Catando con copa y móvil

Javier Gurría, director de Proyectos de JIG, en un momento de la cata tecnológica celebrada en la última edición de Imaginext Rioja. :: juan marín/
Javier Gurría, director de Proyectos de JIG, en un momento de la cata tecnológica celebrada en la última edición de Imaginext Rioja. :: juan marín

La próxima jornada Imaginext Rioja incluirá una cata tecnológica conducida por Javier Gurría y Carlos Echapresto | La actividad permitirá a los asistentes descubrir una herramienta con la que conocer mejor al visitante de la bodega

AMAYA ARTEAGA LOGROÑO.

Además de acercarse a las últimas novedades de la tecnología aplicada al vino, los asistentes a la jornada Imaginext Rioja que se celebra este jueves en La Fombera participarán en una cata igualmente innovadora en la que el teléfono móvil será tan importante como la copa de vino. La iniciativa se realiza en colaboración con JIG y estará conducida por Javier Gurría, director de Proyectos de JIG, y el sumiller Carlos Echapresto. Ambos guiarán a los asistentes, quienes, a través de sus smartphones y la aplicación iCatas, irán contestando a varias preguntas mientras prueban, a ciegas, tres vinos diferentes. Primero responderán a cuestiones de segmentación según sus gustos, sexo y conocimientos del mundo del vino. A continuación habrá algunas preguntas genéricas sobre la D.O.Ca. Rioja y el sector y, finalmente, llegarán las referidas a cada uno de los vinos que se vayan catando. Habrá, incluso, sorpresas en forma de regalos para los participantes.

Más allá de pasar un buen rato, el objetivo de esta cata tecnológica es que los asistentes, en su mayoría bodegueros o empresas relacionadas con el sector del vino, descubran en primera persona cómo pueden aplicar las tecnologías en la relación con sus clientes, concretamente aquellos que visitan la bodega y catan un vino, para conocerlos mejor. «Se trata de una forma más amena y diferente de catar, vinculada a la tecnología, porque todos llevamos siempre el móvil en el bolsillo, y que permite acceder a información sobre los visitantes», indica Ignacio Gurría, director general de JIG. «Por ejemplo, al finalizar la cata puede incluirse un sorteo y solicitar el correo electrónico, de modo que se abre también ese canal de contacto con el enoturista». Y, con los datos que la aplicación recopila mediante el cuestionario, se pueden desarrollar estadísticas y resultados segmentados, de forma personalizada según las necesidades de la bodega.

LOS DATOS

Cuándo
Jueves, 7 de marzo desde las 9 de la mañana.
Dónde
Centro Tecnológico de La Fombera.
Precio
50 euros; la inscripción da acceso a toda la jornada, que incluye charlas y mesas redondas sobre tecnología aplicada al vino, almuerzo networking y cata tecnológica.
Plazas
100, hasta agotar existencias.
Inscripciones.
http//www.imaginextrioja.com

La herramienta iCatas, incluida dentro de la solución multiplataforma iWine, es un buen ejemplo de las oportunidades que la tecnología ofrece al sector del vino, en este caso en el enoturismo. Pero las posibilidades son inmensas también, como indica Ignacio Gurría, en ámbitos como la distribución o la producción. «En la comercialización la tecnología es un elemento muy importante, porque podemos saber quién va a ser el consumidor final de nuestra botella de vino, independientemente del canal de distribución», resume. «Y en el ámbito productivo, a través de plataformas tecnológicas, se puede integrar toda la información del proceso de elaboración en un mismo lugar: las características de la uva cuando entró en bodega, las temperaturas del vino en la fermentación o el número de botellas según tipo de vino».

La tecnología ofrece oportunidades al sector del vino en enoturismo, producción o distribución

De todo ello, la bodega extrae conclusiones para lograr resultados óptimos, ya sea en la cadena de producción, en el abanico y características de los vinos que se comercializan o en la oferta enoturística que se presenta al visitante. «La tecnología es un elemento totalmente transversal para todos los sectores; nunca se llega tarde pero hay que llegar bien», apunta Gurría. «Debe haber un análisis reflexivo interno estratégico de cada bodega para decidir hacia dónde se quiere ir y, a partir de ahí, buscar la tecnología concreta que les facilite conseguirlo».