Rafa Usoz, en la parcela el Manao. / J. RODRÍGUEZ

Agotadas las plazas para la cata de Sonsierra que abre el jueves día 3 la temporada con sus viñedos singulares

Rafa Usoz ofrecerá un repaso por los terruños y la selección de algunos de los mejores viñedos de San Vicente

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Bodegas Sonsierra regresa al club de catas por todo lo alto, con las elaboraciones 'top' de la línea más tradicional y con las propuestas de la nueva bodega exclusiva para vinificaciones parcelarias que, hasta ahora, ha dado a luz a tres extraordinarios vinos de viñedo singular. Rafael Usoz, enólogo de la casa, confiesa que «nos suelen preguntar cómo en una cooperativa somos capaces de hacer estas cosas y la clave es la implicación de los socios». «La nueva bodega –continúa– supuso una inversión de dos millones que fue aprobada por el 96% de la masa social, lo que demuestra un compromiso total».

Viñedos de Sonsierra comenzó a construirse en 2016, coincidiendo con la tramitación de la nueva categoría de vinos de viñedo singular, que ha venido como anillo al dedo a los planes de la bodega: «Podemos vinificar hasta 23 parcelas diferentes, con depósitos desde 500 kilos de uva hasta 5.000 kilos y eso nos permite trabajar con viñedos singulares y con muchas otras elaboraciones especiales que nos ofrecen un panorama completo de todo el municipio de San Vicente y sus diferentes zonas»

La cata

Rafa Usoz protagoniza el jueves día 3 –a las 20 horas en el Hotel Gran Vía– el regreso del club de catas de lomejordelvinoderioja.com, jornada para la que se han agotado ya la plazas. El enólogo comenzará con un repaso a las elaboraciones 'top' de la bodega original. En primer lugar, Sonsierra Blanco Fermentado en barrica 2019, uno de los pocos blancos con los que trabajan: «La base de nuestros viñedos es el tempranillo y, de hecho, tampoco hacemos este blanco todas las añadas, pero hablamos de viuras viejas seleccionadas de gran recorrido y creo que gustará mucho en la cata».

Sonsierra Gran Reserva 2015 se elabora con uvas de parcelas de más de 40 años. Viejos viñedos que aportan estructura y que Rafa somete a una larga crianza en barrica (dos años) y en botella (al menos tres): «Es nuestro perfil más clásico, aunque yo no lo llamaría así porque es un vino potente, con tanino muy redondo por la larga crianza, pero intenso». Pagos de la Sonsierra 2014 es uno de los iconos de la casa. Una selección de cuatro o cinco parcelas, en función de la añada, con las que enólogo intenta sacar lo mejor de cada cosecha: «Hacemos unas 15.000 botellas, con crianza exclusiva en roble francés y en botella, también muy larga, para un vino con incluso más estructura que el gran reserva y muy reflejo del perfil de San Vicente».

Parcelarios y singulares

Duermealmas, El Manao y el Rincón de los Galos, los tres tempranillos 100% etiquetados como vino viñedo singular de la añada 2017 y elaborados en la nueva bodega Viñedos de Sonsierra, son hasta ahora los exponentes acogidos a la nueva categoría de vinos de Rioja: «El mercado los ha recibido muy bien y creo que Rioja necesitaba un revulsivo como este», indica el enólogo que, con la colección, ofrecerá un repaso a las infinitas posibilidades de San Vicente.

  • La cita El jueves 3 de marzo, a las 20 horas, en el hotel Gran Vía de Logroño, con plazas para los primeros inscritos en lomejordelvinoderioja.com (15 euros persona) y dos entradas dobles gratuitas para suscriptores de ON+ de larioja.com.

  • Los vinos de la cata Sonsierra Blanco Fermentado Barrica 2019; Sonsierra Gran Reserva 2015; Pagos de la Sonsierra 2014; Viñedos de Sonsierra Duermealmas; El Manao y El Rincón de los Galos. Los tres últimos, de viñedo singular y todos de la añada 2017.

Duermalmas es un parcelario de un viñedo de 1950 de la zona baja del pueblo: «Son unas 1.700 botellas de un suelo arcillo-calcáreo con aluvial en una terraza sobre el Ebro y lo más destacable es la finura de los taninos». La parcela El Manao está también en la zona baja, pero apenas da para dos barricas (en 2017) o una (2018): «Aunque está igualmente cerca del Ebro, el suelo es calcáreo exclusivamente y el tanino, también muy fino, es más marcado que en el anterior».

Y, como cierre, El Rincón de los Galos, un viñedo de la zona media rodeado de pinos y matorral capaz de embotellar el paisaje: «No llega a 2.000 botellas, pero es una viña muy especial que nos da un vino de gran intensidad, el más potente de todos».

La inscripción puede realizarse pinchando aquí

Conservar el viñedo viejo y singular: una apuesta con resultados para Sonsierra

El relevo generacional es uno de los problemas no solo de la viticultura, sino de la agricultura en general. Bodegas Sonsierra afrontó hace un par de años el problema de la jubilación de sus socios ofertando gestionar íntegramente los viñedos a cambio de una renta: «Hay gente mayor, que ya no puede trabajar la tierra y no queríamos que se vendieran los viñedos o incluso se arrancaran», explica Rafa Usoz.

Sonsierra gestiona ya integramente casi 50 hectáreas de estos viticultores mayores asociados y la cifra seguirá creciendo: «San Vicente es viña y vino y hay parcelas maravillosas de las que se pueden hacer vinos de talla mundial y ese es nuestro objetivo».

En este sentido, el enólogo explica que la bodega tiene unos 150 socios que trabajan unas 500 hectáreas: «Son 1.400 parcelas de viñedo, lo que da una idea de lo que es el minifundio en esta comarca, con una media que no llega a los 3.000 metros y, de ellas, tenemos catalogadas 215 parcelas con viñas de edad superior a 40 años».

Es la edad a partir de la cual Sonsierra considera el viñedo viejo, que quiere conservar a toda costa y de ahí la propuesta de continuar contando con la masa vegetal, aunque el socio se jubile a cambio de una renta: «En estos casos, nos encargamos de todo, aunque esto es San Vicente y la gente es viticultora desde que nace hasta que se muere...». Es el caso del propietario de la finca de la que obtienen el vino de viñedo singular El Rincón de los Galos: «Todos los días está por allí, supervisando y de hecho para cuando fuimos a podar este año nos encontramos que tres cuartas partes de la finca ya las había podado por su cuenta», explica entre risas el enólogo.