Bodegas Aradón, en el club de catas de lomejordelvinoderioja

Cristina Alesanco, directora técnica de Bodegas Aradón, en Alcanadre. :: /L.R.
Cristina Alesanco, directora técnica de Bodegas Aradón, en Alcanadre. :: / L.R.

Cristina Alesanco abre el 7 de febrero la nueva temporada con la nueva colección de vinos locales y parcelarios (plazas agotadas)

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

«No te voy a negar que al principio me miraban como las vacas miran al tren cuando pasa por la vía». Es Cristina Alesanco, directora técnica de Bodegas Aradón (Alcanadre), que aterrizó en el 2009 por la cooperativa de la localidad y que, desde su primera vendimia, comenzó a seleccionar y separar las uvas en diferentes tolvas ante la mirada de experimentados viticultores que protestaban en la báscula y que hacían corrillos en el bar para conversar sobre la política implantada por la 'nueva' enóloga.

La cita
el próximo jueves 7 de febrero a las 20.30 horas en el hotel Gran Vía de Logroño (plazas agotadas).
Los vinos de la cata
Aradón Blanco 2018, Momento 2017, Calzadas de Aradón 2015, Garnacha La Prometida 2016, Coordenadas de Aradón 2013 y Graciano 2017.

Mujer, joven, con formación y sobre todo con las ideas claras, Cristina Alesanco trabaja hoy, casi diez años después, con un sistema digitalizado por satélite y por parcelas de los viticultores de Aradón, con una clasificación de cuatro tipos de suelo principales y con un catálogo de diferentes viñedos en exposiciones y altitudes, con las que determina los momentos óptimos de vendimia a la espera, claro está, de los condicionantes de cada cosecha: «Los puntos diferenciales de Alcanadre son los suelos, muy pobres, y la altitud, con viñedos que van desde los 320 metros hasta por encima de 600». «Hay muchos tópicos que superar -explica-, como que pertenecemos a Rioja Baja, ahora Oriental, cuando estamos en una zona intermedia en la que la vid, el almendro y el olivo han convivido siempre en armonía o que somos una sociedad cooperativa, lo que suele conllevar un cierto concepto peyorativo, pero que, sin embargo, nos permite seleccionar las mejores uvas entre un extraordinario abanico de viñedos y con gente, además, absolutamente profesional en el campo».

«Los puntos diferenciales de Alcanadre son los suelos, muy pobres, y la altitud, de hasta 600 metros», afirma cristina alesanco

En este sentido, la enóloga lleva años trabajando en una gama de nuevos vinos de pueblo y parcelarios que presenta prácticamente en primicia y al completo el próximo 7 de febrero para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com con la apertura de la nueva temporada 2019: «Creo que vamos a sorprender porque estoy convencida de que tenemos vinos de primer nivel, adaptados y propios de nuestro pueblo que, por cierto, siempre ha sido muy valorado por las bodegas de Rioja para la compra de graneles, pero que son un tanto desconocidos para el consumidor final».

La cata comenzará con Aradón Blanco 2018, uno de sus vinos más conocidos y valorados y que la enóloga elabora con una base de viuras viejas que completa con garnacha blanca: «Apostamos por esta última variedad con las nuevas plantaciones de hace unos años y estamos muy satisfechos con el resultado porque complementa muy bien la viura dando una mayor complejidad al vino». Momento 2017 es el último lanzamiento de la colección de vinos parcelarios. Es un 'semicrianza' que pasa seis meses por barrica y que combina tempranillo, con garnacha y graciano de viñedos seleccionados: «Para nosotros -explica Alesanco-, las tres variedades son fundamentales; estamos encantados con el graciano porque, por clima, es ideal en esta zona y nos permite alcanzar una maduración plena sin que sea tampoco pesado». «Estas tres uvas -continúa- van a estar presentes en todos nuestros tintos, salvo en el caso de los varietales en los que buscamos algo concreto y diferente».

El nuevo crianza Calzadas de Aradón 2015 procede también de una selección de parcelas. De nuevo, tempranillo con garnacha y graciano, aunque en este caso con una exigencia de viñedos de más de 35 años: «Sólo utilizamos barrica nueva, pero también con control para que la fruta no pierda protagonismo».

La Garnacha Prometida 2016 es un varietal con el que Cristina ha trabajado con el huevo de hormigón y con barricas de 500 litros de capacidad: «Es un vino mineral, muy complejo, perfumado y para la que utilizamos los viñedos más viejos, de unos 84 años y en algún caso centenarios; para nosotros la variedad, histórica en esta comarca y ahora por fin de moda, promete, y mucho, y de ahí el nombre que hemos buscado».

Coordenadas de Aradón 2013 fue el primer vino de la colección de parcelas. Los más viejos tempranillos de la bodega seleccionados: «Buscábamos la 'coordenada' perfecta, la expresión de nuestros tempranillos de antiguas plantaciones en vaso, de secano, y que mostraran la potencia, pero también la finura y la elegancia». «Creo -añade- que lo hemos conseguido, pero eso se lo dejamos al criterio de los aficionados el próximo jueves».

La cata concluirá con un parcelario de Graciano, de la cosecha 2017, aún sin etiquetar: «Como decía es una variedad que nos sorprende día a día, con un gran perfume y recorrido si acaba el ciclo madurativo y eso para nosotros es relativamente sencillo si se trabaja bien en el campo». «Utilizamos -continúa- viñedos de las zonas más altas, para una mayor frescura, y otros del altitud media para la estructura».