Carlos Sánchez, en su viñedo de San Vicente de la Sonsierra. / SONIA TERCERO

Carlos Sánchez: el rastreador de viñas

El vitivinicultor presenta el próximo jueves para lomejordelvinoderioja un viaje por las viticulturas de Gredos (Madrid) y de la Sonsierra (Rioja)

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Afincado en Cuzcurrita desde hace tres años, Carlos Sánchez es un 'rastreador' de viñas. Comenzó en Madrid, en la Sierra de Gredos como enólogo en la cooperativa de Méntrida. Justo al lado se instalaron los hermanos Jiménez Landi, Comando G, y 4 Monos Viticultores, donde propusieron nuevas vinificaciones para las variedades históricas de la zona, garnacha y albillo real. Carlos comenzó allí a elaborar Las Bacantes, sus vinos de Gredos, pero con un ojo puesto en Rioja, donde veraneaba su familia y donde quedó prendado del corazón de la Sonsierra, el entorno de San Vicente y Labastida: «Es un reducto de la viticultura tradicional, con maravillosas terrazas y viñedos y supe que sería aquí donde asentaría mi proyecto».

Junto con Javier García (4 Monos) y Nacho Jiménez puso en marca 3 Viñerones, en Briones, donde en régimen de alquiler vinifica pequeñas producciones y desde 2020 trabaja también en solitario en las instalaciones de la cooperativa de Labastida con sus propios vinos de viejos viñedos alquilados y de una pequeña parcela en propiedad de San Vicente. Llegó allí gracias a la intermediación del bodeguero local Carlos Fernández y a la disposición de Iñigo, gerente de Solagüen: «Estoy más centrado, sigo teniendo algún asesoramiento fuera y mantengo Gredos, pero he venido para quedarme en Rioja», explica el viticultor.

  • Jueves 21 de octubre El jueves día 21, a las 20 horas, en el restaurante Delicatto de Logroño, con plazas para los primeros inscritos en Oferplan de larioja.com o en lomejordelvinoderioja.com (10 euros/persona) y dos entradas dobles gratuitas para suscriptores ON+. Las entradas ya están agotadas.

  • Los vinos de la cata Las Bacantes Garnacha 2018 y Las Bacantes Albillo Real 2019 (Gredos); Sedal 2020 y La Esquirla del Bardallo 2018 (3 Viñerones); Bienlarmè-Lágrimas Bellas 2019 y Buradón 2020 (Carlos Sánchez Vitivinicultor).

«Cuando conocí el entorno de San Vicente y Labastida tuve claro que sería ahí donde debía asentar mi proyecto», explica Sánchez

La cata

Carlos comenzó la vendimia en Gredos a mediados de agosto y termina ahora en Labastida. Es un vitivinicultor todavía sin bodega, pero para quien no hay horas ni festivos. Carlos Sánchez protagoniza el próximo jueves 21 una cata para el club de lomejordelvinoderioja.com de las limitadísimas y personales elaboraciones de este 'microbodeguero': una viaje desde la Sierra de Gredos a la Sonsierra.

Sánchez comenzará con Las Bacantes, garnacha y albillo real, dos vinos muy alejados de los perfiles riojanos: «Es una zona totalmente distinta, a casi 800 metros de altitud y de suelos de granito, con vinos de pH muy bajo; la albillo real, como anécdota, es la única variedad que no se arrancó con la invasión musulmana porque las uvas se utilizaban para comer». De elaborar vinos 'pesados' y sobremadurados con alcoholes de 17 o hasta 18 grados, la zona de Gredos ha pasado a ser hoy en día una de las más emergentes y de moda en España, con garnachas abiertas de color, minerales, verticales y frescas, y con graduaciones en el entorno de 13, toda una sorpresa para los aficionados que no los conozcan.

El viticultor entrará a continuación en Rioja con 3 Viñerones. Sedal 2020 es uno de sus últimos vinos, de dos parcelas de San Vicente con tempranillo, garnacha y viura (5%): «Es un vino como a mí me gusta, que vendimiamos temprano para obtener frescura y que sea fácil de beber». «No es un maceración carbónica, pero sí un vino con el que queremos recordar esas elaboraciones de trago largo y graduación limitada que se bebían en la zona».

El concepto vitícola de Carlos es mucho más cercano a Borgoña que a Burdeos: vinos frescos, de estructuras limitadas que respetan las identidades comarcales, locales y de parcela. Es el caso de La Esquirla del Bardallo, su vino más conocido de una pequeña parcela que arrendó a un hermano de Maite, la mujer de Abel Mendoza: «..., sí soy un poco pesado –admite entre risas– conocí a Abel y le dije si podía ayudarme a arrendar una pequeña parcela y encontramos esta que Luis trabajaba con biodinámica y que, tras comprometerme a mantener este tipo de cultivo, aceptó cedérmela». Es el vino, hasta ahora, de más recorrido de Carlos con 18 meses de crianza.

Los dos últimos vinos serán primicias, de su proyecto personal en Labastida, donde en las instalaciones de Solagüen trabaja con más comodidad y tranquilidad. Bienlarmè-Lágrimas Bellas 2019 es un vino de San Vicente –la siguiente añada 2020 incorporará también uvas de Labastida–, asimilable a un vino 'de pueblo' y que define la comarca: «Importa sobre todo la fruta, y la idea es que sea la entrada de gama».

Como broche final, Carlos Sánchez presentará Buradón 2020, una espectacular varietal de garnacha criado en fudres de 600 litros: «La idea es ver las diferencias entre la garnacha de Gredos y este vino de San Vicente, del paraje de La Rad». «Me fascina esta uva –continúa– y en este vino vamos a ver muchas violetas y notas frutales, sin apenas madera», avanza.