Javier Martínez de Salinas, durante la presentación de los vinos de Ondarre en el Hotel Gran Vía. / Justo Rodriguez

La reinvención de Ondarre

Martínez de Salinas presenta la nueva gama de vinos de la bodega de Viana, con el origen local como referencia pero sin renunciar al clasicismo

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Aunque quizá la maquinaria pesada de una denominación como Rioja se mueva lentamente, las bodegas siguen dando pasos importantes como en los que lleva años trabajando bodegas Ondarre (Viana). Javier Martínez de Salinas, enólogo de la casa, presentó ayer para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com la nueva colección de vinos de la casa, renovada por dentro y por fuera, con una nueva imagen que ya avanza que mantiene el clasicismo que históricamente ha definido sus vinos, pero con un giro hacia el origen, hacia la identidad local, con la selección de viñedos y parcelas de Viana. Son tintos de tempranillo, completados en casi todos los casos con mazuelo, una uva muy minoritaria en Rioja, identidad particular de Viana y con mucha personalidad tanto como elaboración varietal o como complementaria del conjunto.

Ondarre ha aprovechado un estudio de EVENA y el Consejo Regulador que catalogaba siete suelos diferentes en el amplio municipio de Viana que, como ayer explicó Martínez de Salinas, va desde los 400 hasta casi los 700 metros, para seleccionar zonas y parcelas y reforzar el origen de los vinos, con algunos ya etiquetados como municipales, otros en proceso de acreditación y un proyecto de vino de viñedo singular que será realidad en un par de años.

Los vinos de la cata

Valdebarón Tempranillo Blanco 2018: 15 euros.

Ondarre 7 Parcelas 2017: 8 €.

Señorío de Ondarre 2016: 14 €.

Valdebarón 2015: 18 euros.

Mayor de Ondarre 2015: 25 €.

Ondarre Mazuelo 2017: 15 €.

Ondarre Graciano 2017: 15 €.

Martínez de Salinas comenzó con Valdebarón Blanco 2017, un tempranillo blanco fermentando en barrica y una apuesta de la mayoría de los agricultores de la localidad:«En Navarra no se permitió la viura en las nuevas plantaciones de blanco y creo que se acertó con el tempranillo porque es una buena variedad y, sobre todo, muy versátil». En la cata, el vino destaca por una boca muy bien conseguida gracias al trabajo con las lías: elegante, persistente y con muy buena conjunción de fruta y madera.

Ondarre 7 Parcelas 2017 hace referencia a una mezcla de uvas de viñedos con los siete tipos de suelo identificados en Viana, un vino de pueblo en su concepto más puro que ya viene etiquetado como tal, al igual que el anterior:«Es nuestra versión del crianza, unas 150.000 botellas para un vino en el que intentamos reflejar cómo es Viana, una zona intermedia de Rioja con mucha riqueza y personalidad».

Galería. Justo Rodriguez

Señorío de Ondarre 2016 es un reserva de estilo clásico, el vino principal en producción, aunque ya incorpora el cambio de filosofía de la bodega respecto a añadas anteriores:«Seleccionamos uvas de la zona alta de Viana, de bajos rendimientos y grano pequeño, con tempranillo y, como la mayoría de nuestros vinos, con un poco de mazuelo». Es, efectivamente, el vino más 'clásico' de la noche:fino, sin excesos y con mayor presencia de madera.

Valdebarón 2015 está en proceso de acreditación de municipio y, pese a ser una cosecha anterior, supone un cambio de estilo respecto al Señorío: más intensidad frutal pese a su también larga crianza. Mayor de Ondarre 2015 era, y es, el vino top de la casa, aunque, como explicó el enólogo, «lo hemos ido 'deconstruyendo' para quedarnos con dos parcelas que veíamos que todos los años maduraban sin problemas y nos dejaban excelentes uvas». Es una producción limitada, 6.100 botellas, que la bodega está en tramite para catalogar como vino de viñedo singular y es, desde luego, el vino más completo de la cata.

«El mazuelo es una uva muy particular, que con bajo rendimiento aporta mucho, y en Viana es donde más hay, sobre el 10% del viñedo»

Los varietales

El 'terroir' no es sólo terruño, terreno, sino también las variedades de uva adaptadas, clima y las propias prácticas culturales de los viticultores. Viana es el municipio que mayor cantidad de mazuelo conserva (alrededor del 10% del todo el viñedo) y es un rasgo de identidad propia y presente en todos los tintos de Ondarre: «Es una uva muy particular que, con bajo rendimiento aporta mucho pero que sólo algunas añadas lo podemos elaborar como varietal debido a que es muy exigente con la maduración». Ondarre Mazuelo 2017 fue una de ellas y el vino es espectacular, un estallido aromático floral y afilado en boca. No para todos los gustos pero un gran vino. Ondarre Graciano 2017 es el varietal de otra uva muy exigente que, igualmente, sólo se elabora en añadas concretas: «En este caso –explicó el enólogo– ampliamos un poco el radio de abastecimiento, con viñas de Viana, Aras, Bargota y Mendavia, una zona en la que el graciano madura normalemente con garantías». Ondarre, una bodega clásica pero con nuevo estilo: terruño de viana e identidad de tempranillo y mazuelo.