Jesús Manuel García, de Bodegas Mazuela. / SONIA TERCERO

Bodegas Mazuela: seis vinos de seis viñedos

Jesús Manuel García reabre el jueves 29, con cambio de escenario al Club de Marketing y aforo reducido (plazas agotadas)

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Seis vinos de seis viñedos diferentes. Es la propuesta con la que Jesús Manuel García, Bodegas Mazuela (Cenicero), reabre el próximo jueves 29 –con aforo mucho más limitado (sólo 30 plazas, ya agotadas)– esta extraña temporada de catas del club de lomejordelvinoderioja.com, que la pandemia cortó nada más comenzar. Lo hace con todas sus etiquetas, incluido el lanzamiento en primicia de su primer reserva, un vino que se fraguó en la primera vendimia del 2014 y que durante todo este tiempo ha visto impasible cómo el bodeguero ha ido sobreponiéndose a las dificultades: la terrible helada del 2017, el mildiu y las tormentas del 2018, que inundaron incluso la bodega, y, sobre todo, la crisis del coronavirus en un pequeño proyecto (50.000 botellas), que depende al 90% de la hostería: «A apretar los dientes y, a seguir...», sentencia el bodeguero.

Después de una larga experiencia laboral en la gerencia de otras bodegas, Jesús Manuel García comenzó a comercializar sus vinos en el 2017: «Teníamos los viñas familiares, pero éramos muy conscientes de que, y más en Cenicero con casas históricas que venden millones de botellas, debíamos hacer algo diferente si queríamos salir adelante».

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  • Nuevo escenario y hora Jueves 29, en el Club de Marketing, a las 19.30 horas.

  • El protagonista Bodegas Mazuela, el proyecto personal de Jesús Manuel García, con seis vinos; en primicia, su último lanzamiento,

  • Inscripciones Entradas agotadas

En este sentido, el bodeguero conoce la viticultura y la enología, pero también se ha pateado restaurante tras restaurante para vender botellas: «Cada vino nace de una viña concreta, ya pensada desde el primer momento para el vino que queremos hacer: más complejo o más divertido..., y, siempre, intentamos que nos guste a nosotros pero también a quienes nos dirigimos», explica.

«Cada vino nace de una viña concreta, pensada desde el primer momento para el tipo de elaboración que queremos hacer»

CATA CON MAZUELA

La cata y los vinos

La cata comenzará con Stelvio Blanco, marca principal de la casa, con la que Jesús Manuel García, aficionado y practicante del ciclismo, rinde homenaje al paso del Stelvio, el impresionante paso italiano de 48 curvas de herradura: «Es un puerto que tengo grabado en la memoria, con tantas vueltas y rampas como el mundo del vino, así que registré la marca», recuerda. Stelvio Blanco 2019 es una mezcla de malvasía (70%) con sauvignon blanc (30%): «Las vendimiamos y elaboramos por separado y cada añada decidimos el ensamblaje, siempre con la malvasía mayoritaria», explica. «Es sorprendente, con una nariz muy alegre que te hace pensar en un vino casi dulce, pero luego con la acidez y el nervio en la boca del sauvignon». El vino no toca la madera, aunque Jesús Manuel trabaja mucho con las lías en el hormigón para ese volumen sorprendente en la boca.

'Todo va a salir bien 2019', rosado fermentado en barrica es su penúltimo lanzamiento, hace unos meses y casi un guiño al coronavirus: «Queríamos hacer un rosado diferente, potente para tomar en la mesa, y lo fermentamos la mitad de tiempo en hormigón y la otra mitad en barrica». «Preocupados por las densidades –agrega– me decían: '¡Joder tío, sácalo ya!', y yo los decía tranquilos que todo va a salir bien...». Eran los momentos del primer confinamiento y, así, la advertencia, acabó además en la botella.

Corazón Indomable 2019 bien podría hacer referencia al carácter del propio bodeguero. Es un semimaceración carbónica, con uva entera de tempranillo y desgranado a mano al 100%, que Jesús Manuel lleva al tanque de hormigón sin tocar madera: «Quería un pelotazo de fruta y me encanta la maceración carbónica, pero siempre queda un poco de verdor al final por el racimo, por lo que opté por esta semimaceración».

Stelvio Tinto 2017 es el crianza de Mazuela, el primer vino y buque insignia: «En un tempranillo 100% de una viña vieja plantado en vaso, de un único viñedo como todos, y con el que quería hacer un 'Rioja' diferente». «La gente –continúa– pide un crianza y, casi siempre, toma un vino con la madera por encima y la fruta de fondo; lo que yo quería es invertir los términos, con la fruta como protagonista, pese a que el vino pasa 14 meses en barrica de roble francés nuevo».

El año pasado nació su quinto vino, Liante 2018, curiosamente con menos tiempo de crianza (siete meses) que el anterior, pero con un ligero gusto mayor a madera: «Es el roble americano y también una viña más calcárea, no pedregosa, porque aquí sí queríamos un vino menos serio, más para las barras de bar y cuyo nombre hace referencia al 'liante' ese que hay en todas las cuadrillas y siempre quiere la última».

Para finalizar, una primicia, que saldrá al mercado justo tras la cata: La Hoya de Mazuela 2014, un vino, etiquetado como reserva, tras 40 meses en barricas de roble francés. «Es una producción limitadísima, que ha ido haciéndose conmigo, con la idea de hacer el vino fino histórico de Rioja, con algo más de madera, pero porque la propia estructura lo pide».