Bodegas Vallobera: el reencuentro

Sonia Tercero

Club de catas

Bodegas Vallobera: el reencuentro

La bodega de Laguardia presenta su nueva colección de vinos, selección de viñedos y variedades, para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Regresaba el jueves por la tarde noche tras el paréntesis veraniego el club de catas de lomejordelvinoderioja.com y lo hacía con la vendimia ya comenzada. Javier San Pedro, propietario de Bodegas Vallobera, está ya trabajando con los primeros blancos del 2021 y tuvo que salir pitando para la bodega al encuentro del 'Marido de mi amiga', un semidulce de tempranillo blanco, malvasía y sauvignon blanc con el que la bodega de Laguardia ha llegado a las barras de prácticamente todo el país: «El control de los azúcares durante el filtrado es la clave de este vino y, lamentándolo mucho, Javier ha tenido que volver a la bodega», explicó Erlantz Pinto, enólogo de la casa.

Gajes del oficio. La necesidad, la vendimia, obliga para este vino con el que Vallobera cerró la cata del jueves: «Es la puerta de entrada para la gente que no le gusta el vino y nosotros estamos muy orgullosos de conseguir que muchos jóvenes se hayan atrevido a probar el vino por primera vez con 'El marido de mi amiga' (por cierto un sarcástico 'homenaje' de Javier San Pedro a aquellos maridos que se dedican a otras profesiones que les permiten estar más tiempo en casa). Un vino fácil, aromático y muy agradable, con apenas 10,5 grados y muy refrescante: objetivo cumplido.

El joven enólogo Erlantz Pinto recordó que Vallobera nació en 1992 y fue el principio de la andadura en solitario del ahora veterano Javier San Pedro, que a partir del año 2015 comenzó a centrarse en exclusiva en la propia bodega y en el viñedo propio (casi 100 hectáreas en el entorno de Laguardia y alguna de tempranillo blanco en La Rioja Oriental), junto con el de algunos proveedores históricos y amigos. El resultado, una amplia colección de vinos (trabajan 13 referencias), con selección de viñedos y variedades, algunos de cuyos exponentes presentaron el jueves para el club de catas. Erlantz comenzó con el Vallobera Blanco, un viura (95%) fresco y afrutado que complementan con un 5% de sauvignon blanc: «La viura es una variedad extraordinaria, sobre todo para en envejecimiento, pero es cierto que en los vinos más frescos queda un poco plana y por eso, a ese esqueleto, le añadimos ese poquito de sauvignon con la idea de mejorar el conjunto». El resultado es un blanco aromático, con notas tropicales y muy amable en su paso por boca.

De los blancos a los tintos, con una tanda de tres tempranillos en una escala gradual de complejidad. Vallobera Crianza 2018 responde al concepto que Javier San Pedro quiere para sus vinos: fruta por encima de una agradable madera que lo redondea. Un vino para la barra pero también para la mesa, y con mérito porque es la máquina que mueve la bodega, con entre 300.000 y 350.000 botellas anuales.

LOS VINOS DE LA CATA

  • Vallobera blanco 2020: 4,5 euros.

  • Vallobera crianza 2018: 8 euros.

  • Finca de Vallobera 2018: 12,7 euros.

  • Vallobera Terrán 2017: 31 euros.

  • Vallobera Graciano 2017: 14,8 euros.

  • Pensando en ti 2020: 86 euros (estuche dos botellas)

  • El Marido de mi Amiga 2020: 7 euros.

Finca Vallobera 2018 va un escalón más allá. Es un vino, también 100% tempranillo, con una selección de dos fincas de las propiedad, Vallobera, el primer viñedo de Javier San Pedro y que dio nombre a la bodega en Laguardia, y otro cercano de Elvillar de Álava. Fruta más madura que en el crianza, con también una barrica más presente. Perfectamente, este vino podría asimilarse a la tradicional categoría de reserva, en el sentido original del término de selección de uvas y vinos para hacer un vino con mayor recorrido en el tiempo: «Efectivamente -aclaró Erlanzt Pinto- es la idea del vino, pero, lamentablemente, estamos viendo en los últimos años reservas de Rioja a precios muy baratos que han desvirtuado el concepto original, así que decidimos contra etiquetarlo como genérico».

Vídeo.

Terrán de Vallobera 2017 es un vino de parcela. Apenas una hectárea del viñedo de Elvillar, la que más sufre y menos agua recibe por las escorrentías naturales, y que Javier San Pedro elabora desde hace ya 20 años: «Es una uva diferente, de grano muy pequeño y con muchísima concentración, en un viñedo muy fresco, a 630 metros de altitud..., para mí es un vino de meditación«, explicó Erlantz. En la copa es pura potencia, acentuada además por una añada tan seca como la 2017, con presencia de fruta negra y una madera potente también por los tostados pero integrada. Un vinazo, con más intensidad incluso que el ultimo tinto de la noche, el Vallobera Graciano 2017, una variedad difícil en una zona tan fresca como Laguardia, pero con el mérito enológico de redondear los afilados taninos naturales de este tipo de uva: «Es graciano, con una tanicidad natural con la que tenemos que trabajar, pero de verdad que estamos muy satisfechos porque, después de darle muchas vueltas, ideamos un sistema para eliminar la mayor parte de las pepitas del depósito y hemos conseguido un vino amable sin desvirtuar la variedad». Y para terminar una primicia, 'Pensando en tí', un varietal de garnacha blanca de una pequeña finca de un amigo/proveedor de Javier San Pedro, quien está empeñado en demostrar que Rioja no es sólo tierra de tintos (Caudalia es otra gran referencia de Vallobera de viura de largo recorrido que no se probó en la cata): «Es un vino muy especial para Javier, dos barricas de 500 litros (1.118 botellas) que acabamos de sacar al mercado y que está teniendo una gran receptividad», explicó el enólogo. Un vinazo desde luego demuestra que mucho queda por explorar en Rioja con las viuras, y especialmente con estas variedades autóctonas y minoritarias: perfumado, fresco y goloso con un gran trabajo de lías y de integración de la madera.

En la imagen, con los patrocinadores del club: el Grupo Argraf, Rivercap, Calcco, tonelería Quercus, Brener Energy Brokers y Maheri. / Sonia Tercero