Mercedes García, en la penumbra del cementerio de Montecillo. / J. RODRÍGUEZ

Club de catas

Agotadas las entradas para la cata con Bodegas Montecillo

Mercedes García presenta el jueves día 29 la nueva gama Viña Monty, junto con el Montecillo Gran Reserva 2005, con el que conmemora el 150 aniversario de la casa

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Ciento cincuenta, más uno. Son los años que cumple Bodegas Montecillo (Navarrete), la tercera casa más antigua de Rioja, propiedad en la actualidad de la familia Osborne, y que protagoniza el próximo 29 de abril una nueva cita con el club de catas de lomejordelvinoderioja.com (a las 20 horas en el restaurante Delicatto). Mercedes García Rupérez, enóloga de la casa, presenta la nueva colección de vinos Viña Monty, sacada al mercado el año pasado por tan singular efeméride, junto con algunos de sus vinos más especiales, entre ellos un 'pepinazo' gran reserva de la añada 2005 que la bodega crió durante, nada más y nada menos, que quince años antes de salir al mercado.

Montecillo es hoy en día la principal apuesta de esta familia bodeguera con solera, cuyas raíces vitivinícolas se remontan en Jerez a 1772: «Osborne compró Montecillo en 1973 a la familia Navajas que, al no tener descendencia que se dedicara al vino, confió su legado a otra familia del sector, en este caso jerezana», explica Mercedes García. Montecillo lleva una década invirtiendo en las instalaciones de Navarrete para elaborar vinificaciones en las que conjuga las elaboraciones clásicas con la elección de terruños especiales, pequeñas parcelas de viejos viñedos de sus proveedores históricos con las que ha rescatado la histórica marca Viña Monty.

  • La cata El jueves día 29, a las 20 horas, en el restaurante Delicatto de Logroño, con plazas para los primeros inscritos en Oferplan de larioja.com y lomejordelvinoderioja.com (10 euros/persona) y dos entradas dobles gratuitas para suscriptores ON+. Las entradas se han agotado este miércoles a última hora.

  • Los vinos Montecillo Rosé; Viña Monty Viura 2016; Viña Monty Garnacha 2015; Viña Monty Graciano 2015; Montecillo 22 Barricas 2011; Montecillo 150 Aniversario 2005.

La enóloga comenzará con uno de los últimos lanzamientos de la bodega, un rosado de la última cosecha, Montecillo Rosé 2020, que combina tempranillo en su versión tinta (70%) y blanca (30%): «Es un vino original -detalla-, fresquito y con el que queremos mostrar nuestra confianza en el tempranillo, por supuesto tinto, pero también blanco, que tiene una versatilidad extraordinaria y que será una gran variedad con el asentamiento de las plantaciones y el mayor conocimiento en su elaboración».

«Hay otras formas de elaborar, pero tanto Jerez como Rioja se caracterizan por hacer vinos casi eternos»

Tras el 'aperitivo', Mercedes García presentará al completo la nueva gama Viña Monty, tres varietales de vinos ligados a terruños muy determinados, sin renunciar a un estilo histórico de elaboración de larga crianza tanto en barrica como en botella -los tres vienen etiquetados como reserva-: «Son nuestras raíces, pero también creemos en la apuesta por viñedos, por parcelas específicas que son especiales y capaces de ofrecer expresiones únicas; de hecho, José Luis Navajas, que había estudiado en Borgoña, lanzó Viña Monty en 1940 para expansionar la bodega por el mundo y lo hizo con una colección de varietales que hemos, en cierta medida, replicado ahora por el 150 aniversario».

Viña Monty Viura 2016, es un blanco de una viña vieja de Sotés -con un aporte de un 10% de tempranillo blanco-, que se cría 16 meses en roble francés nuevo: «Es un viñedo de 85 años y el vino es un homenaje a los grandes e históricos blancos de Rioja, donde tenemos la fruta madura, pero también el punto de una madera fina y noble».

Viña Monty Garnacha 2015 nace de un viñedo de casi 90 años de Arenzana, en el Najerilla, con un 10% de garnacha de Pradejón: «Las elaboramos por separado y la de Rioja Oriental nos da un poco más de estructura para un vino que no es fácil porque pasa más de dos años en barrica y otros dos y medio en botella». La enóloga tiene especial cuidado con la garnacha: «Trabajamos todos los Viña Monty con sus lías y hay que tener mucho cuidado con la oxidación; la gama en general es de vino más frutales, pero seguimos pensando que necesitan su tiempo en bodega para consumirse en plenitud».

Viña Monty Graciano 2015 es la versión de la variedad más exigente de Rioja: «Procede de un viñedo espectacular de 45 años de Cenicero y se cría 30 meses en barrica de roble francés nueva y casi 32 meses en botella». «El graciano necesita una maduración perfecta y una crianza larga por su acidez natural y estructura, pero es espectacular toda la fruta que aún conserva».

La cata finalizará con otras dos elaboraciones muy especiales de Montecillo, dos grandes reservas, que solo hacen en añadas muy especiales: el 22 Barricas de la cosecha 2011 -con el que la bodega hace un homenaje al significado original del término 'reserva' en Rioja, en el sentido del mejor vino que 'reservaba' el bodeguero cada año- y el Montecillo Gran Reserva 150 Aniversario de la cosecha 2005: «Son 2.790 botellas, que hemos mimado durante quince años en la bodega; creo que es un espectáculo de vino, con mucho tiempo en barrica y en botella». «Hay otras formas de elaborar -concluye la enóloga- y bodegas que lógicamente no pueden inmovilizar tanto tiempo los vinos, pero, tanto Jerez como Rioja se caracterizan por hacer vinos casi eternos».