Complejo de Logroño para atención de temporeros. / Justo Rodríguez

El complejo de Logroño vive estos días un repunte, pero sin llegar a llenar la instalación

El polideportivo Titín IIIalcanza un pico de 120 personas atendidas, aunque todavía lejos de ocupar las 150 plazas de que dispone

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

El reconvertido en albergue Polideportivo Titín III de Logroño ha registrado un pico máximo de atenciones de 120 personas en estos últimos días, pero sin acercarse a la capacidad de las 150 plazas. Marcos Montoya, técnico del programa de temporeros de Cáritas –organización que apoya al personal de atención social del complejo– asegura que «de momento solo tenemos hipótesis sobre lo que está pasando, pero es todavía pronto para considerarlas argumentos, y mucho menos para asegurar que sean una tendencia para próximos años».

El albergue de Logroño abrió sus puertas el pasado 15 de septiembre alojando a 19 temporeros. La cifra fue creciendo, hasta 99 el pasado 22 de septiembre, y ahora se está llegando al máximo con esas 120 personas:«Ha subido un poco la demanda, pero estamos lejos de llenar como en otros años, y especialmente respecto al pasado cuando además había problemas a priori de movilidad».

Entre las hipótesis con las que trabaja Cáritas que justifican esta bajada de los temporeros es que «en 2020 vino gente joven que estaba en situación de ERTE y ahora ha optado por trabajar en otros sectores». «Aquí hay como mucho un mes de trabajo y, por ejemplo, la hostelería ha podido este año dar más estabilidad».

Marcos Montoya apunta también a que el trabajador agrícola especializado «se va haciendo mayor y quizás está menos dispuesto a moverse de campaña en campaña» o a que «el año pasado acabamos viendo mucha gente en la calle, es decir, que no tenía trabajo o lo tuvo por unos pocos días, y eso es probable que haya hecho a esas personas replantearse volver a venir».

En todo caso, el técnico de Cáritas insiste en que «todo son hipótesis que hay que analizar con más profundidad antes de tomar decisiones». Montoya señala en este sentido que «quizás haya que estudiar qué grado de mecanización hay en el campo y cuál es la necesidad de mano de obra real, pero, como decía, es pronto para hablar de una tendencia sin tener más datos». En cuanto al grado de cumplimiento de los contratadores, Montoya señala que «lo hay generalizado, pero también es cierto que los que están alojados ahora mismo en el albergue están trabajando y, por lo tanto, no deberían estar aquí, así que no se cumple con la legislación en todos los casos». Montoya confirma también que varios de estos temporeros proceden de Rioja Alavesa:«No hay un control exhaustivo o un registro que controle este asunto, pero es una realidad».