El CIBIR busca una 'superbebida' inspirada en el vino con efectos neuroprotectores

REUTERS

La investigación, con una financiación superior al millón de euros, pretende idear un nuevo producto para su comercialización masiva y preventiva contra el alzheimer

ALBERTO GILLogroño

Los efectos antioxidantes y neuroprotectores del resveratrol, un polifenol presente de forma abundante en los hollejos de la uva, están probados científicamente e incluso son aplicados con éxito en industrias como la cosmética para la regeneración de células. Ahora bien, pese a que su propio médico le haya podido recomendar una o dos copitas al día en su propia consulta, el vino siempre se ha encontrado, desde el punto de vista clínico, con el problema de su contenido alcohólico.

El Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) intentará superar esta 'barrera' con un proyecto de investigación con el que pretende poner en el mercado una bebida, inspirada en el vino pero sin contenido alcohólico y reforzada en esos componentes antioxidantes que pudieran ayudar a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el alzhemer o la demencia senil.

La consejera de Salud del Gobierno riojano, María Martín; el director de investigación del CIBIR, Eduardo Mirpuri; el investigador Alfredo Martínez y el responsable de I+D de la compañía vitivinícola riojana Vintae, Pedro Balda, presentaron ayer el proyecto 'Food4Neuron', una ambiciosa investigación financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad y fondos europeos Feder y en la que se invertirá más de un millón de euros: «El objetivo final es poner en el mercado un nuevo producto alimenticio, una bebida no alcohólica, fortificada con extractos naturales que garantice que los compuestos bioactivos no sufran deterioro y validando a su vez las propiedades del producto alimenticio», explicó el investigador Alfredo Martínez. «No tendrá un uso curativo -añadió-, sino preventivo».

El reto no es sencillo ya que, tal y como recordó Pedro Balda, existe una amplia experiencia en vinos desalcoholizados en España, con varias empresas que los elaboran, pero que «no han dado con la 'tecla' desde el punto de vista organoléptico». «Desde Vintae -agregó-, intentaremos que en aromas y sabor sea lo más agradable posible y, como punto de partida, tenemos claro que cuanto más se parezca al vino más acertaremos». El plus diferencial, además, lo aportarán esos compuestos bioactivos que se pretenden integrar en la futura bebida.

La consejera María Martín destacó la importancia y la envergadura del proyecto, con la colaboración además de empresas privadas. En este sentido, el proyecto se articulará en varias fases. La primera será la selección de las sustancias reactivas, de lo que se encargarán las firmas Alvinesa -la mayor alcoholera del país, en Ciudad Real, que ya tiene experiencia en la selección de antoxidantes- y Ferrer Healtech -química de Barcelona que trabaja este campo con la industria farmacéutica- a partir de los residuos de la uva (hollejos, pepitas e incluso sarmientos) y de algunos cítricos.

Una vez seleccionadas las sustancias más propicias, el CIBIR estudiará la aplicación de su capacidad antioxidante en células y en animales, mientras que el Centro de Investigación Agroalimentaria de La Rioja (CTIC-CITA) creará el prototipo alimentario (la bebida) con la adición de los compuestos biactivos. Finalmente, Vintae trabajará el perfil organoléptico antes de su comercialización: «Las expectativas son grandes y desde luego es un proyecto de investigación robusto, con hipótesis de trabajo muy válidas, con perspectivas de éxito y que desde el CIBIR estamos encantados de liderar», señaló Eduardo Mirpuri.