Héctor García-Santacruz, Esperanza Orellana, Estíbaliz Torrealba, Álvaro Palacios y Paula Cinto, durante la jornada de este martes en Madrid./Pablo Cobos

Héctor García-Santacruz, Esperanza Orellana, Estíbaliz Torrealba, Álvaro Palacios y Paula Cinto, durante la jornada de este martes en Madrid. / Pablo Cobos

El viñedo de Rioja encara el desafío de la sostenibilidad y la amenaza de las renovables

Consejo Regulador, Ministerio de Agricultura y Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas proponen soluciones para un reto prioritario

Juan Carlos Berdonces
JUAN CARLOS BERDONCES

«Estamos en una carretera al infierno climático con el pie todavía en el acelerador». La frase corresponde al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, y la pronunció el lunes en la vigesimoséptima Cumbre del Clima (COP27) que se está celebrando en Egipto. Precisamente la ONU fue la entidad que introdujo el concepto sostenibilidad en nuestro día a día. Fue hace 35 años y definió el término como «lo que permite satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades propias». Es la teoría y ahora el reto es aplicarla al terreno. Dar respuestas sectoriales a la sostenibilidad es lo que pretendió ayer el Grupo Vocento, al que pertenece Diario LA RIOJA, con una jornada celebrada en Madrid con el patrocinio del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja.

Y el punto de partida quedó claro. La sostenibilidad «ha de ser una prioridad para todos», resumió la coordinadora del comité de expertos en sostenibilidad de la DOC, Estíbaliz Torrealba. En este sentido, el Consejo Regulador trabaja desde hace un año en la realización de un diagnóstico «real» con todo el sector –más de 600 bodegas y de 14.000 viticultores– para «conocer de verdad sus necesidades y qué se hace en Rioja». Dentro del Plan Estratégico 2021-2025 «tenemos un proyecto ambicioso de liderar la sostenibilidad», añadió.

El sector agroalimentario «es sostenible por naturaleza y tiene que serlo por necesidad», defendió Paula Cinto, responsable del área de sostenibilidad de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas. Para ello, reclamó la «complicidad de las administraciones». Y la directora general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Esperanza Orellana, incidió también en que el modelo de producción agrícola que hay en España «es único».

Las próximas generaciones

Pero la necesidad de contar con, al menos, una cuota del 32% de energías renovables en España para cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea está impulsando el desarrollo de numerosos proyectos solares y eólicos que, en el caso de La Rioja, se está realizando de manera «irracional», denunció el conocido bodeguero Álvaro Palacios, que preside el grupo operativo para la protección del Paisaje y Viñedo de Rioja dentro del Consejo Regulador. Los grandes afectados de este despliegue de parques con placas fotovoltaicas y molinos de viento «son los agricultores, los más sufridores».

«Trabajamos para reducir el uso de fitosanitarios un 50%, la huella de carbono un 10% y para lograr que el 5% de los vinos sean de origen ecológico»

«La sostenibilidad en el Grupo Vocento no es una cuestión normativa y legal. Impulsamos iniciativas porque todos nos estamos jugando mucho»

Goyo Ezama | Director general de Nueva Rioja

Reconoció que «ya lo veníamos venir hace años» pero «no se ha hecho nada por evitarlo» y esta apuesta «desenfrenada» por el desarrollo de la industria desde una vertiente energética «está poniendo en peligro nuestro tesoro que es el viñedo. No me pongo dramático, es la realidad». El Consejo Regulador trata de frenar estos proyectos «con recursos y con asesoramiento jurídico», reconoció Palacios. Porque en la Denominación de Origen Rioja, apuntó Torrealba, «sabemos que el sector del vino es el motor económico de la región» con el componente 'extra' del enoturismo que ha crecido considerablemente en los últimos años. «Queremos ser el altavoz de productores y bodegueros», sobre todo en pueblos pequeños, dijo.

El presidente del máximo organismo vitivinícola, Fernando Ezquerro, afirmó que concibe la sostenibilidad como «una palanca necesaria en La Rioja» para «disfrutar del modelo de producción que ahora tenemos, pero también para que lo disfruten las generaciones futuras», en la línea de lo que hace 35 años ya señaló la ONU. Mientras que el director general de Nueva Rioja, Goyo Ezama, subrayó la vocación del Grupo Vocento para trabajar en pos de la sostenibilidad:«Hemos impulsado dos plantas fotovoltaicas en los centros de impresión y creado el canal editorial Antropía y el canal de comunicación Antrópico».

Impacto en el sector vitivinícola

«La Rioja debe decidir si quiere ser productor de energía o de vino»

Álvaro Palacios tilda de «irracional» la «masificación» de proyectos eólicos y solares y culpa al Gobierno central y al regional

El afamado bodeguero de Alfaro es muy crítico con lo que considera una «masificación» de proyectos eólicos solares y ayer culpó a los gobiernos central y autonómico –y a sus máximos responsables– de «querer cargarse La Rioja Baja, donde hay 23.000 hectáreas de viñedo». Él está «a punto de abandonar el negocio familiar» y renunciar a una inversión de 18 millones de euros para hacer en su municipio una bodega 100% sostenible en una extensión de terreno de 60 hectáreas.

La producción energética de fuentes renovables en nuestra región «ya cubre de sobra la demanda que se necesita para consumo. Exportamos un tercio de lo que producimos». En el momento actual, «La Rioja tiene que decidir si quiere ser productor de energía o de vino», añadió. Y el papel que han de jugar las administraciones públicas, a su juicio, ha de ser muy distinto al actual. «En lugar de apostar por desproporcionados proyectos de energía que dirige la industria eléctrica, debe dar ayudas para hacer edificios sostenibles, para ser autosuficientes... Pero esas subvenciones no llegan», censuró con vehemencia.

Esperanza Orellana apostó por hacer compatible la implantación de nuevas fuentes de energía solar y eólica con la conservación del medio ambiente y del modelo actual de producción en el campo. La directora de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio puso como ejemplo lo que hacen en países como Alemania o Francia, con modelos «agrovoltaicos» para no instalar esos parques «en cualquier lugar», sobre todo los que dañen el paisaje y los negocios del sector primario.

«Queremos que sean infraestructuras amigables con el entorno», añadió, y por ello incidió en la «tecnología y la innovación» como pilares claves. Y los sectores vitivinícola y agrario «tienen que ser también parte de la solución».

Impacto en el consumidor

«El precio ya no determina la compra de un producto, se mira cómo se hace o si es sano»

Las exigencias del cliente han cambiado tras la pandemia «y ahora hay más conciencia hacia otros valores», destaca Paula Cinto

¿Cómo ha evolucionado la relación de los consumidores con la sostenibilidad? Fue la pregunta que lanzó el moderador de la jornada, Héctor García-Santacruz –director de Antrópico, la agencia de activación en sostenibilidad del Grupo Vocento–, a los ponentes. Con la pandemia, señaló Paula Cinto,«la tendencia ha cambiado», también las prioridades. Ahora el precio de un producto «ya no es lo que más determina la compra, influyen otros factores porque se mira también cómo se hace, si se respeta la sostenibilidad en los procesos, o es si sano y saludable».

Pero estos valores que apuntó la responsable del área de sostenibilidad de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas se difuminan, dijo Esperanza Orellana, a la hora de comprar. «No se puede plantear al consumidor, cuando está delante del lineal de un supermercado, dudas eternas sobre si un producto es o no sostenible», dijo la representante del Ministerio, que sí reconoce avances tras la epidemia del COVID «y ahora a todo lo relacionado con la alimentación se le da más valor». La huelga del transporte –que dejó supermercados desabastecidos de productos– o la guerra en Ucrania –con el encarecimiento de los cereales, por ejemplo– han tenido que ver en este cambio de consideración dentro de los clientes.

Álvaro Palacios, por su parte, puso en valor los vinos ecológicos «por los que siempre he apostado». No tanto entre el consumidor final pero sí que entre exportadores e importadores, este producto «tiene éxito. Yo creo que ha de ser el futuro». Lamentó que todavía no exista esa conciencia pero espera que cambia en próximas generaciones.

Impacto en el sector agroalimentario

«El único modelo agroalimentario posible es el sostenible, no hay otra opción»

Esperanza Orellana asume que legislar «no es fácil pero existe diálogo con el sector» y Estíbaliz Torrealba pide «trabajo en equipo» y colaboración público-privada

La sostenibilidad no es una opción, es una obligación, «y el único modelo agroalimentario posible es el sostenible» fue el mensaje final que lanzó la directora de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura. Esperanza Orellana recalcó que ese reto ha de trabajarse en tres vertientes –medioambiental, económica y social– para que nadie se quede atrás. Y la coordinadora del comité de expertos en sostenibilidad de la DOC, Estíbaliz Torrealba, abundó en la necesidad de «trabajar en equipos» en pos de alcanzar un objetivo «prioritario para todos»

En este sentido, las empresas reclaman a las administraciones más ayudas y plazos mayores para que puedan poner en marcha iniciativas que cumplan las nuevas leyes que se van aprobando. «Hace falta mayor colaboración público-privada», coincidieron en demandar Cinto y Torrealba. En muchos casos estas compañías en España, entre las que se incluyen las bodegas, son principalmente pymes y micropymes –La Rioja quizá sea además un paradigma a nivel nacional– que «carecen del músculo y la capacidad para afrontar esos retos», afirmó la representante de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas.