Luis Cañas y Amaren: 'Next generation'

JUSTO RODRÍGUEZ

Vino de La Rioja

Luis Cañas y Amaren: 'Next generation'

La familia Cañas asienta su presente y futuro en la personalidad e identidad de viejos viñedos y minifundios de Rioja Alavesa

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Una gran bodega se construye durante generaciones. Luis Cañas fue pionero en Villabuena en embotellar con marca propia los primeros maceraciones carbónicas, Juan Luis (hijo) echó combustible a la caldera y construyó un grupo vitivinícola en el corazón de Rioja Alavesa, que ha llevado sus vinos a los mejores restaurantes de España y el mundo, y Ion Cañas (nieto) acaba de concluir un extraordinario trabajo de recuperación de variedades de uva víctimas de la erosión genética de viejos viñedos de la comarca, que dará mucho juego a futuras generaciones posteriores.

Bodegas Luis Cañas ha recuperado, replantado y vinificado 40 variedades de múltiples familias nacionales, otras aún en proceso de identificación genética dentro de este proyecto de investigación e incluso algunas cepas francesas. Fueron halladas en las más de mil parcelas de Rioja Alavesa de viejos viñedos, en propiedad y de proveedores con los que trabaja desde hace décadas. Rubén Jiménez, director de Viticultura, y Pedro Pablo Amurrio, enólogo de la casa, ofrecieron el jueves por la noche a los aficionados del club de catas de lomejordelvinoderioja.com la oportunidad de probar una de esas elaboraciones exclusivas, con microvinificaciones cepa por cepa, que van desde 0,75 a 50 litros máximo: «El Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) está aún intentando hallar la huella genética de esta variedad, que no hemos logrado todavía identificar, pero que tiene un gran recorrido enológico y que estoy seguro formará parte de los futuros vinos de la bodega». Jiménez recordó que Rioja trabaja con apenas cinco variedades tintas y un dominio casi absoluto del tempranillo, aunque en 1912 Nicolás García de los Salmones identificaba 44: «Creo, a las vista de las 40 que hemos recuperado, que se quedaba corto, pero en cualquier caso todos estos nuevos 'colores' para la 'paleta' de elaboración abren un sinfín de posibilidades».

La cata

Y el vino de estas cepas casi ancestrales que se cató, en estado lo más puro posible –sin intervención salvo un mínimo de sulfuroso– no defraudó en absoluto: intenso color, afrutado, boca amable... Fue un regalo de exclusividad del equipo de Luis Cañas a los aficionados del club de catas que muy pocos han tenido, o tendrán a corto y medio plazo, la suerte de probar. Previamente, Pedro Pablo Amurrio había presentado los vinos en el mercado de Bodegas Luis Cañas y Amaren, dos bodegas en pueblos vecinos, pero con dos filosofías y conceptos diferentes.

Amaren Malvasía 2019 fue el primer vino de la noche, un blanco de cepas de viejos viñedos de rojal, que el enólogo cría en depósitos de hormigón con sus lías sin tocar la madera. Fino, envolvente en boca, largo y con nervio que, con unos minutos en la copa, ofrece también una nariz espectacular: «Los blancos son los grandes desconocidos de Rioja Alavesa porque se elaboraba tradicionalmente muy poco o, cuando se hacía, no se trabajaban como blancos».

De Amaren a Luis Cañas, con el Crianza 2018 y, de nuevo a Amaren con el Selección de Viñedos 2019, un bonito versus para entender las dos filosofías de las dos bodegas: «Luis Cañas se nutre sobre todo de viñedos de Villabuena y su entorno más cercano y Amaren de Samaniego; la principal diferencia está en la altura, de los 490 metros de Villabuena a los 58 de Samaniego», explicaron los técnicos. Y diferencia también en el concepto de vino, ya que la bodega matriz trabaja un estilo más 'Rioja tradicional', con algo más de madera, aunque siempre la fruta por delante, y Amaren con vinos más frescos, más del gusto actual y un punto más de 'viña'. En la cata ambos dan la talla, con mucho mérito por la calidad de las 900.000 botellas elaboradas de un crianza fácil de beber pero con miga, y con un fantástico selección de Amaren que, si bien cayó en la copa ligeramente reducido, se fue abriendo y mostrando una frescura e intensidad frutal espectacular. Luis Cañas Reserva de la Familia es otro vino de éxito de la bodega. Con un 15% de cabernet sauvignon (en su momento uva experimental) añadido al tempranillo han logrado un perfil que gusta a todo el mundo: intensidad, pero compartida en protagonismo con una buena madera, que sigue ese perfil más tradicional, pero al estilo Luis Cañas.

Los vinos y sus precios

  • Amaren Malvasía 2019: 27 euros

  • Luis Cañas Crianza 2019: 13 euros.

  • Amaren Selección de Viñedos 2019: 15,6 euros

  • Luis Cañas Reserva Selección de la Familia: 26 euros.

  • El Palacio (Luis Cañas): 53 euros

  • El Cristo de Samaniego (Amaren): 43,5 euros

Los parcelarios

La cata concluyó con dos parcelarios, El Palacio y El Cristo de Samaniego, dos de los apuestas por los vinos de viñedo singular de la familia Luis Cañas y dos muestras también perfectas de Villabuena (El Palacio) y de Samaniego (El Cristo): «Hacemos vinos con personalidad, con la tipicidad de cada pueblo, de cada parcela y eso es irrenunciable para nosotros», aclaró Rubén Jiménez. El Cristo de Samaniego 2018 es tempranillo, con garnacha y cepas de blanco de la misma parcela. «Tiene 43 años y fue la primera viña que se plantó al otro lado de la carretera en Samaniego, a 625 metros, donde entonces sólo había cereal», recordó Pedro Amurrio. Un vino potente, de taninos firmes, muy fresco y expresivo, pero muy redondo y aterciopelado en boca.

Vídeo. Cata de Bodegas Luis Cañas. / Justo Rodríguez

El Palacio 2018 desciende a Villabuena, tempranillo con un graciano patente (casi 20%) y las cepas de blanco de la propia parcela (7%). Para el que escribe el mejor de la noche: «Le tenemos un cariño especial al Palacio porque en 2016 seleccionamos de la finca solo el tempranillo y le pusimos una barrica nueva intentando hacer el mejor vino», explicó el enólogo. «Nos equivocamos.., y en 2017 vendimiamos toda la viña, con el graciano y las uvas blancas y lo criamos en fudres de madera usados». Un acierto, desde luego. Pura fruta, con un punto balsámico, profundo y con unos taninos excepcionalmente pulidos.

No hay espacio para tanta crónica, para el detalle con el que ambos técnicos explicaron el intenso control y el conocimiento de más de mil parcelas de viñedos concentradas en minifundios de Villabuena, Samaniego, Laguardia y Navaridas, corazón de Rioja Alavesa. Los vinos catados son muestra de un porfolio de gran mérito para quienes elaboran 2,5 millones de botellas en una cata que, como comentario general, no tuvo altibajo ninguno.