JUSTO RODRÍGUEZ

Mitarte: Labastida y la Sonsierra por bandera

Ignacio Gil abre la temporada de lomejordelvinoderioja con la reivindicación de la Sonsierra como unidad geográfica y su apuesta por la exploración de parcelas y variedades

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Pionero en el etiquetado de vinos municipales tras su reglamentación a partir de la cosecha 2017, Bodegas Mitarte saca partida a la identidad de sus viñedos de Labastida. Ignacio Gil Oribe aseguró ayer, en la inauguración de la temporada 2021 del club de catas de lomejordelvinoderioja.com, sentirse plenamente identificado con el terruño de la Sonsierra, incluso por encima de la etiqueta de zona de Rioja Alavesa: «Los vinos no entienden de fronteras y, lo mismo que yo tengo una pequeña parcela en el municipio vecino de San Vicente, otros viticultores de ese pueblo las tienen en Labastida». «Si hay una comarca en toda la DOCa que comparte una identidad común es la Sonsierra, por lo que yo soy más partidario de desarrollar este tipo de indicaciones de origen que cualquier otra que tenga que ver con limitaciones de carácter administrativo».

Gil Oribe presentó el jueves por la noche para los aficionados de lomejordelvinoderioja.com, con los salones del Delicatto como nuevo escenario, seis de la elaboraciones de la bodega familiar de Labastida, una muestra, aunque representativa, pero sólo una parte de las catorce referencias que Mitarte tiene en el mercado: «Nuestro hecho diferencial es la viña, con 41 hectáreas en propiedad y con una edad media importante, de más de 40 años, lo que nos permite trabajar en selecciones y diferentes vinificaciones». El hilo en común de todas ellas es la identidad local de Labastida: «Trabajamos vinos de varias zonas del pueblo, vinos parcelarios y también varietales que muestran cómo se expresa cada uva en nuestro pequeño 'microcosmos'». «Mi zona, mi pueblo, mis viñas... no son ni mejores ni peores que las de otro, pero son diferentes y en eso basamos toda nuestra razón de ser».

La cata

Ignacio Gil Oribe comenzó con Excéntrico 2018, un estupendo vino de garnacha blanca: «Es una variedad muy minoritaria, mucho más que su 'hermana' tinta, y apenas teníamos unas pocas cepas intercaladas en los viñedos más viejos». «Fue nuestra apuesta –explicó– cuando se permitieron las nuevas plantaciones de blanco y el resultado es Excéntrico». Un vino muy 'chulo', diferente a las blancos tradicionales, con mucho acierto en la integración de un pequeño aporte de madera y el afinamiento en hormigón y botella: «Nos costó varias pruebas dar con la tecla y con esta añada, la 2018, lo lanzamos al mercado porque habíamos conseguido lo que buscábamos».

Mitarte Maceración Carbónica 2020 sigue siendo el vino al que más cariño y respeto tiene el bodeguero:«No puede ser de otra forma, es la identidad de la casa, el vino de mi abuelo y mi padre, y también de Labastida; fruta pura, sin apenas intervención y reflejo de las propias viñas». En una añada además, 2020, que convence a Ignacio:«Fue muy difícil en viticultura, con mucha presión por el mildiu, pero la naturaleza al final nos ha regalado un vino muy aromático y que cumple con todo lo exigible a este tipo de elaboraciones». Franco, fresco, potente también, es un vino para los que gustan del vino sin maquillaje y, como todas estas elaboraciones, a muy buen precio.

Tatos 2016 es un varietal de garnacha tinta: «No es la variedad dominante en mi zona ni mucho menos y aquí se usaba para completar y hacer más amables los tempranillos», explicó el bodeguero. «Afortunadamente, y en contra por lo sostenido muchos años por los propios técnicos, la garnacha se ha redescubierto como una uva de gran personalidad y muy apta para elaborar por separado». Tatos refleja la identidad de una garnacha más fresca y fina que en otras zonas más cálidas: «Poco madera y mucha botella, es lo que creemos que nos pide la garnacha en nuestra zona cuando madura», sostiene Ignacio Gil, aunque a jucio del cronista quizá se podría disfrutar incluso más un poco más joven que la cosecha 2016.

La Secreta 2018 es el crianza de Mitarte. Una selección de tempranillo de viñedos de más de 45 años de Labastida, etiquetado también como vino municipal: sabroso, con cuerpo y al gusto del autor. «Hacemos entre 35.000 y 40.000 botellas y es un vino con el que no podemos fallar, muy afrutado, con cuerpo y, por decirlo de alguna forma, más 'moderno' que los tradicionales de Rioja que es como nos gustan los vinos». Y así es el vino precisamente: un crianza bonito, con fruta, agradable y sabroso.

Faula 2016 es un parcelario de San Vicente, de la pequeña finca que la familia tuvo que arrancar tristemente por un error administrativo de hace 50 años: «Es la viña que más gustaba a mi abuelo y decidimos hacer un parcelario en su nombre, 'Faula', que es como le conocían en el pueblo». Un «pepino» de vino, en palabras del propio autor y que corrobora el cronista, aunque el propio Ignacio admite una presencia más notable de madera que en el resto de sus vinos pensando en un recorrido de largo tiempo por delante: «Es como gustaba el vino a 'Faula', o joven o muy potente y con su madera para envejecer».

SyC de Mitarte 2018 es una pequeña partida que el bodeguero ha embotellado de un viñedo singular, una viña de 118 años de poco más de una hectárea que apenas produce 3.000 kilos de uva:«Vamos a presentar el resto del vino a la cata para su etiquetado como vino de viñedo singular, pero estoy esperando a que afine un poco más en la botella». Es un vino concentrado, un tempranillo carnoso pero al tiempo fino, que ensambla bien la madera y que seguirá ganando en botella: «Para nosotros, eso es un vino fino de Rioja, con chicha pero elegante, una de las grandes virtudes que distingue a esta región vitícola respecto a otras españolas, como por ejemplo La Ribera del Duero», concluyó Ignacio Gil.

Los vinos de la cata

Excéntrico 2018. Varietal de garnacha blanca. 18 euros.

Mitarte Maceración Carbónica 2020. 4 euros.

Tatos 2016. Varietal de garnacha tinta. 18 euros.

La Secreta 2018 (tempranillo). 10 euros.

Faula 2016. Parcelario de San Vicente (tempranillo). 26 euros.

SyC de Mitarte 2018. Parcelario de viña centenaria (tempranillo). 30 euros.