Tres amigos y un destino: la 'otra' Rioja

Tres amigos y un destino: la 'otra' Rioja

Fernando Sáenz, Abel Mendoza y Roberto Oliván cierran con una vibrante y emotiva cata la temporada 2021 del club de lomejordelvinoderioja.com

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

«De mayor quiero ser pequeño». Toda una declaración de intenciones, con la que Roberto Oliván, Tentenublo Wines (Viñaspre-Lanciego), puso de manifiesto que el viaje por las carreteras secundarias de Rioja es posible y con la que animó a otros viticultores a lanzarse a la aventura de elaborar y comercializar sus propios vinos. La llama de Tentenublo Wines prendió en 2011, con la penúltima crisis de los precios de la uva. Formado en Enología y desde muy joven asesor para otras bodegas, Roberto decidió reunir las viñas de la familia y levantar un proyecto desde cero con el que hoy, diez años después y con 50.000 botellas, llega prácticamente a los cinco continentes: «Nosotros hemos cerrado el círculo, producimos la uva de nuestras 10 hectáreas, con mi mujer Leyre incorporada a la bodega y vendemos las botellas de vino que, a merced de lo que quiera el clima, producimos», explicó el viticultor.

Roberto Oliván, junto con Abel Mendoza y Fernando Sáenz Duarte (Obrador Grate-Dellasera) cerraron el jueves por la noche la temporada 2021 del club de lomejordelvinoderioja.com. La cata de ayer fue la más emotiva y honesta de las casi 150 que se han celebrado ya en este veterano club, con tres protagonistas que, además de amigos, comparten una vinculación casi extrema con el territorio, con la artesanía como principio fundamental de la elaboración del vino y de los helados y que entiende su trabajo como una forma de vida. «Mis comienzos fueron muy duros y solo deseo a todos estos jóvenes, que ahora están empezando y poniendo en el mapa la 'otra' Rioja que hace las cosas diferentes, lo tengan más fácil, pero ni el encorsetamiento ni la maldita burocracia administrativa se lo ponen fácil». Es Abel Mendoza, cosechero de San Vicente que, con las 80.000 botellas que elabora tanto hoy como hace 30 años, es un productor de culto que se he hecho un hueco en los mercados internacionales a base de constancia y trabajo: «Mi compañera del alma [Maite su mujer] lo ha hecho casi todo, como cuando se fue a Londres a aprender inglés para vender nuestros vinos y hoy habla con más clientes en inglés que en castellano».

Vídeo.

Vinos y helados de la cata

  • El Escondite del Ardacho, el Abundillano 2019: Tentenublo Wines.

  • Los Corrillos Blanco 2020: Tentenublo Wines.

  • Abel Mendoza Graciano Grano a Grano 2015 Bodegas Abel Mendoza

  • Abel Mendoza Torrontés 2018 Bodegas Abel Mendoza.

  • Crema Helada de Lías de Vino Blanco 5V Grate-Dellasera.

  • Sorbete de cata de Tokaji Grate-Dellasera

Abel recordó que con 16 años fue a la viña familiar por obligación: «No teníamos nada, más que alguna viña cuya uvas vendíamos a grandes bodegas que a veces te pagaban y otras veces no; decidimos elaborar los vinos y entonces se reían de un chico como yo cuando iba a venderlos...». El prescriptor Tim Atkin se refirió en una ocasión a Abel Mendoza como el 'maverick' de Rioja [el ganado salvaje al que ningún ganadero ha podido marcar] y es que, además de su vino Jarrarte de maceración carbónica, apostó por las variedades minoritarias de Rioja, especialmente las blancas de las que nadie quería saber nada: «A dónde vas con la malvasía, si es oxidativa; con la viura, si no vale para nada...». Hoy su colección de varietales de blanco, incluido su mezcla de todas ellas 5V, está vendida antes de elaborarse. El viticultor, además de con la tempranillo en tintos por supuesto, trabaja también con la graciano, un grano a grano espectacular cuya añada 2015 -de la reserva personal del bodeguero porque está agotado en el mercado- pudieron disfrutar ayer en la cata: «Para mí es la variedad del futuro, el mejor 'acidificante' natural, en este caso un varietal de mi pueblo que nada tiene que ver este graciano con otro de otra zona de Rioja y, precisamente, eso es lo bonito». Algo similar sucede con el segundo vino que Abel Mendoza compartió en la cata: un torrontés, de la añada 2018 y también imposible de conseguir en el mercado. La torrontés es la variedad minoritaria reconocida en Rioja con menor superficie de cultivo (apenas 4 hectáreas) y el vino un 'pepino' por originalidad, personalidad y exclusividad.

No es habitual que en una cata lo que quede en segundo plano sean los vinos, pero lo cierto es que en este caso lo más interesante fueron las personas. Así que disculpen que apenas haya espacio para describir el Escondite del Ardacho el Abundillano y Los Corrillos Blanco de Tentenublo, que fueron los dos vinazos que aportó Roberto Oliván: «El Abundillano es nuestra finca más querida, plantadas por generaciones anteriores de mi familia, en pequeña parcela en la que conviven garnacha, como dominante, con tempranillo, malvasía riojana, moscatel, monastrell y torrontés». «Nosotros -añadió.- no hacemos varietales, sino que trabajamos con lo que tenemos en cada viñedo; en el 2021 la parcela fue arrasada por las tormentas y no habrá Abundillano, pero así es el 'terroir', al menos para nostoros». Con los Corrillos Blanco, el viticultor recoge las viñas de blanco, fundamentalmente calagraño, que hay en varios de sus viñedos: «El calagraño está en muchos viñedos de Rioja, pero ni siquiera está reconocida como variedad y todo el mundo la desprecia, pero nosotros vimos que, si bien en nariz es casi neutra, aporta acidez y gran consistencia en la boca». El resultado, casi un 'orange wine' de indiscutible personalidad.

La viña helada

Fernando Sáenz Duarte, Premio Nacional de Gastronomía, acompañó a los viticultores en la cata con dos de sus creaciones. Presentó 'La Viña Helada', una talentosa y creativa propuesta de gastronomía a bajo cero que recorre todo el ciclo de la vid y aprovecha todos los 'deshechos' del proceso para una extraordinaria propuesta de helados: desde las primeras uvas descargadas en la vendimia en verde de final de junio -zumo de agraz-, a las lías tras un vino fermentado en barrica -helado liado-, a la racima que queda en las cepas tras la vendimia -racima de graciano-, las orujas -queso de viña- o incluso las duelas de barricas usadas -choco barrica-. «Queríamos hacer de lo cercano lo exótico y somos una heladería de La Rioja, así que la viña y el vino debía ser el motivo», explicó. Tampoco lo han tenido fácil en los comienzos Fernando y Angelines, matrimonio y la 'plantilla' de Obrador Grate, hasta llegar, a base de trabajo y principios, a las cartas de los mejores restaurantes del país. El 'chef del frío' presentó en la cata su helado liado -precisamente con las lías del blanco 5V de Abel Mendoza- y su última propuesta, una crema inspirado en los vinos dulces de Tokay con los componentes (orejones, miel de brezo, flor de almendro, kumqat, mandarina japonesa) que organolépticamente le recuerdan este tipo de vinos. El resultado, espectacular hasta el punto de llevar al cronista a pensar qué poco valoramos lo nuestro, cuando Dellasera es una heladería en la calle Portales de Logroño al alcance de todo el mundo.

Compromiso con el pequeño productor, con el territorio, con las cosas bien hechas y vinos y helados sin maquillaje: es la seña de identidad de los tres protagonistas de la gran cata del jueves por la noche en la que también se puso de manifiesto que el 'terroir' no sólo es naturaleza, sino que también mucho de 'autor'.