Arturo y Javier Amurrio.

Finca de la Rica: del vino de pueblo al viñedo singular

Finca de la Rica presenta el viernes 18 (entradas agotadas), en el Club de Marketing, los vinos de Labastida de la bodega familiar y su primera referencia de viñedo singular

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Cumplimos diez años y aún estamos poniendo un poco en orden las cosas, pero hemos encontrado constancia documental de que la familia Amurrio cultivaba viñedos en Labastida ya en 1793; como curiosidad, por aquel entonces los Amurrio cobraban por sus uvas un poco más que la media de la comarca». Así presenta Ignacio Uruñuela Finca de la Rica (Labastida), el proyecto que los hermanos y viticultores Arturo y Javier Amurrio pusieron en marcha en el año 2010, con el propio Ignacio y Luis Fernando López como asociados, tras una amplia experiencia comercial en Palacios Remondo (Alfaro): «De las crisis salen oportunidades y, por aquel entonces, cuando el precio de la uva se desplomó, Arturo y Javier, que son el alma del proyecto, decidieron comenzar a elaborar vino y nos asociamos con la idea de trabajar el viñedo propio y, sobre todo, la localización de Labastida». «Esto no es sencillo –continúa Ignacio–, y más para una bodega que empieza, pero teniendo los viñedos y la experiencia en trabajarlos como la familia Amurrio, las cosas acaban saliendo».

Ignacio Uruñuela y Luis Fernando.

Finca de la Rica presenta el próximo viernes 18 de diciembre (a las 19.30 horas en el Club de Marketing con aforo limitado a 30 plazas) su proyecto vitivinícola asentado en la identidad de Rioja Alavesa y, en concreto, de Labastida: «Todo nuestro viñedo está en Labastida y la aprobación de las categorías de vinos de pueblo y de viñedo singular en 2017 ha sido una oportunidad para nosotros», apunta Uruñuela. «Hay bodegas –continúa–, que venden millones y millones de litros de Rioja, así que nosotros teníamos que diferenciarnos por los extraordinarios viñedos que esta familia lleva trabajando durante generaciones».

LA CATA

  • Nuevo escenario y hora En el Club de Marketing, a las 19.30 horas, el viernes 18 de diciembre.

  • El protagonista. Finca de La Rica, con seis vinos El Guía, El Buscador, La Candelera, El Rincón de los Enebros, El Nómada y Las Cabezadas de Matadula.

  • Entradas agotadas -

La cata

La bodega presentará en primer lugar El Guía 2019, un semicrianza muy fresco con el que Finca de la Rica fue introduciéndose en las barras de toda España: «Fue el primero de una colección etiquetada con juegos de palabras y al que tenemos mucho cariño porque nos abrió muchas puertas», describe Uruñuela.

El Buscador 2017, con tempranillo y garnacha, fue el segundo de la gama, un crianza con roble americano y 'sabor a Rioja': «Lo que predomina es la fruta, pero es un clásico, en cierto sentido, porque respetamos ese aporte agradable de madera para un vino de trago largo y amable que pide en una mesa una segunda botella».

«Teníamos que diferenciarnos por los viñedos que esta familia lleva trabajando durante generaciones»

Ambos vinos, El Guía y el Buscador, están ya etiquetados como vino de Labastida y también el primero de los parcelarios: La Candelera 2019. «Es un blanco fermentado en roble francés de las relativamente jóvenes plantaciones de garnacha y de malvasía, al que aportamos también viuras viejas para ganar en estructura», explica Uruñuela. «Lo hicimos por primera vez en 2018, apenas 3.000 botellas, y hemos aumentado a 6.000 en 2019 por el éxito que ha tenido».

El Rincón de los Enebros 2018 es otra de las propuestas parcelarias de Finca de la Rica: «Es un tempranillo con un poco de garnacha de un viñedo, llamado Las Ginebras, un vino para disfrutar y de trago largo con esa identidad de una parcela muy fresca».

El Nómada 2016 no es un parcelario sino una selección de cuatro parcelas: «Era nuestro vino 'top', para el que solemos usar cuatro viñedos, dos siempre fijos y otros dos en función de la añada», indica Uruñuela. «Hablamos ya –continúa– de más madurez y complejidad para un tempranillo con su aporte de graciano».

Las Cabezadas de Matadula 2018 se presentará en la cata como vino de viñedo singular: «Arturo y Javier fueron los primeros en inscribir este viñedo nada más aprobarse la normativa y, como curiosidad, fue la parcela número 1 reconocida como singular por el Ministerio, pero lo importante es que la cosecha 2018 ya ha pasado la cata ciega con resultado excelente [93 puntos] que se exige a estas nuevas contraetiquetas».

Es el viñedo más mimado por los hermanos Amurrio, la parte alta (la cabezada) de un vieja parcela en el paraje Cuba Negra, a los pies del Toloño: «Te das cuenta de lo que es cuando catamos las uvas; la parta alta del viñedo trae un fruto espectacular, con un tanino redondo y una maduración sensacional».

Finca de la Rica no hizo este vino en el 2017 por la helada y llega ahora en primicia a la cata con la cosecha 2018 y con la 'contra' de viñedo singular.