Jose Luis Lapuente, director general del Consejo Regulador de la DOCa Rioja. / Sonia Tercero

«La resiliencia que este año ha demostrado Rioja ha sido extraordinaria»

La caída de ventas a final de año rondará el 10%, un resultado mucho mejor de lo previsto en cualquier escenario tras el estallido de la pandemia

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

La marca es el mejor refugio en los momentos críticos. Es en la que, según José Luis Lapuente, director general del Consejo Regulador, se ha apoyado Rioja durante este crítico 2020, con el principal canal de venta, la hostelería, cerrado o abierto con muchísimas limitaciones: «Una de las palabras del año es resiliencia, y eso la que ha demostrado Rioja durante este dificilísimo 2020».

– Tenemos datos de octubre de ventas de vino, con una caída que no llega al 10%. ¿Mucho mejor de lo esperado? ¿Cómo ha ido la campaña de Navidad?

– Efectivamente, la última estadística completa que tenemos es la octubre, con un descenso de la comercialización del 9,5% respecto al 2019. Por las retiradas de contraetiquetas en noviembre y diciembre, estimamos que se acabará el 2020 en torno al 10% de descenso, y 2,5 puntos más en valor, es decir, con una pérdida de facturación entre un 12/13% respecto al 2019.

«La estrategia en general no ha sido reventar el mercado tirando los precios y eso es muy positivo»

Precios de venta

– Los datos en general, por tanto, son buenos, lejos al menos de las primeras estimaciones...

– Así es, pero cuidado porque este comportamiento no es igual para todos. Las bodegas más dependientes de la hostelería han sufrido mucho más, pero, como dice, en general el escenario es bastante mejor que el esperado. Hubo que trabajar de forma ágil y eficaz y creo que desde el Consejo Regulador cumplimos revisando la situación financiera y de la promoción nada más estallar la pandemia. El sector demostró madurez reduciendo oferta, con acuerdos para amparar menor producción y para diferir ante un mejor escenario las nuevas plantaciones. Pusimos en marcha campañas como 'Te Mereces un Rioja', con responsabilidad social y con compromiso con el consumidor y la hostelería. Es decir, creo que hemos sabido adaptarnos a este entorno tan incierto y, aunque los números no van a ser buenos si fuera un ejercicio normal, se puede decir que hemos salvado los muebles. Lo más importante, en una campaña tan difícil para todos, para viticultores y para bodegas, es que Rioja ha demostrado que tiene un suelo fuerte.

z – ¿Qué espera para 2021?

– No sabría contestarle con certeza. Teníamos claro que 2019 fue un año de transición y esperábamos bastante de este 2020, con vinos de las nuevas figuras de zona, pueblo, viñedo singular y espumosos ya en el mercado, pero la pandemia lo frustró todo. 2021 tiene que ser un año para mirar hacia arriba, pero casi hemos gastado el abecedario tratando de aventurar cómo será recuperación: que si en 'v', que si en 'v larga', en 'uve doble'... Dependemos de factores exógenos y, sobre todo, del control de la pandemia. También hay tensiones en el comercio internacional como el 'brexit', aunque con el acuerdo de última ahora parece que no habrá cargas impositivas más allá de las burucráticas, o los aranceles con EEUU, sobre los que creo que podríamos tener buenas noticias a lo largo del 2021 por la victoria de Joe Biden, pero también por las resoluciones de la OMC que ponen prácticamente en igualdad de condiciones el conflicto entre Airbus y Boeing. En todo caso, soy optimista para este nuevo año porque Rioja ha demostrado, con todas las dificultades, que es una marca fuerte. Ojalá pudiéramos vender más caro, y ese debe ser el principal objetivo, pero en el momento más crítico hemos demostrado que nuestra relación calidad/precio es casi imbatible. A igualdad de condiciones, pocas regiones en el mundo pueden ofrecer lo que ofrece Rioja.

– Me habla de una caída en valor de 2,5/3 puntos sobre 2019 adicional al volumen. ¿Quizás es la mejor noticia?

– Cuando hablamos de precio, únicamente tenemos los datos que las propias bodegas nos facilitan de exportación. Es decir, no hay datos nacionales, pero creo que, efectivamente, la estrategia en estos meses no ha sido reventar el mercado tirando precios. Eso puede servir para salir del paso, pero luego cuesta mucho reposicionar las botellas y creo que no es lo que ha sucedido. No hemos apagado el fuego a chorros de manguera, sino con trabajo y con sangre fría, y creo que eso es muy positivo.

– ¿Cómo le ha ido a nuestros principales competidores?

– Hay que esperar a que se confirmen los datos, pero estamos mejor que Ribera del Duero, con caídas estimadas del 15% para final de año, y también que Rueda porque, aunque la pérdida comercial será similar a la nuestra, sobre el 10%, nuestro mercado de blancos ha ido mucho mejor.

«Las ventas de blanco han sido estables pese a todo y esto no es por casualidad»

LOS VINOS BLANCOS

– Hasta el punto de no caer apenas respecto al 2019. ¿Empezamos a ser potentes en blancos?

– Sí. Una crisis en tintos, en una región especializada en envejecimiento, se puede diferir, es decir, permite más flexibilidad a las bodegas, pero el gran volumen de vinos blancos es para consumo del año. En este sentido, las ventas de blanco de Rioja serán muy similares a las del 2019, lo cual es una gran noticia. Tenemos viuras viejas y de mediana edad que están dando la cara, con grandes vinos incluso envejecidos, y variedades como el tempranillo blanco muy atractivas, con vinos afrutados y elegantes. Lo que está pasando no es casualidad y creo que el consumidor está valorando la gran oferta de blancos que tiene ya Rioja en el mercado.

– La ratio, el cociente entre el vino en existencias en bodega y las ventas, que es la que marca el equilibrio de Rioja, acabaría en este escenario en el entorno de 3,75, es decir, elevada pero no catastrófica...

– Esta claro que estamos lejos de la zona de equilibro o confort que marcan las proyecciones del profesor Emilio Barco, pero no estamos por encima de 4 como se esperaba. En el año 2000, tras la gran helada del 99, marcamos un histórico de 4,6, con un efecto muy negativo en la cadena de valor. Ahora, no hemos llegado ahí y ha contribuido la climatología, la limitación de producción y unas ventas mejor de lo esperado. Creo que hemos gestionado bien esta crisis y, aun con resultados negativos en el año, estamos mejor de lo previsto.

«Debe ser para mirar hacia arriba, pero seguimos dependiendo de factores exógenos»

¿EL 2021?

– Miro hacia la vendimia siguiente. Este 'stock' de vino que ahora existe, con una cosecha de gran calidad además como 2020, ¿debería ser asumible sin grandes desplomes de precios de vino y de uva?

— Necesitamos que el mercado tire en 2021. El gran riesgo de una crisis es cuánto va a costar salir de ella. En la de 1999 lo hicimos rápido..., y también en la de 2009. Ahora está todavía por ver, si bien hay factores que invitan al optimismo, todo depende de la pandemia. Hemos visto madurez del sector ante la crisis, con las decisiones tomadas, y cada vez la hay más también a nivel de las relaciones entre bodegas, cooperativas y viticultores. Sigue habiendo operadores que van por libre, pero cada vez más hay relaciones comerciales a medio y largo plazo y creo que esto es muy positivo para el conjunto del sector. En Rioja, tanto un parte como la otra, viven del mismo fondo de comercio, de la marca colectiva, y creo que ha demostrado ser un gran refugio.

«La fuerza de Rioja es el nombre, no el apellido, y cuando pintan bastos es cuando más claro se ve»

El Consejo Regulador presentó el pasado verano alegaciones a la nueva DOP Viñedos de Álava que el Gobierno Vasco tramitó a petición de la directiva de las bodegas alavesas de ABRA. Lapuente confirma que «nosotros hemos hecho lo que teníamos que hacer: si alguien quiere irse que lo haga, pero hay una línea roja, que es salvaguardar nuestro fondo de comercio, y en este sentido nos opondremos a todas las iniciativas que lo menoscaben».

– ¿Ha dormido la crisis el conflicto alavés?

– No tengo información, más allá de la que sale en los medios o los boletines oficiales. El proyecto 'Viñedos de Álava' se tramitó y nosotros nos opusimos. Insisto en que el que quiera irse de Rioja que lo haga, pero intentaremos que no sean salidas a medias, como la que todos conocemos de hace unos años, sino con todas las consecuencias. La fuerza de Rioja está en el nombre y no en los apellidos y así lo hemos visto ahora que han 'pintado bastos'. Desde el Consejo hemos respetado escrupulosamente la legalidad en todos estos temas y lo vamos a seguir haciendo. La mayor pena de todo esto es que sigue siendo un asunto sombrío, que no se discute donde debería, sino en determinados despachos y con la idea de aprovechar un doble juego.

– En estos meses se ha aprobado un nuevo Plan Estratégico 2020/2030. ¿Hacia dónde irán los tiros?

– El trabajo, de la consultora KPMG, con la participación de todo el sector, se ha terminado en diciembre. El Plan Estratégico es una herramienta que apostará por la sostenibilidad, por la digitalización y por el enoturismo como ejes principales. Creo que es un trabajo bastante 'rompedor', que mira hacia el futuro y que nos gustaría presentar públicamente cuando la pandemia lo permita. Aunque personalmente creo más en las decisiones del sector que en este tipo de trabajos, es positivo dedicar tiempo a pensar, tal y como hace las compañías, sean del sector del vino o de cualquier otro, con las planificaciones estratégicas.

– 2021, ¿año de elecciones en la Interprofesional y, por tanto, de renovación del Consejo?

– Así es. El proceso es automático y a partir del día 2 de enero se convocará a todas las organizaciones que deseen presentarse y se fijará un calendario que finalizará a final de junio.