La Rioja ha hecho del vino su seña de identidad. / F. BÓBEDA

El trabajo bien hecho

La creación de la Denominación de Origen Rioja se aprobó en 1925 y en 1991 se le concedió el carácter de 'Calificada'

F.B. logroño.

Genuina, diversa y honesta. Calificativos que definen a una tierra que ha hecho de la elaboración del vino motor y seña inseparable de su identidad. Una región, en definitiva, íntimamente asociada a la viña que en junio de 1925 aprobó la creación de la Denominación de Origen Rioja. La más antigua de España.

Si hablamos de diversidad de climas, valles, altitudes, zonas, municipios, paisajes, variedades de uva, colores y estilos de vino, lo hacemos de Rioja. 144 municipios, más de 600 bodegas y casi 15.000 viticultores conforman un crisol de difícil comparación. La estricta normativa en cuanto a prácticas de elaboración, control de calidad y etiquetado dan cuenta de la transparencia de la denominación hacia el consumidor. Un carácter abierto y honesto que han consolidado a Rioja como destino enoturístico líder, donde cada año llegan más de 800.000 aficionados a visitar nuestras bodegas.

El vínculo con el vino en esta tierra viene de lejos. En 1892 se creó la Estación Enológica de Haro, soporte técnico fundamental para la mejora de la calidad de los vinos de Rioja. Localidad la riojalteña donde, en 1907, 16 bodegas fundan el primer Sindicato de Exportadores de Vinos de La Rioja. Tras la creación de la Denominación de Origen Rioja en 1925, un año más tarde se constituyó el Consejo Regulador.

En 1972, a partir de la Ley del Vino de 1970, se reforma el Reglamento de Rioja y de su Consejo Regulador, que en 1974 establece, por primera vez y con carácter obligatorio, un precinto de garantía para diferenciar los vinos criados en barrica. A partir de la cosecha de 1980 el Consejo estableció el sistema de categorización de los vinos según su envejecimiento –joven, crianza, reserva y gran reserva–, así como el control de la añada.

Y en 1991 se concedió el carácter de 'Calificada' a la DOC Rioja, aprobándose un nuevo reglamento que inicia un periodo de expansión comercial, crecimiento de la estructura productiva y modernización del sector.

En 1993 entró en vigor la obligación de comercializar toda la producción embotellada en origen, una de las decisiones estratégicas fundamentales en la configuración del modelo de Rioja, culminando en 2003 en la creación de la Organización Interprofesional del Vino de Rioja.

El Plan Estratégico de Rioja 2005-2020 asumido por la Interprofesional se puso en marcha con el objetivo de propiciar el desarrollo estable del sector. Siguiendo sus directrices, en 2007 se aprobó la incorporación de seis nuevas variedades para mejorar la competitividad de sus blancos.

En 2017 Rioja dio un paso más al incluir el amparo de un nuevo producto, 'Espumosos de Calidad de Rioja', y creando la nueva indicación geográfica 'Viñedo Singular'. Igualmente, junto a la figura de 'Vino de Zona' vigente desde 1998, se regula la indicación 'Vino de Municipio'.