A través de esta iniciativa, el atractivo que tienen los calaos cenicerenses volvió a quedar patente. / L. R.

Cenicero, donde se crían los buenos vinos

La asociación Cenicero se mueve celebró el 'Día de los calaos', que atrajo a medio millar de personas para vivir la experiencia de beber un vino en los antiguos espacios

F. DOMÍNGUEZ

La asociación Cenicero se mueve, con la colaboración del Ayuntamiento y de once bodegas de la localidad, ha vuelto a organizar el 'Día de los calaos' y, como de costumbre, la víspera de la celebración en la ciudad y su término municipal, de la carrera pedestre Entre viñedos.

En la 'Ciudad muy humanitaria', título otorgado por el comportamiento de los cenicerenses en el trágico descarrilamiento de un tren de pasajeros en el puente de Torremontalbo sobre el cauce del río Najerilla, tienen a gala presumir de los 285 calados censados bajo sus casas y calles.

Quieren que sean declarados Bien de Interés Cultural, como un paso para que las administraciones apuesten por su recuperación, dado que muchos de ellos están en una situación precaria.

Para ayudar a paladear los caldos, hubo pinchos morunos recién hechos a la plancha

Una de las iniciativas que más éxito está teniendo es el 'Día de los calaos', mediante la cual y con la apertura a las visitas de varios de los que en mejores condiciones están, se consigue atraer a la ciudad a los visitantes, al tiempo que se ofrece a los vecinos una actividad lúdica más.

Para ayudar a paladear los caldos, hubo pinchos morunos recién hechos a la plancha

Después del parón del pasado año por las razones que todo el mundo conoce, la normativa sanitaria para impedir los contagios del coronavirus, este año se ha retomado la iniciativa, en la que han colaborado con los organizadores el Ayuntamiento y once firmas vitivinícolas. Además, también han participado un nutrido grupo de voluntarios, que se han ocupado de echar una mano para que se cumpliesen las normas de prevención de contagios.

Así las cosas, más de 600 personas acudieron el pasado sábado a Cenicero para visitar estas edificaciones donde siempre se han criado los mejores vinos. Han sido ocho calados los que se han podido visitar y, en ellos, se han podido degustar los caldos cenicerenses, lo cual ha sido todo un privilegio.

L.R.

Para ello, los visitantes tenían a su disposición una copa serigrafiada ex profeso para la ocasión, que por seis euros les daba acceso a consumir cuantos vinos deseasen.

Según la organización, se vendieron entre 500 y 600 copas. Para ayudar a paladear mejor los distintos caldos locales, la peña del Athletic Club Bilbao plantó en la plaza de España sus planchas a fin de surtir, a quien así lo deseó, de unos exquisitos pinchos morunos, acabando los asistentes con las existencias preparadas.

En suma, todo un éxito para la ciudad y los organizadores, y un elemento más para centrar la atención sobre estas edificaciones soterradas que han servido desde tiempos remotos para la crianza de unos vinos de máxima calidad que han hecho famosa a Cenicero.