Ignacio Gil Oribe, en uno de sus viñedos. / Justo Rodriguez

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Mitarte abre el jueves, día 8, la nueva temporada con su apuesta por los vinos de pueblo y parcela

La bodega presentará seis de sus referencias más pegadas al terruño de Labastida, con el Delicatto como escenario para la cata | Entradas agotadas

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Suman catorce los vinos que tiene en el mercado Bodegas Mitarte, aunque en breve un nuevo blanco se unirá al amplísimo catálogo de la bodega familiar de Labastida. Ignacio Gil Oribe tiene claro que «las viñas, los terruños, son la identidad y auténtica razón de ser de la casa y eso implica trabajar las parcelas por separado». «Según vas profundizando –continúa– se abren nuevas posibilidades y, aunque no es precisamente cómodo, es nuestra opción de diferenciarnos».

Mitarte cultiva 40 hectáreas de viñedo en Labastida, con alguna parcela en San Vicente, con una edad media de 40 años, aunque quince de ellas con más de 80 años de antigüedad: «La bodega nace como muchas otras en la Sonsierra; mi bisabuelo y abuelo ya elaboraban vino, luego fueron mi padre y mi hermano quienes en 1992 embotellaron el primer maceración carbónica y ya en el 2000 llegaron los crianzas».

Mitarte ha sido de las primeras bodegas en etiquetar sus vinos como vinos de pueblo (a partir del 2017) y en breve sacará también su primer vino de viñedo singular. «Tengo tres viñedos reconocidos como tal, a la espera de que salgan al mercado las añadas del 17 y pasar la última cata para su reconocimiento porque creo absolutamente en la diferenciación». «Diferenciar es bueno para Rioja», explica. «No digo que mi pueblo o mi vino sea mejor ni peor, sino que refleja mi territorio y, respecto a otras propuestas que hay por ahí, Labastida más tiene que ver con San Vicente que con Laguardia, por ejemplo».

La cata

  • CITA El próximo jueves día 8, a las 20.00 horas, en el restaurante Delicatto de Logroño, con plazas para los primeros inscritos en larioja.com y lomejordelvinoderioja.com (10 euros por persona) y dos entradas dobles gratuitas para suscriptores de ON+ de larioja.com.

  • Los vinos Mitarte Garnacha Blanca 2016, Mitarte Maceración Carbónica 2020, La Secreta 2018, Tatos Garnacha 2016. Faula 2016 y SyC de Mitarte 2017.

  • ENTRADAS agotadas .

La cata

Un blanco y cinco tintos es el menú preparado por Ignacio Gil para la cata del día 8 –entradas agotadas–. Comenzará con Mitarte Garnacha Blanca 2018: «Es una variedad que nos encanta; teníamos 200 cepas viejas y plantamos una parcela para sacar un varietal, con una elaboración especial en huevo de hormigón y luego en fudres para respetar al máximo su carácter». «Lo trabajamos varias cosechas hasta conseguir lo que queríamos antes de ponerlo en el mercado». Mitarte Maceración Carbónica 2020 es el testigo de la añada, el vino que «menos tocamos». «Es el principio de todo, con el que empezamos y que quiero compartir en la cata porque es la propia identidad de mi pueblo y mi familia».

En tercer lugar, Gil Oribe presentará Mitarte La Secreta 2018, el crianza de la casa que se elabora con viñedos de más de 45 años de edad: «Es un vino con el que no podemos fallar, con selección de cinco viñas diferentes y en el que tenemos una crianza en madera, pero sobre todo fruta, al estilo que personalmente me gusta más».

Tatos 2016 es un varietal de una vieja parcela de garnacha: «Es la garnacha de la zona, más fresca y atlántica, de una viña de unos 30 años, que criamos en barricas de 400 litros y luego tenemos un tiempo largo en botella para que se afine». El quinto vino es Faula 2016, dedicado a su abuelo, de una parcela de San Vicente que Ignacio tuvo que arrancar por un lamentable error burocrático y del que nos hicimos eco en estas páginas: «Todavía me duele..., el vino es un homenaje al gusto de mi abuelo, conocido por ese mote y quizás con un poco más de madera de lo habitual, pero como le gustaba a él».

Como cierre, la 'niña' bonita de Mitarte, un parcelario que cuando salga al mercado será de viñedo singular: « SyC, acrónimo de mi padre, Santiago, y de mi madre, Carmen, es de una viña de 117 años con muchas variedades plantadas; un vinazo, pero al tiempo elegante». «De verdad –continúa– que si por algo se distingue un buen Rioja de otros vinos españoles es por la finura de sus vinos,,,, y aquí la veremos».