Redescubriendo La Rioja Baja

JUSTO RODRÍGUEZ

Redescubriendo La Rioja Baja

Ortega Ezquerro y Arizcuren Vinos demuestran el potencial de la comarca, con vinos finos y frescos, con garnachas y mazuelos protagonistas y con las identidades locales de Tudelilla y de Quel por bandera

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Venía etiquetada de 'contracata' y no defraudó. Javier Arizcuren (Arizcuren Vinos) y David Bastida (Bodegas Ortega Ezquerro) protagonizaron uno de los encuentros de mayor feed back con el público del club de catas de lomejordelvinoderioja.com. El menú era provocativo, como la presentación de siete vinos de las dos bodegas sin un grano de tempranillo, la 'deconstrucción' de la mazuelo y el trabajo con viñedos por encima a de los seiscientos metros en la emergente La Rioja Baja.

Para Arizcuren, con bodega urbana en el centro de Logroño, pero con sus viñedos familiares en Quel, la arquitectura sigue siendo su profesión, aunque cada vez lo que le ocupa más tiempo es la viticultura, en la que sigue colaborando su padre con 82 años. «Mi proyecto se resume en la identidad de los viñedos familiares de Quel, en la sierra de Yerga; en el trabajo, por supuesto con tempranillo, pero sobre todo con las garnachas y el mazuelo; y con una viticultura que empieza a 550 metros y alcanza hasta los 800», dijo. El viticultor aportó una de las imágenes que mejor refleja la transformación que ha sufrido la viticultura de Rioja en los últimos 50 años: una foto aérea de Quel anterior a 1970 en la que se ven las viejas cepas en vaso de garnacha y mazuelo en las terrazas naturales en altitud y otra actual en la que se comprueba cómo la vegetación de monte ha ido ocupando dichos espacios al ser abandonadas las cepas para plantarse por debajo de los 500 metros en las zonas más fértiles: «Destrozamos esta viticultura en cinco décadas y yo intento poner mi granito de arena para que en los próximos 50 años seamos capaces de devolverla a su sitio y conseguir que La Rioja Baja, La Rioja Oriental, recupere la identidad y el prestigio que merece».

Vídeo.

David Bastida, en la cercana Tudelilla, lidera enológicamente el proyecto de Carmelo Ortega, Bodegas Ortega Ezquerro, con una gran apuesta por la identidad de este municipio vitícola, cuyos vinos vienen marcados también por la altitud, la variedad garnacha y por su peculiar suelo rústico empedrado, que aporta una finura y frescura espectacular. Bastida dejó claro que «no es fácil comercializar vinos de La Rioja Baja, especialmente en España, donde mucha gente sigue considerando que somos los parientes pobres».

Nada más lejos de la realidad, como demostraron los protagonistas de la cata, en una zona que tiene mucho para sorprender precisamente por desconocimiento de los maravillosos viñedos en estas zonas altas y frescas.

La cata

Javier Arizcuren comenzó con Solo Mazuelo 2017, una variedad que apenas ocupa el 2% de la superficie de Rioja y cuyo empleo tradicional ha sido y es completar tempranillos por su acidez natural para el envejecimiento. Arizcuren arriesgó al iniciar su proyecto personal hace ya una década con este vino. «Pero también tuve mi recompensa cuando me llamó el sumiller de Arzak para meter el vino en su carta; si hubiera empezado con un tempranillo, seguro que no me hubiera llamado», indicó.

El vino, un 2017, es espectacular, fresco, con aromas especiados, sabores terrosos y mucho recorrido por delante. Un gran vino. Como lo es también Arizcuren Solo Mazuelo 2019 Ánfora, que no toca la madera para su crianza, sino que del ánfora de barro va a la botella: «Para mí -explicó Arizcuren-, es la expresión más pura de la variedad, con la oxigenación que aporta el barro y sin maquillaje».

David Bastida presentó Ortega Ezquerro (OE) Mazuelo 2019, una limitadísima producción dentro de la colección de varietales de la casa. Elaborado en barricas abiertas de 400 litros, es fino, fresco y con una impresionante carga aromática. Un vino 'chulo' y diferente al de Quel: «La diferencia en estas zonas la marcan los suelos, con piedras de mayor tamaño en Tudelilla y las orientaciones de la sierra, en este caso de La Hez», explicó el enólogo. Bastida arriesgó también con el futuro Ortega Ezquerro Mazuelo 2021, aún haciendo la maloláctica: «Lo quería traer en estado 'salvaje' para poder comparar con el 2017 de Javier y con los 2019 que tenemos ambos en el mercado». Todo un ejercicio de 'deconstrucción' de la mazuelo, con una bocanada floral espectacular del último vino que apunta a una gran añada en Tudelilla.

Como de 'contracata' se trataba, el cierre de la noche era todo un reto. Dos varietales de garnacha, Arizcuren Solo Garnacha 2019 y Ortega Ezquerro (OE) Garnacha 2019, servidos a continuación de cuatro vinos tánicos y potentes. La amabilidad, junto con la frescura y el ligero dulzor de ambas garnachas, es un contrapunto fantástico. Dos vinos diferentes y que en ambos casos combinan finura y frescura, con singulares y ligeros mentolados en el caso del OE, a los que siguió una 'bola extra' todavía en la 'cocina' de David Bastida: 177 botellas de un blanco de viuras viejas con una larga maceración en sus pieles. «Es un orange wine, una experimentación que aún ni sabemos qué haremos con ella, pero que quería fueseis los primeros en catar». Un regalo final, un blanco hecho como un tinto, con una boca muy densa y apto hasta para 'chuletones'. Hasta aquí la 'contracata', una auténtica reivindicación de dos zonas de La Rioja Baja y de la tierra de los mil vinos.

Los vinos y sus precios

Arizcuren Solo Mazuelo 2017: 26 euros.

Ortega Ezquerro (OE) Mazuelo 2019: 14 euros.

Arizcuren Solo Mazuelo Ánfora 2019: 34 euros.

Ortega Ezquerro (OE) Mazuelo 2021: en elaboración.

Arizcuren Solo Garnacha 2019: 27 euros.

Ortega Ezquerro (OE) Garnacha 2019: 14 euros.

Ortega Ezquerro Viura Orange Wine 2021: en elaboración.