'El Vino Pródigo', en el Club de Catas de lomejordelvinoderioja.com

Pedro Peciña, 'El Viño Pródigo', protagonizó el Club d eCatas. /Justo Rodriguez
Pedro Peciña, 'El Viño Pródigo', protagonizó el Club d eCatas. / Justo Rodriguez

Pedro Peciña presenta un proyecto basado en vinos de San Vicente con un concepto de mínima intervención enológica y tecnológica

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

«De momento 'El Vino Pródigo' somos dos empleados, mi furgoneta y yo, pero poco a poco vamos sacando el proyecto adelante». Es Pedro Peciña, viticultor de San Vicente de la Sonsierra, que con una producción de alrededor de 40.000 botellas ha logrado, a partir de cero, exportar sus vinos a ocho países y trabajar por numerosos rincones de toda España. Pequeñas vinotecas y distribuidores han confiado en la propuesta de este viticultor que, con la honestidad por delante, ha comprado ya una pequeña parcela en San Vicente con el fin de edificar una pequeña bodega en el futuro: «Cuando tienes poco dinero sueles tener muchas ideas, algunas que valen y otras no, pero yo siempre, desde niño, tuve en la cabeza elaborar un vino en honor a mi madre, que falleció muy temprano y estoy muy satisfecho de haberlo conseguido».

En este sentido, Pedro Peciña confesó ayer en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com que registró la marca 'La Viña de la Merce' años antes de lanzar su primer vino (con la cosecha 2012), procedente de las cuatro hectáreas de viñedo que heredó de su progenitora y que hoy son la piedra angular del pequeño proyecto El Vino Pródigo. Pedro Peciña presentó a los aficionados los cuatro vinos que elabora junto con su furgoneta y otros dos, Titania, de un nuevo proyecto compartido con su amigo y socio, Javier Rojo, denominado 'Brujo Wines'. «Hago vinos sin enología y sin tecnología», por propia convicción del propio bodeguero de que el trabajo debe hacerse en el campo, pero también porque «no tengo otro remedio, ya que elaboro en instalaciones de alquiler», aclaró entre risas.

La cata

Bohemian Rhapsody 2018 se presentó prácticamente en primicia tras salir al mercado hace apenas un mes. Es un rosado de tempranillo, con uvas de los viñedos propios y que arrienda Pedro Peciña en San Vicente. Lo vinifica con un ligero sangrado para mantener el color pálido que exigen los mercados exteriores y con mucho mérito porque es una de las elaboraciones más técnicas y que más medios, especialmente de frío, necesita, pero de los que el viticultor prescinde. Fresco, afrutado, goloso, con un punto de aguja e ideal para consumir en verano. Un vino cuyo nombre, como todos los de su colección, tiene su historia: «Soy fan de Queen, íbamos a ser papás y probé el registro con la idea de dedicar el vino a nuestra hija que ahora tiene dos meses». A finales de año se estrenó la película de la legendaria banda británica, lo que ha ayudado a Peciña con su comercialización: «Ha sido un churro, pero siempre vienen bien estas cosas».

Los vinos

Bohemian Rhapsody 2018:
12 euros
Placeres Sensoriales 2018:
7 euros
La Viña de la Merce 2016:
10 euros
Prodigus Venit 2015:
25 euros
Titania Blanco 2017 (Brujo Wines):
30 euros
Titania Tinto 2017 (Brujo Wines):
40 euros

Placeres Sensoriales 2018, dedicado a su mujer, María, es un maceración carbónica que, como viticultor de San Vicente, era una elaboración obligatoria moralmente para Pedro: «Crecí probando este tipo de vinos de las cubas de las viejas bodegas del castillo, así que lo elaboro con todo el cariño». Es un estupendo vino joven, con mucha carga frutal, fino, para nada pesado y de los que no huelen a 'platano': «No hay levaduras añadidas, lo piso con mis pies y luego reposa tres meses en depósitos de hormingón antes de su embotellado, un maceración carbónica puro».

La Viña de la Merce 2016 es la máquina que mueve el proyecto. 25.000 botellas de un estupendo crianza de una única finca. Limpio, franco y muy fresco, tempranillo de la zona alta de San Vicente (Rivas de Tereso), que el viticultor cría durante catorce meses en barricas mixtas de roble francés y americano: «La mezcla le aporta complejidad y hace el vino diferente a otros crianzas que hay en el mercado; para El Vino Pródigo este vino lo es todo». Desde luego, uno de los vinos de la noche.

Pródigus Venit 2015, dedicado a su primer hijo Martín, es una pequeña producción que no llega a 3.000 botellas de una pequeña parcela de viñas viejas, de las primeras plantadas tras la filoxera en San Vicente. Potente, frutal, con una tensa acidez todavía y un vino al que bien le vendrían unos meses más de botella antes de salir al mercado: «Me lo dice todo el mundo, de hecho diría que el 99% de los clientes, pero el 1%, que es mi banco, me dice que lo tengo que sacar cuanto antes», bromeó el viticultor.

Brujo Wines

Pedro Peciña incluyó en la cata también las dos referencias que trabaja con Javier Rojo para el proyecto 'Brujo Wines'. Titania Blanco 2017 es un fermentado en barrica de tempranillo blanco de la zona de Alesanco y Badarán. Un buen vino, fresco y con la madera muy bien integrada para el que Peciña busca una zona fresca. «La variedad es muy 'tempranilla' y necesitamos alargar el ciclo naturalmente lo más posible y eso lo hacemos en una zona alta como la de estos viñedos».

Es una producción limitada, al igual que Titania Tinto 2017, potente, con uvas de viejos viñedos de San Vicente y que acaba de salir al mercado, aunque no sea probablemente hasta fin de año o quizás el próximo cuando alcance un momento óptimo. Las hechuras ya está ahí y Titania es un vinazo.

Gustaron los vinos y gustó, y mucho, la cata y el protagonista. Una preciosa historia de superación para un hijo de bodeguero que decidió emprender la aventura en solitario con 3.000 euros, buenos amigos y un pequeño viñedo heredado de su madre. San Vicente emerge con pequeños proyectos como el de Pedro Peciña. Una gran oportunidad para comprobarlo es el próximo sábado 18 de mayo, cuando ocho bodegas de la localidad, entre ellas El Vino Pródigo, ofrecerán sus vinos en las propias y antiguas cuevas del castillo. Para no perdérselo.