Javier Arizcuren y David Bastida (Ortega Ezquerro), protagonistas de la próxima cata el jueves 24. / JUAN MARÍN

Entradas agotadas para la cata con Arizcuren y Ortega Ezquerro

Javier Arizcuren y David Bastida presentan el jueves 24 sus vinos sin tempranillo, de viñedos de altitud de Rioja Baja y con la creatividad por bandera | Entradas agotadas

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Si alguien se queda indiferente después de esta cata es que es de cera». No le falta razón a David Bastida, director técnico de Bodegas Ortega Ezquerro (Tudelilla) que, junto con su amigo Javier Arizcuren (Arizcuren Vinos, Quel), protagonizan la próxima cita, el jueves 24 a las 20 horas en el hotel Gran Vía de Logroño, del club de lomejordelvinoderioja.com.

Ambos llevan semanas calentado las redes sociales anunciando la cata en pareja, más bien la 'contracata', que ya tiene fecha y a la que acuden con una extraordinaria artillería creativa para romper esquemas: siete vinos de variedades minoritarias –el tempranillo ni se olerá–, procedentes de viñedos La Rioja Baja, pero cultivados a más de 600 metros de altitud, y con algunos vinos en el mercado, otros todavía en elaboración e incluso un frikiwine aún en proceso de creación. «Tudelilla y Quel son dos localidades de Rioja Baja más o menos cercanas en kilómetros, apenas quince; en ambos casos con altitud, con climas similares, pero con una gran diferencia de suelos: de las arenas de Quel a la piedra de Tudelilla, que son el factor principal que marca la diferencia», avanza Javier Arizcuren.

Ambas bodegas son exponentes de la emergente Rioja Baja –ahora Rioja Oriental, aunque a David Bastida le siguen pitando los oídos cuando escucha el término–, que apuesta por los viñedos en altura, por suelos pobres y muy aptos para la vid donde históricamente estuvieron plantadas las cepas, y, aun sin renunciar a los tempranillos, con la garnacha y el mazuelo como variedades principales y definitorias de ambas localidades.

Esto es aportación del cronista, pero si piensa que conoce Rioja y no ha visitado las viñas de Tudelilla de Ortega Ezquerro ni las de Arizcuren en Quel –o varias otras de algunas zonas orientales– reserve un lugar en su agenda porque se está perdiendo una buena parte de la historia, del presente y del futuro de la región vitícola.

Mazuelo, de cabo a rabo

Para comenzar el menú, los bodegueros ofrecerán un repaso íntegro por la variedad mazuelo, una variedad difícil, muy minoritaria y sensible al oídio (la ceniza), que, habitualmente en escasos porcentajes, se utilizaba de mezcla para los vinos históricos de largo recorrido por su acidez.

Son muy escasos los varietales y lo de Javier Arizcuren es de 'medalla' porque comenzó su proyecto personal en 2013 con el lanzamiento de su varietal Arizcuren Solo Mazuelo. Lo que se probará en primer lugar es la añada 2017, criado en barrica de 500 litros y casi cuatro años en botella: «Me gustaría que se viera la evolución de un mazuelo a largo plazo, que arranca siempre muy bien, se apaga un poco al pasar de un par de años y luego vuelve a subir con un perfil algo más clásico que al principio», explica Arizcuren.

David Bastida ha optado por 'contratacar' a su compañero con el que dentro de un par de años será el Mazuelo OE 2021, un vino aún en elaboración: «Esta variedad hay que 'domarla' y, aunque utilizamos muy poca madera –fermenta en bocoyes abiertos de 400 litros–, necesita su reposo, pero creo que será chulo igualmente probarla en estado 'salvaje'».

Ambos bodegueros pondrán a continuación las cosas en su sitio con las añadas de los mismos vinos que tienen en el mercado, aunque con más singularidades: OE Mazuelo, la primera añada de este vino de Ortega Ezquerro que agotó en unos meses, y Arizcuren Solo Mazuelo Tinaja 2019. El barro ha sido una apuesta del viticultor en los últimos años: «A la mazuelo le va muy bien la tinaja, donde se pule y se redondea, porque es una variedad muy tánica que no necesita madera».

Un vino sin maquillaje, que dará paso a otros dos varietales minoritarios, Arizcuren Solo Garnacha 2019 y OE Garnacha 2019: «Hemos ido quitando madera año a año y, aunque vamos a notar unas notas muy ligeras, básicamente vamos a ver una expresión total de la garnacha de Tudelilla», avanza Bastida. «En mi caso –completa Arizcuren– también hemos ido quitando madera y, de hecho, uso ahora las barricas nuevas para el vino de entrada de gama, Monte Gatún, y cuando ya han desprendido taninos las utilizo para la garnacha».

¿El mundo al revés? Pues aún hay más. David Bastida presentará una primicia, un blanco 'naranja' fermentado en sus pieles de viuras de Tudelilla con un poupurrí de otras cepas blancas de los viñedos más viejos: «Es la primera vez que hacía algo así y estoy aún flipando». «Saldrán unas 300 botellas –continúa–, que ya varemos qué hacemos con ellas, pero, de momento, lo estrenaremos para lomejordelvinoderioja.com». ¿Alguien da más?

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