Lucía Eguizábal en una de las barricas de sus A Veredas. / L.R.

Una bodega, dos estilos

Lucía Eguizábal presentará la gama más clásica de sus viñedos de altura, junto con la colección A Veredas, vinos 'libres' y de mínima intervención

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Galilea, en el valle de Ocón, fue, aunque de esto hace muchas décadas, tierra de viñedos plantados en los suelos más pobres donde convivían con otros cultivos rústicos como el olivar o el almendro, mientras que los más frescos estaban reservados como hoy en día para el cereal, de gran importancia económica en la comarca.

Nestares Eguizábal es una de las escasísimas bodegas comerciales del valle de Ocón y mucho tiene que ver con que José Mari Nestares, viticultor de Fuenmayor y abuelo de Lucía Eguizábal, replantó el tempranillo en Galilea en 1983: «Mi abuelo conocía a la perfección la variedad y se encontró con unos suelos pobres, en casos salitrosos y muy rústicos, lo que, junto con la frescura del terreno y la altura, le hizo pensar que podía ser una buena zona para vinos de guarda», explica Lucía Eguizábal, tercera generación de la bodega familiar.

LA CATA

  • La cita A las 20.30 horas en el Hotel Gran Vía de Logroño, el próximo jueves 24 de octubre.

  • Plazas 41 para los primeros inscritos (a un precio de 10 euros/persona) en www.lomejordelvinoderioja.com y 4 (dos dobles) gratuitas para suscriptores de ON+.

  • Los vinos Segares Crianza 2012; A Veredas Blanco 2017; A Veredas Rosado 2018; Segares Reserva 2010 y Arzobispo Diego de Tejada de la cosecha 2007.

La joven bodeguera reabre el próximo jueves 24 la segunda parte de la temporada del club de catas de lomejordelvinoderioja.com y lo hace con una propuesta original en la que presentará sus vinos de larga crianza, así concebidos por su abuelo y luego por su padre Ramón -que sigue al frente del campo-, junto con la colección A Veredas, un concepto de vinos 'libres', incluso frikis, sin apenas intervención y que elabora con el asesoramiento del enólogo Alberto Pedrajo: «Vamos a repasar diez años de historia de la casa y queremos mostrar las dos líneas porque en Rioja hay sitio para todo».

«Vamos a repasar diez años de la bodega, con las dos líneas de vinos, porque en Rioja hay sitio para todo»

«Nuestros 'clásicos' necesitan tiempo en botella, así que aguantamos mucho las añadas»

Los vinos

Lucía Eguizábal comenzará con el crianza de la casa, Segares 2012, 100% tempranillo que la bodega cría durante doce meses en roble americano y francés. «Nuestros vinos, por las características de la propia zona, necesitan más tiempo en botella y por eso los aguantamos años en bodega antes de sacarlos al mercado».

Entre tintos, Lucía Eguizábal y Alberto Pedrajo presentarán dos vinos de su colección A Veredas -nombre que hace referencia a las labores comunitarias de posguerra en que se implicaban todos los vecinos-, blanco y rosado: «Con las nuevas plantaciones de blanco, pensamos que el chardonnay y el sauvignon blanc se iban a adaptar muy bien a nuestra zona para hacer también vinos diferentes», explica Lucía. A Veredas Blanco 2017 combina a mitades chardonnay y sauvignon blanc, en un vino que se cría ocho meses en barrica francesa, con batonaje diario, antes de pasar a hormigón para su estabilización: «No incorporamos apenas sulfuroso, así que es un vino de mínima intervención que creo sorprenderá especialmente por su densidad en boca».

A Veredas Rosado 2018 insiste en este concepto cercano a los orange wines, en este caso con crianzas por separado de partidas en barrica, en hormigon e inoxidable antes del ensemablaje final del tempranillo y el chardonnay: «No es un rosado al uso, ni mucho menos, pero adquiere una complejidad muy interesante».

Los clásicos

La cata concluirá con Segares Reserva 2010 y Arzobispo Diego de Tejada 2007. Una vuelta a las elaboraciones con largas crianzas (18 y 16 meses de crianza en roble americano y francés respectivamente): «Arzobispo es un vino de finca, de La Zapatera, la que plantó mi abuelo en 1983, de suelos muy pobres y bajos rendimientos y que elaboramos únicamente en añadas muy concretas». «Probaremos la cosecha 2007 -el próximo Arzobispo será 2017 y aún está en barrica-, y antes el Segares Reserva. Las uvas del Arzobispo, cuando consideramos que no van a cumplir nuestras expectativas, van a parar al Gran Reserva, que tampoco hacemos todos los años, o al Reserva», avanza Lucía. La cita con Nestares Eguizábal -orgullosa por cierto de Rioja Baja, aunque sus viñedos están por encima de los 600 metros de altitud-, el próximo jueves 24 a las 20.30 horas.