Jesus Manuel García, en los salones del Club de Marketing, una cata de aforo reducido./ JUSTO RODRÍGUEZ

Jesus Manuel García, en los salones del Club de Marketing, una cata de aforo reducido. / JUSTO RODRÍGUEZ

Bodegas Mazuela: espíritu de la 'otra Rioja'

Jesús Manuel García presenta para lomejordelvinoderioja su gama completa de vinos, con la fruta como protagonista y con versatilidad para llegar a un amplio espectro de consumidores

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Sostiene Jesús Manuel García (Bodegas Mazuela, Cenicero) que es más sencillo elaborar 3.000 botellas de un gran vino, «de noventa y muchos» puntos, que construir la identidad de una pequeña bodega, con una gama completa que encaje dentro de un amplio perfil de consumo. Ha sido su caballo de batalla durante los últimos seis años y Mazuela tiene ya en el mercado seis vinos que elabora desde el viñedo (cada etiqueta sale de una viña diferente) pero que embotella pensando en el cliente final: «Escuchar al mercado es fundamental, respetando por supuesto una identidad, pero yo no hago los vinos para mí».

Después de dos décadas abriendo y cerrando puertas de restaurantes para otras bodegas, Jesús Manuel García aprovechó parte del viñedo familiar para poner en marcha Mazuela, un pequeño proyecto personal donde elabora 50.000 botellas de los 300.000 kilos de uva de que dispone: «Ahí empieza la principal selección y lo demás es trabajo, tanto en la viña como en la bodega». Mazuela desgrana grano a grano con la ayuda de familia y amigos el 60% de las uvas que vinifica, trabaja con nieve carbónica para alagar las maceraciones y con depósitos de hormigón para la extracción de fruta «a fuego lento»: «¿Olla o puchero?; yo siempre he creído que el mimo y la paciencia es fundamental para un buen cocido».

Defensor vehemente de la 'otra Rioja', de los vinos con fruta por encima de la madera –«decía mi abuelo que el vino incluso se hace de la uva»-, Jesús Manuel García se enfrenta día a día en el mercado al 'crianza' de bajo precio de Rioja: «Luchamos contra vinos de 2 euros y es difícil explicarle a un importador chino, por ejemplo, que tu crianza vale el el triple porque el coste de producción no tiene nada que ver...». «Sí, pero ése es 'clianza' también y vale mucho menos..., te responden».

La cata

Vinos y PVPs:

  • 1. Stelvio Blanco 2019: 7/8 euros

  • 2. Todo Va a Salir Bien 2019: 13/14 euros.

  • 3. Corazón Indomable 2019: 10/11 euros.

  • 4. Stelvio Crianza 2017: 16 euros.

  • 5. Liante 2018: 15 euros.

  • 6. La Hoya de Mazuela 2014: 30 euros.

El bodeguero comenzó con Stelvio Blanco 2019, un cupaje de malvasía (70%) y sauvignon blanc (30%) sorprendente desde que la copa se acerca a la nariz, con un primer golpe de moscatel que te lleva a pensar en vino semidulce, aunque nada que ver con el nervio, la acidez natural y el volumen en boca por el trabajo con las lías: «Es lo que quería con este vino, que tiene grandes fans y también algún detractor, sorprender en nariz pero, a pesar de no toca la madera, no pretendía un blanquito ligero, sino un vino consistente». 'Todo Va a Salir Bien 2019' es un rosado que nació durante el confinamiento, 100% tempranillo sangrado y con un precioso tono que a primera vista bien pudiera pasar por un clarete del Najerilla. Fermentado y criado durante unos meses en barrica, es, sin embargo, un vino potente, con un gran trabajo de lías para aportar volumen, sin rastro de oxidación, y que marida perfectamente incluso con platos contundentes.

«Siempre escuché a los enólogos históricos de Rioja, como El Brujo o Basilio Izquierdo, que si querías conocer una bodega comenzaras por su vino joven», recordó ayer Jesús Manuel García. «Con los años entendí a qué se referían y es que ahí no hay maquillaje, no hay madera, sino uva y elaboración». Bajo esta premisa nació Corazón Indomable 2019, un auténtico 'pepino' frutal que, lejos utilizar los 'restos' de las uvas, procede de un viñedo seleccionado por su frescura y que Mazuela elabora grano a grano al 100%: «Me encanta la maceración carbónica, pero en algunos vinos, en poco tiempo, aparece un ligero verdor, así que yo hago una semi maceración, con grano entero y elimino el raspón, con la idea de expresar el tempranillo en toda su pureza». Aunque joven, sin madera, es un vinazo, con explosión frutal y paso sedoso por el reposo y trabajo en el hormigón.

Stelvio Tinto 2017 es el crianza, el buque insignia, cuyo nombre hace referencia al paso mítico de los Alpes italianos que dejó marcado al bodeguero -al tiempo apasionado ciclista- cuando lo escaló y que identifica también los retos que afronta un pequeño productor que decide viajar por las 'carreteras secundarias' de Rioja. El vino procede de una viña vieja, en vaso, un tempranillo maduro, con intensidad y frescura, afrutado y tamizado por su crianza de 14 meses en roble francés. Un crianza de Rioja, en palabras del bodeguero, pero de «esa otra Rioja», donde la madera está pero siempre por debajo.

Liante 2018 es otro concepto, pensado más para la barra y la rotación, como el propio nombre de la etiqueta parece indicar, donde la madera (roble americano) tiene algo más de protagonismo (aunque la crianza se acorta a siete u ocho meses) para un conjunto más ligero y agradable para beber: «En este caso seleccionamos un viñedo de 30 años, pensando en un vino menos estructurado pero más versátil».

Vídeo. Justo Rodriguez

La cata concluyó con una primicia, La Hoya de Mazuela 2014, apenas 750 botellas de un reserva que fue la primera cosecha de Mazuela y que se ha ido forjando, con una larguísima crianza en barrica francesa de 40 meses, con el propio bodeguero: «Es lo que entiendo por un vino fino de Roja, algo que tenía que hacer estando en Cenicero», explicó García. «Defiendo otra Rioja, pero eso no significa que no me gusten los vinos clásicos de Cenicero, en los que vamos a tener madera, pero también una fruta madura e intensa para un conjunto de gran complejidad». El vino, desde luego, responde a la idea, con mayor voluptuosidad respecto al histórico vino de Haro, algo que, históricamente también, era característico de los grandes vinos de Cenicero.