Justo Rodríguez

Montecillo: maestría bodeguera

La bodega centenaria relanza sus marcas por su 150 aniversario combinando su saber hacer de largas crianzas con la selección de los mejores viñedos y vinos

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

El vino se hace en la viña, pero también en la bodega. Así lo argumenta Mercedes García Rupérez, enóloga de Bodegas Montecillo, artífice de la exitosa renovación de las principales marcas de esta casa centenaria de Rioja -la tercera más antigua- y que ha relanzado con una nueva colección de vinos premium por la celebración del 150 aniversario: «La viña es fundamental, pero también es importante la crianza con los tipos de madera y su integración, y, especialmente para nosotros, la crianza en botella para redondear los vinos», explicó. García Rupérez presentó ayer para los aficionados del club de catas de lomejordelvinoderioja.com el resultado de un trabajo de toda una década.

La enóloga llegó a Montecillo en el 2008, una bodega fundada por Celestino Navajas en Fuenmayor en 1870 y que casi desde el primer momento se dedicó a la exportación. Siguieron ese camino sus hijos y, especialmente, su nieto, José Luis, quien, apasionado por la cultura vitivinícola francesa, siguió apostando por los vinos finos de larga guarda hasta que en 1973, al no tener el relevo generacional garantizado, vendió la bodega al grupo Osborne, propietario en la actualidad. La enóloga ha querido respetar el legado histórico y al mismo tiempo profundizar en la selección de determinados viejos viñedos que, cosecha tras cosecha, demostraban su personalidad : «Hicimos pruebas desde la añada del 2010 y en el 2015 seleccionamos tres viñedos principales, varietales de viura, garnacha y graciano, que han dado lugar a la nueva colección Viña Monty».

La cata

Mercedes García comenzó con un 'aperitivo', Montecillo Rosado 2020, un vino fresco para su consumo que en este última añada combina por primera vez tempranillo tinto (70% ) y blanco (30%): «Me gusta la tempranillo blanco, creo que tiene muchas posibilidades, así que decidimos hacer un rosado un poco diferente». Dicho y hecho, fresco y floral, en el que la fruta blanca sustituye a la habitual fresa de los rosados más habituales de garnacha, con cierta carnosidad en boca y con una acidez natural muy agradable para su consumo en verano.

Los tres nuevos Viña Monty salieron al mercado el año pasado, cuya presentación se vio interrumpida por la pandemia: «Las circunstancias mandan, así que seguimos ahora con ellos, en la celebración del 150+1», bromeó la enóloga. El concepto es claro, varietales en botella borgoña y con la comentada selección de viejos viñedos: «En los años 40 del siglo pasado, la familia Navajas ya trabajaba con Viña Monty este concepto de pagos, de viñedos y varietales muy seleccionados, y es lo que hemos querido retomar, aunque sin renunciar a nuestra identidad de largas crianzas y vinos de guarda, ya que los tres vienen contra etiquetados como reserva».

Galería.

Viña Monty Viura 2016 -con un 10% de tempranillo blanco- es de un viñedo de 85 años de Sotés, una zona muy fresca. El vino es, sencillamente, espectacular: de una primera impresión agradable en la copa da paso a una profundidad y complejidad aromática sensacional, con las notas de una madera muy bien seleccionada y de fruta blanca madura aunque todavía fresca. El vino estuvo 16 meses en barrica francesa nueva y luego 24 en botella, una crianza larguísima y poco habitual para estos vinos.

Viña Monty Garnacha 2015 es otro varietal de un viejo viñedo de Arenzana de 95 años que estuvo 26 meses en barrica y dos años y medio en botella: «Es un vino delicado de elaborar, por la tendencia oxidativa de la variedad, pero en el que vamos a seguir encontrando la fruta fresca, la fresa, con un dulzor en boca muy agradable». Un vino muy meritorio de la enóloga, aunque, quizás, el más 'cansado' de los tres de la colección Viña Monty.

Vinos y PVP

  • Montecillo Rosado 2020 8 euros.

  • Viña Monty Viura 2016 35 euros

  • Viña Monty Garnacha 2015 35 euros

  • Viña Monty Graciano 2015 35 euros.

  • Viña Monty 22 Barricas 2011 38 euros.

  • Viña Monty 150 Aniversario 2005 120 euros

El cierre de la nueva gama lo puso Viña Monty Graciano 2015, un 'pepino' rotundo, pero muy bien redondeado por la larguísima crianza en roble y botella (32 meses en barrica y tres años más en cristal). «Cuando vine a Rioja me quedé maravillada con la graciano; creo que su lugar ideal es complemento del tempranillo, pero es tan diferente e intenso que no quisimos renunciar a un varietal». Procede de un viñedo de Cenicero, no tan viejo como los anteriores, pero con una gran personalidad: balsámico, especiado y con fruta negra. Un gran vino.

Montecillo 22 Barricas Gran Reserva 2011 es otro de los vinos de la noche. Su concepto hace honor al origen histórico de las menciones de reserva y gran reserva: las mejores partidas que cada añada guardaban los bodegueros históricos de Rioja. En este caso alude a la tina de madera, con capacidad para esas 22 barricas, 4.950 litros, que Celestino Navajas, el fundador, reservaba de cada cosecha. Es un vino que sólo se hace en añadas especiales y que no volverá a salir al mercado hasta la cosecha 2015: fino, elegante, vivo, un gran clásico. Y, para cierre, algo que a los aficionados de lomejordelvinoderioja.com, les costará olvidar. Montecillo 150 Aniversario 2005, un vino que ha estado quince años en bodega antes de salir al mercado, de un viñedo con tempranillo, graciano, mazuelo y maturana tinta, y agradablemente vivo y aún con fruta fresca: «Seguiremos haciendo este vino, con 15 años de crianza, pero sólo las añadas que lo permitan y de la finca, no necesariamente la misma, que mejores posibilidades nos ofrezca», detalló Mercedes García. Probablemente, el relevo llegue en 2025, con la cosecha 2010 y, seguramente, también un año después con la 2011: «Son añadas excelentes y lo que tenemos en bodega hoy por hoy da la talla, pero la tendrán que dar también en el último momento». «Montecillo no sacará al mercado vinos que el consumidor tenga que guardar para consumirlos en su plenitud; tenemos el mayor botellero de Rioja y capacidad para inmovilizarlos el tiempo que precisen. Es la identidad de la casa desde su origen y, en ese sentido, seguimos igual en el siglo XXI», concluyó Mercedes Garcia