizando las propias instalaciones y el teléfono de la propia FEV.

En nuestro caso, además, se da la circunstancia de que las bodegas ya constituimos una Organización Interprofesional del Vino de Rioja con anterioridad, en el año 2004, cuya finalidad principal es la promoción del vino de Rioja, es decir, del origen del vino, de un territorio y de una tradición y cultura milenaria que, para nada, coincide con las campañas ni los intereses que representan los grandes grupos vitivinícolas del país que controlan la FEV. De hecho, son precisamente las estrategias comerciales de consumo de vino genérico, sin arraigo territorial alguno, procedente incluso de cualquier país aunque se embotelle y se comercialice desde España, las que provocan un grave problema a las pequeñas y medianas bodegas porque contribuyen a bajar los precios del vino, y por tanto del precio de la uva, y nos hacen ser menos competitivos.

La promoción del vino genérico, e incluso de las sangrías y derivados -como puede comprobarse en la última campaña de comunicación de la OIVE- va directamente en contra de la filosofía de promoción de nuestra propia Interprofesional y, sobre todo, de la pequeña y mediana bodega de Rioja y del resto de zonas vitivinícolas en el resto del país, con estrategias ligadas al desarrollo territorial y que es la que verdaderamente tiene arraigo en el mismo, crea empleo en los pueblos y es propietaria de buena parte del viñedo que sostiene los territorios rurales. En nuestro caso, las bodegas de Rioja, la situación es doblemente sangrante: estamos duplicando nuestro esfuerzo económico para dos entidades que representan intereses contrapuestos.

A estos perjuicios nos referimos, además del económico, cuando aludimos al problema creado por la extensión de norma y que, por otra parte, están creando graves disfunciones en las propias denominaciones de origen. Son los casos, por ejemplo, de Cava, con la fuga de la denominación de origen de un importante grupo de empresas ante las políticas de precio y deterioro del prestigio y la calidad del producto o, más cercano a nosotros, las amenazas de escisión de bodegas alavesas en Rioja contando con el apoyo de instituciones como el Gobierno Vasco que nosotros, sin embargo, no encontramos en nuestra región ni hasta ahora hemos encontrado en el Gobierno de España.

Todas las cuestiones mencionadas anteriormente sobre la representatividad y la extensión de norma están pendientes de actuaciones judiciales emprendidas por algunas bodegas particulares, así como de la denuncia interpuesta por la organización agraria Unión de Uniones ante las instancias comunitarias al considerar que no está justificada ni acreditada la representatividad pretendida, pero, dadas nuestras propias limitaciones, el propósito de esta carta trasciende de la defensa de nuestros intereses legales.

En este sentido, con estas líneas, pedimos su amparo, su protección, ante las presiones de los grandes lobbys empresariales, como el que representa la FEV, convencidos además de que el mismo problema tienen las pequeñas bodegas de todo el territorio nacional. Entendemos que es necesario un cambio de la política institucional de apoyo al sector vitivinícola, que ponga el foco en el territorio, en las familias, en la capacidad de creación de empleo de las pequeñas bodegas, por cierto, muy superior al de las grandes, como estrategia además para evitar la despoblación del medio rural y el desarrollo e incluso la superviviencia del mismo.

Por todo lo expuesto, me gustaría concertar una entrevista con usted a la mayor brevedad posible, y siendo consciente de sus dificultades y compromisos de agenda, para solicitar su apoyo político y moral ante esta cuestión y otras con el fin de reclamar el apoyo a la pequeña y mediana empresa que, como sabe, es la pieza fundamental para el desarrollo de nuestro país, tanto en este sector como en el conjunto de la economía española.

 

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