Carmen Pérez Garrigues, junto a su padre, Ricardo Pérez Villota, bajo la encina de la finca San Rafael. / L.R.

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Villota: los vinos del meandro de Laserna

Carmen Pérez presenta el jueves 27 los vinos de un viñedo histórico junto al río Ebro en Laguardia

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Villota es un proyecto nuevo asentado sobre viejos viñedos. Un terroir absolutamente definido por los suelos y el microclima del meandro de Laserna (la parte baja de Laguardia, frente a El Cortijo), donde Ricardo Pérez, bisabuelo de Carmen Pérez Garrigues, plantó los primeros viñedos en 1930. Ricardo Pérez Villota, padre de Carmen, se asoció con CVNE en 1973 para fundar Viñedos del Contino, alianza que se deshizo en 2013 y que dio lugar, en el 2016, al nacimiento de Vinos Villota sobre los mismos viñedos en la parte más significativa del meandro.

  • La cita Jueves 27 de octubre, a las 20 horas en el hotel Gran Vía, con plazas para los primeros inscritos en Oferplan de larioja.com o en lomejordelvinoderioja.com (15 euros/persona) y dos entradas dobles gratis para suscriptores ON+.

  • Los vinos de la cata Selvanevada Tinto y Blanco 2021; Villota Tinto 2020; Villota Blanco 2019; Villota Blanco Selección 2018 y Viña Gena 2018.

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Al frente del proyecto está Carmen Pérez Garrigues, que el próximo jueves 27 de octubre protagoniza el regreso del club de catas de lomejordelvinoderioja.com tras la vendimia con la colección casi completa de vinos de la casa: «Vamos despacio porque así es este sector, pero estamos encantados con la acogida de nuestros vinos», explica la bodeguera. Y no es para menos. El secreto de Villota es un gran viñedo, viejas plantas de tempranillo, graciano, garnacha y mazuelo, y viuras, con malvasías, garnachas blancas y algo de tempranillo blanco, plantadas en tres terrazas naturales que parten desde los 420 metros hasta los 380, apenas 40 metros, pero que marcan extraordinarias diferencias con un cascajo siempre presente, en mayor o menor intensidad, y con pequeñas zonas de bosque que separan cada una de las terrazas: «Lo mejor de Villota es que todo está definido por el viejo viñedo, por el suelo y por el microclima, lo que nos permite trabajar con variedades de ciclo largo y que tienen un importante protagonismo en nuestros vinos junto con el tempranillo», indica la viticultora. «Quiero decir –continúa–, que es más fácil cuando no tienes que inventar nada, sino intentar respetar la propia finca de San Rafael».

La cata

«Lo mejor de Villota es que todo está definido por el viñedo viejo, el suelo y el microclima», explica Carmen Pérez

Carmen Pérez comenzará la cata con la pareja Selvanevada, tinto y blanco, ambos de la añada 2021: «Los vinos de Villota son de largo recorrido, pero también quisimos elaborar un perfil un poco más fresco, de los viñedos más jóvenes, y de ahí salieron los Selvanevada». Un éxito absoluto porque las dos versiones colgaron el cartel del 'sold out' antes de tener lista la siguiente añada.

Desde el 2021, Carmen cuenta con el apoyo enológico de Jesús Madrazo: «Jesús es de la familia para nosotros; su padre, cuando dirigía CVNE, y el mío hicieron Contino y luego fue el propio Jesús el que elaboró aquellos grandes vinos hasta que decidió volar por su cuenta». Un reencuentro, un círculo cerrado, entre las dos personas que quizás mejor conocen la finca de San Rafael y que dará nuevos vinos varietales en el futuro, que de momento aún están trabajando en la bodega.

Volviendo a la cata, los Selvanevada dejarán pasó a una nueva pareja: Villota Tinto y Villota Blanco, de las añadas 2020 y 2019. «El graciano –indica Carmen–, que en estos suelos madura muy bien gracias a la irradiación solar de las piedras, es muy importante para nosotros y en Villota Tinto lo tendremos en un 20%; para mí, hace un conjunto muy elegante con el tempranillo». Y, en el caso del blanco, es la viura la variedad que domina, eso sí de una parcela de 1970 y apenas 3.000 kilos de rendimiento. Villota Selección Blanco 2018, el quinto vino de la noche, es una vuelta de tuerca al anterior: con una selección de las cepas de viura más antiguas. Un gran blanco de Rioja, de concepto 'clásico', pero actual: fino, con volumen por el trabajo con lías y un marcado carácter mineral.

En la zona más cercana al río, junto a la preciosa encina en la que Carmen encuentra la tranquilidad, se encuentra Viña Gena: un viñedo singular de tempranillo plantado en 1930. «Es nuestro vinos más especial, de la primera parcela que plantó mi bisabuelo y que lleva el nombre de mi abuela [Genara]; es un vino muy largo, pero al tiempo muy sutil y elegante y que no dudamos en acreditar como viñedo singular en cuanto pudimos porque lo es». Será el vino final de la cata, la primera añada de Viña Gena (2018).