Eduardo Hernáiz, en Finca La Emperatriz. / Justo Rodriguez

Finca La Emperatriz: cómo entender un terruño

Eduardo Hernáiz presenta el viernes 11, en el Club de Marketing, los nuevos vinos de la bodega de Baños y su gran apuesta por el viñedo singular

ALBERTO GIL

Finca la Emperatriz (Baños de Rioja) es un terruño histórico que debe su nombre a Eugenia de Montijo, antigua propietaria, esposa de Napoleón III y emperatriz de Francia. Un pasado ligado a Burdeos desde el siglo XIX, que los hermanos Hernáiz, Eduardo y Víctor, han tenido muy presente a la hora de redefinir la esencia de la bodega.

La familia Hernáiz adquirió la finca en 1996, aunque no elaboró su primer vino hasta la cosecha del 2000. Después de años de recuperar viejos viñedos, replantar otros y, sobre todo, de parcelar y entender un terruño atípico en Rioja, marcado por el suelo de cascajo y por las frías temperaturas, situaron en el mercado una colección de referencias basada en la clasificación tradicional de Rioja (crianza y reserva) y en parcelarios de viñas seleccionadas de la finca.

Este año, los hermanos Hernáiz han dado la vuelta al 'calcetín', con la apuesta por dos únicas marcas, el Jardín de La Emperatriz y Finca La Emperatriz Gran Vino, en versiones tinto y blanco, siguiendo el modelo de los grandes crus bordeleses: «No fue fácil la decisión, pero entendimos que, por el propio pasado histórico de la finca y, sobre todo, por nuestro terruño tan específico, ideal para elaborar grandes vinos de guarda, debíamos replantearnos el modelo», explica Eduardo Hernáiz.

«Por nuestro pasado histórico y, sobre todo, por nuestro terruño entendimos que debíamos replantearnos el modelo»

CATA CON LA EMPERATRIZ

Por el camino se han quedado vinazos como el Viura Cepas Viejas, Terruño, Parcela nº1 o el varietal Garnacha Cepas Viejas, cuyas uvas ahora forman parte de sus dos únicas referencias: «Llevábamos ensayando desde el 2014 y el cambio se produjo con la añada 2016 para el Gran Vino y con la 2017 para el Jardín; estamos contentos porque, pese al COVID-19, aprovechamos el primer trimestre para presentarlo y la respuesta de la distribución nacional e internacional ha sido excelente».

La cata

Eduardo Hernáiz presenta el próximo viernes día 11 –a las 19.30 horas en el Club de Márketing con aforo limitado a 30 personas– la nueva Finca La Emperatriz, la mayor apuesta por el viñedo singular de Rioja, con la adscripción de las parcelas más viejas de la finca a la nueva categoría y con una 'etiqueta' que los Hernáiz reservan para el Gran Vino.

La cata comenzará con el Jardín de La Emperatriz Blanco 2019, viura 100%: «Lo hacemos con el viñedo más joven, pero también con una parte sustancial de las cepas más viejas; lo trabajamos con sus lías en hormigón y, luego, a la botella, con una acidez característica pero también con peso en boca, por lo que se puede consumir durante varios años».

El Jardín de la Emperatriz tinto 2017 se 'beneficia' de la desaparición del antiguo reserva: «Es nuestro crianza, que hemos reforzado con uvas muy seleccionadas, de rendimientos muy bajos, que nos dan una gran calidad tánica, y con un aporte también de viejas garnachas para un vino del que estamos muy orgullosos y con un perfil muy de Rioja Alta».

Los viñedos singulares

Los Hernáiz no dudaron de que la aprobación de la nueva categoría de vino de viñedo singular aprobada por Rioja en 2017 –limitados rendimientos, viñedo viejo, viticultura sostenible– venía como anillo al dedo a Finca la Emperatriz: «Nuestro suelo de cascajo y las frías temperaturas hacen que tengamos un terruño bastante uniforme y hemos seleccionado unas 35 hectáreas de nuestro viñedo más viejo, que ya ha sido reconocido por el Ministerio como viñedo singular», explica Eduardo.

De ahí salen, desde la cosecha 2016, Finca La Emperatriz Gran Vino Tinto y Blanco, aunque no se etiquetarán como vinos de viñedo singular hasta la añada 2017 por imperativo legal: «En la cata, probaremos las dos cosechas de ambos vinos, para comparar una más fría y atlántica, la 2016, con otra más cálida, la 2017, marcada por la helada y la vendimia más temprana de nuestra historia, aunque estos últimos no saldrán al mercado hasta septiembre del año próximo porque necesitan su tiempo». En este sentido, La Emperatriz compatibiliza el viñedo singular con la contraetiqueta de reserva que acompaña al Gran Vino: «Aspiramos a hacer vinos de largo recorrido, clásicos a nuestra manera, y personalmente no veo ningún problema en la coexistencia del viñedo singular con los vinos históricos de Rioja».

De hecho, el Gran Vino tinto mezcla tempranillo con un importante aporte de las viejas garnachas (casi el 30%) y un poco de viura: «La garnacha en fundamental para el equilibrio y la elegancia porque, como decía, aspiramos a hacer vinos de largo recorrido, que puedan disfrutarse ahora pero también muchos años después». «Es nuestro terruño de La Rioja más Alta», concluye.