«Aunque hay que cambiarla, Rioja me da oportunidades», sostiene Luis Cañas

A. G.LANCIEGO.

No salió Rioja dinamitada del debate. Hubo muchas críticas al modelo actual, sobre todo hacia el productivismo, pero también quedó bastante claro el compromiso: «Respeto al que quiera irse, pero yo estoy a gusto porque me sigue dando oportunidades», afirmó el bodeguero de Villabuena, Juan Luis Cañas. Pablo Eguzkiza (Lanzaga) fue incluso un paso más allá: «Esto es un negocio y, si merece la pena te quedas; yo no comparto hacer otra denominación paralela en Rioja Alavesa sólo por cambiar de nombre porque sería el mismo 'perro' con otro collar; de verdad debemos concienciarnos por hacer algo distinto».

Eso sí, David Sampedro (Bhilar) puso sobre la mesa un problema que comparten varias bodegas a la hora de la calificación de determinados vinos, sin sulfuroso y con crianzas en lías que tienen problemas para superar el 'test' de tipicidad, como a él mismo le ha sucedido: «El tema es que a veces te echan, así que quizá haya que sacar la parte que parece que no interesa y dejar el resto». Algo a lo que replicó Roberto Oliván (Tentenublo): «El que quiera irse debe hacerlo, pero no a medias». Aunque el salón estuvo abierto a todo el mundo, no hubo presencia ni políticos invitados por decisión de la propia organización. En el debate se pusieron sobre la mesa problemas y algunos con soluciones bien sencillas; por ejemplo, revisar ese tema de la 'tipicidad' de los vinos antes de que suenen nuevos 'portazos'.