Plazas agotadas para la cata con Bodegas Tobelos

Adriana Laucirica en el viñedo de la Fonsagrada, propiedad de la bodega./Donézar
Adriana Laucirica en el viñedo de la Fonsagrada, propiedad de la bodega. / Donézar

Adriana Laucirica presenta su 'revisión' de la bodega de Briñas, con nuevas ideas aunque sin perder el equilibrio entre persistencia y elegancia (plazas agotadas)

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

La incorporación hace un par de años de Adriana Laucirica al frente de la dirección técnica -con amplia experiencia en el sector e ideas enológicas muy claras- abrió una nueva etapa para Bodegas Tobelos, aunque, al margen de los lógicos retoques en los vinos, aspira a mantener la personalidad ganada a pulso por una firma que supo desde su fundación combinar a la perfección la tradición con una elaboración más 'moderna' de los vinos de Rioja.

Laucirica, que lleva trabajando con los ensamblajes desde el 2017, presenta el próximo miércoles 26 de junio (plazas agotadas) para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com la nueva línea de Tobelos: «Este año será mi tercera elaboración en la bodega -explica-, con ligeros ajustes hacia un mayor protagonismo de las sensaciones primarias y con la idea de ofrecer 'algo más' pero sin renunciar por supuesto a la identidad que la casa, con muy buena labor, se ha construido».

LA CATA

La cita
A las 20.30 horas en el Hotel Gran Vía de Logroño, el próximo miércoles 26 de junio.
Los vinos
Tobelos Blanco 2017 y Tobelos Blanco 2018; Tobelos Tempranillo 2015, Tobelos Garnacha 2016; Tahón de Tobelos Reserva 2012 y Leukade 2012.
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Tobelos está trabajando ya desde la vendimia pasada en un blanco de Viñedo Singular, Los Quiñones de Tobelos, en la espectacular finca en propiedad donde las viejas cepas de viura conviven con una de las necrópolis más importantes de la zona y con los restos de la ermita de la Fonsagrada. «Para mí -explica Laucirica-, es un viñedo realmente especial y por esa línea va ese 'plus' que comentaba, con un mayor compromiso, si cabe, con los viñedos y con la zona en que estamos». En este sentido, Tobelos trabaja con la idea de alcanzar el 50% de viñedo en propiedad en los próximos años y con proveedores fijos de viejas cepas del extraordinario triángulo formado por Briñas, Labastida y San Vicente: «Es una comarca espectacular, con viejas terrazas de bajo rendimiento, que nos permiten elaborar vinos con personalidad», señala la enóloga.

«Intentamos ofrece un 'plus', con mayor compromiso, si cabe, con los viñedos y la zona»

La cata

Laucirica comenzará la cata con Tobelos Blanco 2017, que a las viuras viejas de la comarca incorpora un 10% de sauvignon blanc, y con Tobelos Blanco 2018, un vino que aún no ha salido al mercado y que, además de viura y el 10% sauvignon, suma otro 10% de garnacha blanca: «Fue el primer vino al que retoqué un poco el perfil, ahora ya con la incorporación de la garnacha y con una crianza por separado, en roble de 500 litros parcialmente la viura; en huevo de hormigón el sauvignon, y en depósitos de inoxidable la garnacha, que deja la madera todavía en mayor segundo plano».

Los ensamblajes finales, aunque en el caso del 2018 todavía con meses de botella por delante antes de salir al mercado, se presentarán en el salón de catas del Hotel Gran Vía y, a continuación, el tinto Tobelos Tempranillo 2015: «Es la añada que ya está en el mercado, fue mi primer coupage en Tobelos, con un poquito más de fruta, pero con la amabilidad que siempre ha tenido». El vino es el crianza de la casa, uno de los más reconocidos en las barras riojanas y uno de los grandes méritos de Tobelos, ya cada cosecha se hacen entre 180.000 y 200.000 botellas.

Tobelos Garnacha 2016 es una elaboración especial. Una garnacha atlántica, más ligera que lo tradicionalmente esperado de esta variedad y que la bodega elabora solo en añadas cálidas que permiten una maduración completa: «Intento, con un crianza más ligera, mostrar todavía un poquito más de la garnacha, que es muy minoritaria en nuestra zona, pero de unos viejos viñedos maravillosos y con una identidad propia».

Tahón de Tobelos 2012 es la referencia más 'clásica' de la casa: «Si hubiera que definirlo lo haría como un reserva moderno, que solo hacemos en determinadas añadas, con potencia y estructura, pero también con los recuerdos a madera que piden los clientes habituales de este vino».

El cierre corresponderá a Leukade 2015, otro vinazo, el más potente, de viejos viñedos de más de 75 años y también con una larga crianza, aunque de roble francés nuevo: «Los dos últimos son vinos de guarda, cien por cien gastronómicos, que reflejan la estructura natural de los viejos viñedos de esta zona, con fruta madura y presencia de la madera, como siempre se ha hecho en Rioja», avanza Laucirica.