Marta Castro, Goyo Gordaliza, Marta Gallego, Aziz Mkhaltar y Merche Albéniz, el equipo de Casa La Rad. / C. LARREA

Casa La Rad: una gran finca de un desconocido y singular terruño

Goyo Gordaliza presenta el jueves 17 las nuevas propuestas de Casa La Rad, una de las históricas fincas de Rioja, en Ausejo y Ocón

ALBERTO GIL

Existe un extraordinario corredor vitícola en Rioja que desde Ausejo escala hacia la sierra de la Hez. Son viñedos de secano en suelos pobres y rústicos, con una magnífica aptitud para la viticultura y que por la falta de bodegas elaboradoras –algo que cada día tiene más remedio con nuevos proyectos– y por su dilución dentro de la amplia y poco determinada categorización de La Rioja Baja (ahora Oriental), lo han hecho pasar más o menos desapercibido para al consumidor final: «Nuestro viñedo va desde 600 a 750 metros, es decir, mucho más alto que la mayor parte de La Rioja Alta o Alavesa», explica Goyo Gordaliza, ingeniero agrónomo y enólogo, que asesora desde hace unos años el proyecto de Casa La Rad. Gordaliza presenta el próximo jueves 17 (a las 20.00 horas en el restaurante Delicatto) para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com las nuevas propuestas enológicas de Casa La Rad, hoy una nueva bodega sobre una finca agropecuaria de más de 800 hectáreas, casi cien de ellas de viñedo, que una familia francesa de inversores adquirió a la bodeguera riojana Alicia Rojas en 2014.

A partir de ahí comenzó un duro y largo trabajo de recuperación vitícola y de construcción de una nueva nave de elaboración: «Seguimos trabajando en los viñedos porque este es un proyecto a muy largo plazo, pero los resultados ya son muy satisfactorios y van en la línea de respetar al máximo nuestro terruño y de explotar las posibilidades de la finca», indica Gordaliza.

  • La cata El jueves día 17, a las 20.00 horas, en el restaurante Delicatto de Logroño. Las plazas para los primeros inscritos en Oferplan de larioja.com o en lomejordelvinoderioja.com (10 euros/persona) se han agotado y dos entradas dobles gratuitas para suscriptores ON+.

  • Los vinos Solarte Tinto 2019; Solarce Blanco 2019; Casa La Rad Tinto 2017; Casa La Rad Blanco 2017; Casa La Rad Garnacha 2017 y Alma de Casa La Rad 2015.

«Nuestro viñedo va desde 600 a 750 metros, mucho más alto que la mayor parte de La Rioja Alta o Alavesa, explica Gordaliza

Casa La Rad cuenta con una extraordinaria diversidad de suelos, de alturas y también de variedades: «Cultivamos todas las autorizadas por Rioja, incluidas algunas francesas experimentales en su día, y el resultado son vinos con mucha complejidad, como veremos en la cata», avanza el enólogo.

La bodega, que sólo elabora una parte escogida de su producción, trabaja con dos gamas de vinos: Solarce y Casa la Rad. «Comenzaremos con Solarce Tinto 2019 y Solarce Blanco 2019; el primero una base de tempranillo con algo de garnacha, graciano y mazuelo, que criamos 14 meses en roble francés y que sale ahora al mercado», detalla el técnico. «El blanco –continúa– es un cupaje de viura y malvasía roja, la auténtica riojana, que trabajamos con sus lías y una crianza de entre 6 y 7 meses en roble francés».

Gordaliza aclara que «si bien todo lo que hacemos lo etiquetamos con genérico, la gama Solarce sería la más 'tradicional' de Rioja, más pensada para la rotación en barra, aunque en nuestro concepto clásico hablamos siempre de vinos donde domina la fruta y el terruño por encima de todo». Casa La Rad Tinto 2017 forma parte de la otra familia de vinos, más complejos, con estructura y volumen: «La base es tempranillo y cabernet sauvignon, que se plantó experimentalmente en la finca hace décadas, con graciano y un poquito de maturana y garnacha», describe el enólogo. «No es un cabernet al uso, ya que no es piracínico como los de zonas frías, sino muy bien integrado en nuestro terruño, con notas de monte bajo y tomillos».

Casa La Rad Blanco 2017 utiliza el chardonnay, también en su día experimental, como base con aportes de viura y malvasía: «Son los viñedos de las zonas más altas, que nos dan un blanco muy fresco y que criamos entre 12 y 14 meses sobre sus lías para un conjunto complejo».

A continuación, Casa La Rad Garnacha 2017, un varietal de una parcela de 1,8 hectáreas que cautivó a Gordaliza nada más verla y que ya está reconocida como viñedo singular de Rioja: «Está en la zona alta, a casi 720 metros y en cuanto la vi tuve claro que tenía que hacer un vino de allí..., son pequeños vasos totalmente aclimatados al terreno, de muy baja producción, ni 2.000 kilos por hectárea, que nos dan un vino muy frutal, fino y elegante, ese perfil único de la garnacha de Tudelilla y de esta zona, con amplia presencia de monte y de flores».

Y, para terminar, otro vinazo. Alma de Casa La Rad 2015. «Es nuestra más alta gama..., potente, con un tempranillo de 80 años de muy baja producción de una pequeña parcela y a la que le añadimos graciano en un 50%». «Nuestro objetivo –concluye– es mostrar con los vinos el alma de la finca, su razón de ser; en total hacemos unas 85.000 botellas, de las que 70.000 son Solarce, con unos rendimientos muy bajos de secano riguroso, porque, aunque tenemos riego para otros cultivos no lo utilizamos en la vid; este es uno de los grandes terruños desconocidos de Rioja».