Viñedos y, encima, los molinos de Yerga. / E. PASCUAL

El Consejo Regulador pide a los partidos medidas urgentes en defensa del paisaje

La entidad reclama un compromiso de protección de todo el territorio de la DOCa frente a grandes proyectos de renovables

LA RIOJA Logroño

El Consejo Regulador de la DOCa Rioja, a través de su Grupo Operativo para la Protección del Paisaje y del Viñedo presidido por el bodeguero Álvaro Palacios, insiste en «la amenaza que para el sector vitivinícola supone la proliferación descontrolada de infraestructuras de producción energética». El grupo operativo se reunió el pasado lunes con representantes de todos los grupos parlamentarios riojanos y les reclamó la «adopción medidas urgentes en defensa del paisaje vitivinícola riojano».

En concreto, los representantes del Consejo Regulador preguntaron a los partidos regionales si «apoyarán o promoverán la suspensión de autorizaciones de proyectos de producción de energía, que no estén destinados al autoconsumo, hasta la aprobación de la directriz de suelo no urbanizable», informa la entidad rectora del vino de Rioja. Asimismo, el grupo reclamó que la protección del paisaje sea para todo el conjunto de la DOCa y avisó del riesgo que supone dejar que «sean los promotores los que decidan la ubicación de estos megaproyectos que atentan contra el paisaje y la idea de Enoregión».

El Consejo Regulador ha solicitado encuentros al máximo nivel institucional con los gobiernos vasco y navarro, después de haber mantenido ya una reunión con Ejecutivo riojano para estudiar el impacto de la proliferación descontrolada de infraestructuras energéticas. «El grupo operativo considera insuficiente la propuesta de este último para modificar la Directriz de Protección de Suelo no Urbanizable de la Comunidad Autónoma», afirma el Consejo en una nota de prensa.

Asimismo, el Consejo trabaja también en la búsqueda de adhesiones de organismos sectoriales de ámbito nacional a un manifiesto que recoge la posición unánime del sector frente a lo que considera un grave riesgo para su pervivencia, al cual ya se ha conseguido el respaldo de la Federación Española del Vino (FEV) y de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV).