Emma Villajos en un viñedo. / L. R.

Valdelacierva, el reencuentro con la viña y con el origen

Emma Villajos presenta el jueves, 20 de mayo, el nuevo estilo de la bodega de Navarrete: producciones limitadas de viñedos concretos

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Terruños y personalidad. Es la propuesta con la que la entonces muy joven ingeniera agrónoma Emma Villajos llegó a Bodegas Valdelacierva (Navarrete) en el año 2007 para dar un giro radical a la concepción de los vinos: «Lo único que queda de entonces es la marca; era una antigua cooperativa, dedicada al volumen y a la gama media, mientras que ahora somos un pequeño grupo, Hispanobodegas, con presencia en Rioja, Rueda y Ribera del Duero, que en su conjunto no llega al millón de litros», explica. Villajos, directora técnica de Valdelacierva, presenta el próximo jueves 20 de mayo una propuesta de vinos ya consolidada, con una gama cuya filosofía «está en el campo, en los viñedos», con un aprovisionamiento de uvas centrado en la Sonsierra –Rioja Alavesa, San Vicente y Briñas– y Tudelilla: «Trabajamos desde 2010 con un pequeño grupo de viticultores fijos al que marcamos la directrices de cultivo y es con ellos con quienes hemos construido la actual gama de vinos».

Villajos explica que la bodega tenía dos opciones: «O plantar viñedo y esperar treinta o cuarenta años a que alcanzase la madurez o buscar proveedores fijos, para el largo plazo, y comenzar a desarrollar el proyecto». Descartada la primera opción, Valdelacierva elabora sus vinos con viñedos de una edad media de 60 años, incluso de alguna parcela prefiloxérica de Baños de Ebro: «La diferenciación debía venir por producciones limitadas de viñedos únicos».

  • La cita El jueves 20 de mayo a las 20.00 horas, en el restaurante Delicatto, con plazas agotadas.

  • Los vinos de la cata Valdelacierva Rosé 2020; Valdelacierva Garnacha 2018 (tinto); Valdelacierva Montepedriza 2019; Valdelacierva 5! Renques 2017; Valdelacierva Edición Limitada 2017 y Valdelacierva Grano a Grano 2018.

La cata

«Un viticultor me habló de La Pedriza, en Tudelilla, y cuando vi una pequeña parcela de 103 años tuve claro que haría un vino»

De momento, los aficionados de lomejordelvinoderioja ya podrán conocer los renovados vinos de la casa en la presentación del próximo jueves, con siete vinos de otros tantos viñedos concretos. La enóloga comenzará con Valdelacierva Rosado 2020: «Es un vino muy fresco, 100% garnacha de Tudelilla, sangrado, que desde la cosecha 2019 presentamos en botella borgoña y con la que sobre todo queremos explotar esta magnífica variedad que tenemos en Rioja y que no hemos tratado demasiado bien».

Y más de la misma variedad, con Valdelacierva Garnacha 2018, también de Tudelilla, un tinto con el que la enóloga quiere mostrar la diversidad de suelos y posibilidades dentro de un único municipio: «Es un comportamiento muy diferente, sorprendente respecto al siguiente vino, de la zona de La Pedriza».

En este sentido, Villajos experimentó una especie de flechazo cuando conoció La Pedriza, una zona de Tudelilla de cantos rodados de históricas garnachas: «Fue un viticultor nuestro quien me hablo de La Pedriza y fui a ver una pequeña plantación, apenas una hectárea de 103 años que me dejó maravillada». «Soy una enamorada del Priorat –continúa– y de la garnacha y cuando vi aquello tuve claro que teníamos que hacer un vino». De ahí nace Valdelacierva Montepedriza 2019, de la que Villajos obtiene apenas 2.000 botellas: «Hay que hacer cosas para poner en valor estos viñedos viejos porque perderíamos un extraordinario patrimonio si se arrancaran», sostiene.

Valdelacierva Crianza 5! Renques 2017 es el buque insignia de la casa, el vino esencial que más trabaja Enma porque no puede fallar: «Soy madrileña, pero después de tanto tiempo me siento riojana y con este vino intento ofrecer un toque más frutal, más moderno, con viñedo al 100% de San Vicente de viñas en vaso de más de 50 años, pero sin perder la esencia de Rioja porque no pretendemos inventar nada».

Valdelacierva Reserva Edición Limitada 2017 regresa de nuevo a Tudelilla, con un vino que combina, a tercios, maturana tinta, tempranillo y garnacha de este municipio privilegiado de la ahora denominada Rioja Oriental: «Es un reserva, pero de una parcela y con un conjunto varietal muy adaptado a la zona que solo sacamos en añadas determinadas».

Valdelacierva Cantogordo 2018 es otro vino de un viñedo especial, una pequeña parcela de Baños de Ebro de 60 años de edad: «Es un 100% tempranillo de otro viñedo único y especial, muy diferente al anterior, como podremos ver en las copas el jueves próximo», explica Villajos.

La cata concluirá con Valdelacierva Grano a Grano 2018, desgranado manualmente por un equipo humano de diez personas: «Procede de una finca, La Botija, de Baños de Ebro, que trabajamos de forma artesanal, con la selección de racimos, el desgranado y luego una crianza en bocoyes de 500 litros con sus lías para obtener un vino intenso pero muy elegante y delicado».