Cierre de la temporada de catas con Bodegas Altún

Foto de familia de los patrocinadores de la cata /Miguel Herreros
Foto de familia de los patrocinadores de la cata / Miguel Herreros

Bodegas Altún cierra la temporada 2018 del club de catas de lomejordelvinoderioja | Exponentes de la nueva generación, los hermanos Iker y Alberto Martínez demuestran que lo mejor de Rioja todavía está por hacer... y por descubrir

ALBERTO GILLogroño

Dice Clint Eastwood, pistola en mano, en el gran clásico 'El bueno, el feo y el malo', que en este mundo hay dos tipos de personas: los que cavan y los que tienen pistola... Pero en Rioja, hay al menos tres tipos: los anteriores y los que tienen pistola (60 hectáreas de viñedo propio) pero además 'cavan' (curran), como los jóvenes hermanos Iker y Alberto Martínez Pangua, que el pasado lunes por la noche cerraron la temporada 2018 del club de catas de lomejordelvinoderioja.com.

La nueva generación de Bodegas Altún (Baños de Ebro) aprovecha el esfuerzo de sus bisabuelos y abuelos, que fueron comprando y plantando viñedo en la localidad, en Elciego, San Vicente y Laguardia y, especialmente, de sus padres, José Antonio y Ana, que en 1989 apostaron por una nueva bodega en el pueblo para seguir elaborando maceraciones carbónicas en lagos de hormigón. En 1994 comenzaron a seleccionar sus propios viñedos mayoritarios de Rioja Alavesa para elaborar vinos con personalidad y reflejo del terruño de su viñedos y en el 2001 construyeron la bodega actual para hacer frente con garantías a las nuevas elaboraciones.

Hoy, Iker, con 29 años, y Alberto, con 22, ambos tras acabar estudios de Enología, están tomando las riendas de la casa familiar y sacando al mercado nuevos vinos, con un intensa selección de viñedos, racimos y granos. «Mi padre conoce como nadie nuestros viñedos y nosotros aspiramos a profundizar en ese conocimiento y a definir cada parcela y cada vino», explica Iker Martínez.

La cata

Comenzó con Ana de Altún Blanco Fermentado en Barrica 2017, con viura y malvasía, con una espectacular frescura y nervio y muy trabajado con las lías para conseguir un paso amable y delicado por la boca: «Es un homenaje a nuestra madre, Ana, con el que probamos hasta tres cosechas hasta que finalmente lo sacamos al mercado porque entendíamos que se ajustaba a lo que buscábamos», recordó Alberto.

Albiker 2018 es, seguramente, el vino más querido de la casa. Maceración carbónica tradicional, muy trabajado en la bodega antigua del pueblo de lagos de hormigon, donde los Altún siguen elaborando este vino (100.000 botellas) y donde Iker muestra su carácter perfeccionista: «El vino es del corazón de lago, del repiso, tras descartar la lágrima y la prensa, pero jugamos con pequeños porcentajes de estos últimos para darle más o menos estructura en función de la añada». Fresco, directo y con una amabilidad extraordinaria, los hermanos guardan una colección de anécdotas con este Albiker: «Tenía 19 años cuando empecé con los coupages –recordó Iker– y estuve durante tres días probando y probando de cada cuba, y cuando digo probando digo bebiendo y mucho..., hasta encontrar el Albiker». «De inmediato –continúa–, íbamos a Madrid al concurso de vinos Primer para maceraciones carbónicas y ganamos...; este vino sigue siendo así, probar y probar, hasta conseguir el equilibrio».

Altún Crianza 2016 es la nueva añada recién sacada al mercado, «el vino más importante porque lleva la marca de la bodega y porque para aspirar a hacer grandes vinos hay que tener una buena base», explicó Alberto Martínez. Fresco, afrutado y, como marca de la casa, largo y redondo en boca: «Lo hacemos con viñedos de los cuatro pueblos donde cultivamos, con fruta pero también presencia de la barrica y creo que hemos conseguido uno de los buenos crianzas de Rioja», avanza con el asentimiento del auditorio.

Los vinos de la cata

Ana de Altún Fermentado en Barrica 2017.
9,3 €
Albiker 2018.
6 €
Altún Crianza 2016.
9,3 euros.
Secreto de Altún 2015.
25,7 €.
Everest 2015
50 €
Altún Carralaguardia 2016.
140 euros

Vinos especiales

El Secreto de Altún 2016, un «perfume» en palabras de sus autores, da paso a los vinos más especiales y seleccionados en campo y en bodega. Conjuga la fruta con la madera [el que más la marca] para un vino que lleva uva de tres viejos viñedos diferentes, elaborado en un pequeño depósito y con mayoritario roble francés, aunque un 20% americano en busca de la golosidad en boca.

Everest 2015 da un salto adelante. Es un vino de parcela, de un viejo viñedo prefiloxérico (pie franco) que José Antonio Martínez lanzó al mercado con la añada 2001 y cuyo nombre da pistas sobre qué buscaba ya Altún con este vino: complejo, redondo, fruta..., sensacional y el más destacado por los aficionados en la aplicación/juego que el socio tecnológico del club de catas JIG propone cada convocatoria con su aplicación móvil.

La noche terminó con Altún Carralaguardia 2016, uno de los tres parcelarios (1.500 botellas entre todos), que los hermanos Iker y Alberto firman en solitario y que lanzan al mercado a un precio de 140 euros: «Queríamos vinos diferentes al Everest, menos estructurados, pero más delicados con la idea de reflejar los diferentes tipos de suelos». Los hermanos ya están ampliando la bodega para trabajar más a gusto con estas microvinificaciones y, de nuevo, con las ideas claras: «Los despalillados son manuales, grano a grano, y la vendimia es la primera pasada que hacemos exclusivamente la familiar». Savia nueva, con nuevas propuestas que intenta sacar lo mejor de sus propios viñedos: buenas noticias para Rioja.