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Participantes en la cata./Justo Rodriguez
Participantes en la cata. / Justo Rodriguez

Bodegas Rioja Vega, en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com

ALBERTO GILLogroño

Con toda, o gran parte, de la artillería. Así se presentó el pasado jueves por la noche Bodegas Rioja Vega (Viana) ante los aficionados del club de catas de lomejordelvinoderioja.com. Esperanza Elías, enóloga de la casa de raíces centenarias, lleva una década trabajando en experimentaciones y nuevas elaboraciones con las que Rioja Vega ha logrado completar con éxito su 'tradicional' gama de Riojas (joven, crianza, reserva y gran reserva).

Son vinos de 'colección', ediciones limitadas con una marcada identidad de zona, Viana y el entorno: «Estamos a los pies de la Sierra de Codés, continuidad de la de Cantabria, con viñedos de elevada altitud en la zona de Bargota que bajan hasta el río Ebro, es decir, una gran variabilidad de alturas, con suelos también muy diferentes y un clima, entre continental y mediterráneo, que nos ayuda a tener cosechas muy regulares con buenas maduraciones», explico Esperanza Elías.

Esperanza Elías ahonda en la identidad comarcal de Viana, dese Bargota hasta el Ebro, con nuevas propuestas que dan protagonismo al graciano y al tempranillo blanco

La enóloga recordó que Viana es una localidad histórica del cultivo de la vid y el olivo, con suelos pobres en la mayor parte del término municipal donde la huerta no tiene cabida: «En torno a la muralla de la ciudad hay alrededor de un centenar de cuevas, de bodegas de elaboración que, sin embargo, se abandonaron con la cooperativa y por la venta de las uvas a grandes bodegas del entorno».

En todo caso, Elías tiene claro que no se puede pretender ser lo que uno no es y ha encontrado en el graciano (alrededor del 20% del total del abastecimiento de tintos) la frescura complementaria que necesitan las elaboraciones de tempranillo de la zona. Al igual que ha encontrado en el tempranillo blanco el protagonista para los blancos: el 47% de las uvas blancas que entran a la bodega son de esta variedad, por encima del 30% de viura. «Hemos estado probando varias direcciones y tenemos una gama de vinos muy diversa, en la que el nexo común es la identidad zonal, con uvas que proceden de Bargota, Viana y parte de Mendavia, pero también con las diferentes opciones que el propio terruño nos ofrece».

La cata

La enóloga comenzó con dos vinos (de tres) de uno de los últimos lanzamientos de Rioja Vega:la Colección Tempranillos que, en su versión tinto y blanco, explora el carácter varietal. Rioja Vega Tempranillo Rosado 2018 mezcla al 50% la casta de tinto y la de blanco, un vino fresco, que no cae en la tentación de palidecer al extremo el color como dicta la moda: «Buscamos un vino fresco, agradable, con longitud y sin tocar la madera para apreciar el perfil de ambas variedades en un mezcla conjuntada», explicó la enóloga.

Los vinos de la cata

Rioja Vega Colección Tempranillos Rosado 2018
11 euros.
Colección Tempranillo Blanco Fdo.en Barrica 2017
12 euros.
Tempranillo Blanco Reserva 2016
30 euros.
Rioja Vega Crianza Edición Limitada 2016
10,6 euros.
Rioja Vega Venta Jalón Reserva 2014
20 euros.
Rioja Vega 135 aniversario Reserva 2011
25 euros.

Rioja Vega Tempranillo Blanco Fermentado en Barrica 2017 muestra cómo Esperanza Elías ha cogido el 'punto' a esta uva que, procedente de una mutación genética casual de la casta tinta en Murillo, comparte nombre con la principal variedad que identifica a Rioja en el mercado nacional e internacionales:«Además de por la viura, yo pienso que nuestra identidad en blancos debería estar ligada al tempranillo». La enóloga utiliza barricas de diferentes procedencias (francés, americano y húngaro) para la fermentación y una corta crianza con sus lías: el resultado, un vino fresco que, especialmente en boca, ofrece su punto fuerte con grasa y la complejidad añadida de la madera.

Rioja Vega Tempranillo Blanco Reserva 2016 es una de las grandes apuestas de la bodega. Pese a que los viñedos aún son jóvenes, la enóloga somete a una larga crianza en madera y botella a este vino que va ganando con el paso de los minutos en la copa: de las notas de madera fina a cítricos y tropicales. Es uno de los mejores vinos de la noche y la clave está en el momento de la vendimia: «El tempranillo blanco brota tarde, pero tambié madura pronto y hay que estar muy atenta para que no se 'vaya'».

Los tintos

Rioja Vega Crianza Edición Limitada 2016 es una selección que la bodega hace de las mejores barricas. Tempranillo al 75% con un aporte del 25 de graciano, que es clave para la frescura y el carácter del propio vino:«Tenemos la fruta roja típica del tempranillo, pero además mentolados y aromas de bosque del graciano, con un fondo mineral que nos da la complejidad». La añada anterior recibió numerosos premios y está se estrena ya también con nuevos reconocmientos: un Rioja con personalidad, elegante y fresco.

Esperanza Elías presentó en primicia Rioja Vega Venta Jalón Reserva 2014, el último lanzamiento que sale ahora al mercado. Un vino de finca, del paraje donde se enclava la bodega, con el que la enóloga profundiza en el 'terroir': «Damos un paso más allá con el graciano, con un 75% como protagonista y un complemento de tempranillo del 25%». Un vino rotundo, complejo y potente de los viñedos más viejos de graciano de la finca (18 años) y tempranillos de unos 25 años. Otro de los mejores de la noche.

La cata concluyó con Rioja Vega 135 aniversario, un vino que la bodega elabora únicamente cada cinco cosechas de los tempranillos más viejos de las viñas que rodean la bodea. En este caso, un reserva del 2011. «Es un perfil diferente al anterior, más clásico, más 'Rioja', con crianza más larga para rendir homenaje a nuestro pasado centenario». Fino y elegante, con la complejidad de los aromas terciarios característicos de Rioja, pero trabajado en bodega y sin asomo de oxidación pese a sus ya casi ocho años.