Justo Rodríguez

Sonsierra abre el telón: la razón del viñedo viejo

Rafael Usoz presenta para lomejordelvinoderioja las tres elaboraciones de viñedo singular y la gama tradicional de Sonsierra, todas ellas elaboradas con uvas de viñedos de más de 40 años

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Nueve son las parcelas de Viñedos de Sonsierra reconocidas por el Ministerio de Agricultura como viñedos singulares y otros tantos son los vinos con los que Rafael Usoz, enólogo de la casa, trabaja desde la cosecha 2017 en la bodega que la cooperativa de San Vicente decidió construir en 2016 para trabajar exclusivamente con microelaboraciones, con depósitos que van desde los 500 a los 5.000 kilos. Una nueva bodega diseñada desde la arquitectura del viñedo de la cooperativa con mayor vocación comercial de Rioja y que se define por trabajar las 500 hectáreas de sus socios de 1.400 parcelas diferentes, es decir, con minifundios de apenas 0,3 hectáreas de media: «Nosotros catalogamos el viñedo viejo a partir de 40 años de edad y tenemos 210 parcelas, que las que nos permiten trabajar con este tipo de vinificaciones especiales y también seleccionar las uvas para principales referencias de la bodega tradicional», explicó el enólogo.

Un auténtico tesoro vitícola en una cooperativa en la que se vendimia toda la uva a mano y que ha dado un paso al frente con su colección de vinos de viñedo singular, que etiqueta con diversos y vistosos colores, y que anoche Rafa Usoz presentó la noche del jueves para los aficionados del club de catas de lomejordelvinoderioja.com: «Tenemos tres en el mercado, Duermealmas, El Manao y el Rincón de los Galos, y muchas pruebas con añadas posteriores, aunque ya sabemos que los siguientes de la colección serán un varietal de una vieja garnacha de 1927 y otro vino de un viñedo muy especial que hemos criado en huevo de hormigón y sin madera».

Galería. Justo Rodríguez

De momento, lo que se cató ayer fueron tres vinazos rotundos, limitadísimas producciones de distintas zonas y suelos del pueblo. Viñedos de Sonsierra Duermealmas 2017 es un tempranillo 100% de una parcela de 0,37 hectáreas. 1.728 botellas de un viñedo en el meandro sobre el Ebro en la margen derecha del pueblo que limita con Briones que, sin embargo, no saldrá al mercado en 2018 al considerar Usoz que el excesivo vigor en una cosecha fría y húmeda no ofrecerá la calidad suficiente: «Hay que ser rigurosos con esta categoría de vinos y, si consideramos que la añada no acompaña, ser consecuentes porque estamos hablando de terroir». El vino es espectacular: potente, concentrado, pero con un tanino dulce, amable y perfectamente redondeado. Pese a la larga crianza en roble nuevo, no hay asomo de aristas y, como aclara Rafa Usoz, «este vino está ahora en el momento ideal de consumo».

Viñedos de Sonsierra El Manao 2017 dio para dos barricas, 588 botellas, que en el 2018 se reducen a una barrica. Procede de una viña junto a la orilla, en este caso, izquierda del Ebro: «El suelo es muy atípico, porque pese a estar junto al río no es aluvial, sino calcáreo y nos va a dar un perfil muy diferente respecto al anterior». Y así es: fruta más madura pero fresca, que no pesa, y un final larguísimo, con taninos marcados pero igualmente redondeados, muy agradables y con recorrido todavía por delante. «Los tres vinos que estamos probando se crían en madera de roble francés nuevo durante mucho tiempo, pero es lo que pide la estructura y las cargas tánicas de las uvas», aclara el enólogo.

Los vinos de la cata

  • Sonsierra Viura Fermentado en Barrica: 6,9 euros.

  • Sonsierra Gran Reserva 2015: 18 euros.

  • Pagos de Sonsierra 2014: 21 euros.

  • Viñedos de Sonsierra Duermealmas: 55 euros.

  • Viñedos de Sonsierra El Manao: 55 euros.

  • iñedos de Sonsierra El Rincón de los Galos: 55 euros.

Viñedos de Sonsierra El Rincón de los Galos (2.000 botellas) es de un viñedo de la zona media de San Vicente (500 metros). El enólogo muestra unas fotos espectaculares de brazos que se han ido abriendo paso entre la roca caliza y un suelo con una primera capa arenosa de la descomposición de roca: «Este viñedo lo vendimiamos incluso antes que el blanco, ya que madura muy rápido». Otro gran vino: potente, como los anteriores, amplio en boca, con fruta roja intensa y más balsámicos... Sobre todo, otra muestra de la extraordinaria diversidad y riqueza del viñedo dentro de un mismo municipio.

La primera parte de la cata -aunque la segunda en esta crónica- la centró Rafael Usoz en las elaboraciones más tradicionales de Bodegas Sonsierra, comenzando por un Sonsierra Blanco Fermentado en Barrica 2019: «Tenemos 24 hectáreas de viura anterior a 1992 y, aunque no todos los años, más a demanda del equipo comercial que otra cosa, elaboramos con uvas seleccionadas este vino que fermentamos en barricas de roble americano». Limpio, redondo,con una muy buena integración de la madera, el Sonsierra responde al estilo tradicional riojano, que destaca sobre todo en la boca por el buen trabajo con las lías. Sonsierra Gran Reserva 2015 es para el cronista uno de los mejores vinos de la noche. Sin evolución, con una nariz perfumada y compleja de fruta madura y buena madera: un gran clásico, que nada tiene que ver con 'sopitas' de roble, y con una finura espectacular. El vino abre debate: «Yo no creo que los vinos de viñedos singulares tengan que ser mejores o peores que estos vinos clásicos; aquí hacemos una selección de viñedos de más de 40 años y habrá consumidores que les gusten más este tipo de vinos y otros que prefieran los parcelarios». «Para mí -zanja el enólogo-, ambas propuestas son absolutamente complementarias».

Para concluir, Pagos de la Sonsierra Reserva 2014, una selección de cuatro parcelas de viejos viñedos, nunca predeterminadas, sino en función de la añada, lo que permite que salga al mercado todas las cosechas en contraposición con los parcelarios. Como todos los vinos de la noche, viene acompañado de una larga crianza para combinar perfectamente la fruta con notas de roble: «Las viñas viejas nunca defraudan, incluso en añadas difíciles como la de 2014», sentencia Rafael Usoz. Un auténtico tesoro esas 210 parcelas de más de 40 años.