Goyo Gordaliza, en un momento de la cata. / Justo Rodriguez

Casa La Rad: viticultura y biodiversidad

Goyo Gordaliza presenta el nuevo proyecto de esta finca histórica de Ausejo, con seis vinos agrupados en dos familias y con la personalidad y versatilidad de un viñedo rústico y de monte

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Un joven equipo humano, una nueva bodega y un muy versátil viñedo con personalidad de zona. Son los mimbres con los que Bodegas Casa La Rad está construyendo su nuevo proyecto, que comenzó en el año 2013 cuando una acaudalada familia francesa –con la filosofía de dejar hacer–, adquirió una de las mayores fincas agropecuarias de la región que había pertenecido hasta entonces a la histórica bodeguera riojana Alicia Rojas.

Casi 900 hectáreas, incluida una reserva de caza, junto con explotaciones de cereal, olivo y 106 hectáreas de viña muy marcadas por la biodiversidad del paisaje que Goyo Gordaliza, ingeniero agrónomo y asesor vitícola y enológico del proyecto, junto con Marta Gallego, enóloga, están consiguiendo embotellar en sus vinos:«Nuestro objetivo principal es respetar la tipicidad, de Rioja en primer lugar pero en el siglo XXIy a nuestra manera y, sobre todo de nuestro terruño, muy marcado por los balsámicos, por las notas florales y el monte bajo que vais a encontrar en todos nuestros vinos».

Así introdujo el jueves por la noche la cata con la que Goyo Gordaliza se presentó antes los aficionados del club de lomejordelvinoderioja.com, con el resultado de varios años de trabajo de recuperación de este extenso viñedo –incluida la construcción de una nueva nave de elaboración–, que parte de 550 metros en Ausejo y llega hasta los 750, con una gran diversidad de suelos y variedades de uva:«Tenemos casi todas las autorizadas por el Consejo e incluso algunas experimentales en su día como chardonnay o cabernet sauvignon, muy integradas en el terruño con unos 30 años ya de antiguedad».

La cata

Gordaliza comenzó con dos blancos, Solarce 2019 y Casa La Rad 2019, dos muestras de las dos familias de vinos de la bodega: «Solarce responde más a la tipicidad clásica de Rioja, aunque a nuestro manera, es decir, conjuntando fruta y madera y vinos pensados más para el consumo en barra, mientras que Casa La Rad es otro concepto, con más 'libertad' para nosotros y más complejidad».

Solarce 2019 es un blanco de viura y malvasía roja (la antigua de Rioja) que procede de varias parcelas de la finca, de diferentes alturas y suelos: franco, aromático, tanto por una fruta más tropical como por el monte bajo (hinojo) característico de la finca. Casa La Rad 2017, en el que domina el chardonnay con viura de la zona más alta de la finca, juega en otra liga:potente, con unas notas ahumadas de muy buena madera y denso en boca por su trabajo en las lías. Un gran vino.

De blancos a tintos, con Solarce 2019, tempranillo con pequeños aportes de garnacha, graciano y maturana tinta.Con un gran potencial aromático, que conjunta la fruta y la madera, el vino sólo tiene un 'pero': necesita más tiempo en botella por su todavía paso secante por boca.«Lo acabamos de sacar al mercado, después de la crianza en barrica y de seis mes en botella;es cierto que en estas primeras añadas todas nuestras barricas son nuevas por el inicio del proyecto, pero en el futuro iremos utilizando también usadas para algunos de nuestros vinos como éste», avanzó el enólogo.

Casa La Rad Garnacha 2017 es un parcelario, de una finca de apenas dos hectáreas en la parte más alta de la explotación:«La hemos inscrito como viñedo singular y la trabajamos con mulas;cuando vi esa viña tuve claro que había que hacer un vino y el resultado está siendo extraordinario porque es un viñedo que expresa perfectamente cómo es nuestro terruño», aclaró Gordaliza. Para el que escribe el mejor vino de la noche, una garnacha con notas de fresa, pero no acarameladas, y, sobre todo, con la complejidad aromática del entorno. Ni rotundo ni delgadito, un varietal que expresa el terruño de esa franja de suelos pobres y bajas producciones del entorno de Ausejo, Ocón y Tudelilla.

Casa La Rad tinto 2017 mantiene la línea de complejidad de la gama, con cabernet sauvignon y tempranillo, con acidez natural, potencia y muchas notas balsámicas: «Es nuestro terroir, aunque sea la cabernet la que mande, ya que, más allá de si la variedad es francesa o local, está integrada en nuestros suelos después de 30 años», explicó Gordaliza.

Galería. Justo Rodriguez

Y, para cierre, el vino de más alta gama, Alma de Casa la Rad 2017, una mezcla al 50% de la parcela de tempranillo más vieja con otro 50% de graciano:«No lo hacemos todo las añadas, sino cuando el graciano madura a la par que el tempranillo porque lo mezclamos directamente en la tolva, es decir, no los vendimiamos por separado porque, tanto a Marta Gallego como a mí, nos gusta vinificar las dos variedades juntas».

LOS VINOS DE LA CATA

  • Solarce Blanco 2019. 9,5 euros (pecio venta al público).

  • Casa la Rad Blanco 2017. 18 euros.

  • Solarce Tinto 2019. 10,5 euros.

  • Casa la Rad Garnancha 2017. 27 euros.

  • Casa la Rad Tinto 2017. 27 euros.

  • Alma de Casa La Rad 2017. 41 euros.

Un vinazo, potente y largo, no precisamente para chatear:«Es la elaboración que más cuidamos, más trabajamos y el vino más caro y por eso entendemos que es nuestro 'top'». «Yo no veo ninguna competencia –aclaró el enólogo– entre viñedo singular y el concepto histórico de Rioja;cada bodega puede tener un gran vino, eligiendo los mejores depósitos o parcelas, y también un viñedo singular. Cuál es mejor o peor lo decidirá el cliente, pero sí..., Rioja necesita apostar por estos vinos de viñedo sin polémicas y con convencimiento.