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Para romper tópicos

  • Viñedos de Aldeanueva reivindica la versatilidad varietal y climática de La Rioja Baja en una cata para lomejordelvinoderioja.com

Viñedos de Aldeanueva se sobrepone a su propia historia y a tópicos injustos que han dibujado a La Rioja Baja como la subzona ‘pobre’ de la denominación. Sin embargo, hoy en día es la comarca más emergente, tanto en inversiones en bodegas como en viñedos, y Viñedos de Aldeanueva es la mayor bodega de Rioja, con 2.800 hectáreas de vid, un tempranillo que va cumpliendo años y que vive prácticamente ajeno a las alteraciones madurativas de los últimos años, una reserva de 680 hectáreas de garnacha y complementos, especialmente de graciano, y mazuelo, que ofrecen unos tintos con una riqueza varietal difícil de igualar.

Abel Torres, gerente de la bodega, explicó el jueves por la noche en la cata para lomejordelvinoderioja.com el cambio de concepto que, desde hace más de una década, se ha impuesto en una cooperativa de vocación absolutamente comercial, con una facturación anual superior a 30 millones de euros, y en la que la selección de uvas y vinos le permite ofrecer hoy una gama completa de calidad.

  • Cata con Viñedos de Aldeanueva (II)

  • Cata con Viñedos de Aldeanueva (I)

La bodega tiene ya en marcha un nuevo proyecto con la construcción de una nueva bodega: Fincas de Azabache, para una elaboración exclusiva y con tecnología de última generación para vinos blancos y una selección de los mejores vinos para su línea Azabache. “Hemos perdido diez años con el tema de blanco, pero nosotros siempre hemos tenido claro que podíamos ser muy competitivos y ahí está nuestra apuesta con una fuerte inversión de unos cinco millones de euros”, explicó Torres.

La cata

Martín Sáenz Palacios, director técnico de la casa desde hace 12 años, demostró en la cata la versatilidad varietal de los vinos Azabache. Los socios de Viñedos de Aldeanueva están hincando ya más de 200 hectáreas de verdejo y tempranillo blanco, “las dos opciones dentro de las que había que más se aproximaban al concepto de blanco que queremos elaborar, afrutado, aromático y seco”, avanzó Sáenz Palacios.

El Azabache Blanco Fermentado en Barrica incorpora a las viuras antiguas que controla la bodega un porcentaje de verdejo (que irá aumentando en los próximos años) y que, con un añadido de levaduras que intensifican las notas tropicales, dejan bien a las claras las intenciones de la bodega: blancos con una estructura media, gracias a un buen trabajo con barricas de tostado muy tenue, y plenitud aromática para ese gran segmento de mercado que Rueda y otras denominaciones gallegas copan desde hace años.

El Azabache Rosado 2013 es una revisión de los vinos clásicos de la zona. Elaborado con un 100% de garnacha potencia también el carácter dulzón y afrutado de la variedad con una levadura seleccionada para tal fin.

Martín Sáenz entró en el territorio de tintos con el Azabache Crianza 2011, 800.000 botellas de un vino con conjuga un base de tempranillo con un 20% de garnacha y un pequeño aporte de mazuelo: “Nuestros vinos son todos de corte ‘moderno’, adaptados al gusto internacional, pero con una maduración plena, que nos permite las condiciones climáticas de nuestra zona y que nos sirven ofrecer vinos redondos con fruta y con estructura”, indicó el enólogo.

Fincas de Azabache Garnacha 2011 es un varietal de garnachas viejas seleccionadas. Un vino que incorpora ya el nombre de la nueva bodega y que avanza el nuevo proyecto en que se haya inmersa Viñedos de Aldeanueva: la conservación, vía prima en el pago de la uva, de garnachas antiguas tradicionales. Martín Sáenz no ocultó que es un “vino de concurso, una producción limitada, con mucha concentración y una fruta muy madura y con el que mostramos el potencial, histórico, que la garnacha ha tenido y tiene en la zona”. Para el que escribe, uno de los mejores, sino el mejor, de la cata.

El Azabache Reserva 2009 es el vino más clásico en su concepto de elaboración (con una crianza larga de 24 meses en barrica), aunque, como toda la gama de Viñedos de Aldeanueva, con concentración y estructura, en este caso aún superior por el 30% de graciano que incorpora y que combina a la perfección con una barrica más tostada que en los anteriores. El graciano es una de las uvas más difíciles de Rioja, que aporta color, intensidad y acidez, pero que exige una maduración completa para evitar las notas herbáceas, incluso desagradables, cuando no completa el ciclo.

Martín Sáenz cerró la cata con el Culto 2010, otra elaboración limitada con un graciano seleccionado (60%) y tempranillo en un 40%: un vino largo, potente y el broche perfecto para poner sobre la mesa las posibilidades varietales que una zona climática más cálida como La Rioja Naja permite, especialmente cuando además la gran extensión de viñedo de Aldeanueva permite cultivar desde 300 metros (el valle) hasta prácticamente 650 metros de altitud (Yerga).