Viñedos entre Labastida y San Vicente. / Juan Marín

SOS para el viñedo viejo de Rioja

Así es el plan para proteger los viñedos, desincentivar su arranque y dar rentabilidad a estas plantaciones menos productivas pero esenciales

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

El Consejo Regulador aprobó el pasado 18 de junio un plan para potenciar y valorar los viñedos viejos y centenarios. No es extraño encontrarse en los etiquetados de las botellas de vino menciones que aluden a que están elaborados con uvas de viejos viñedos. También algunas regiones vitícolas han trabajado en la idea de un banco de tierras para evitar su arranque. Pero ahora Rioja da un paso más y amplía y completa la legislación existente hasta el momento, en su alcance y en sus detalles.

Lo que pretende el plan aprobado hace unas semanas por el Consejo es, por un lado, conservar las viejas plantaciones que quedan, que habitualmente producen menos que las jóvenes y, por tanto, necesitan que la uva se pague a precios superiores para ser rentables. Y, por otro, regular las indicaciones con una definición del término 'viña o viñedo viejo' y, en el caso de las plantaciones centenarias, con una acreditación de que en realidad lo son.

En este sentido, lo que Rioja ha aprobado es que todo el viñedo viejo anterior al año 1980 pueda ser considerado como tal y, por tanto, que los vinos que se elaboren con estas viñas puedan indicarlo en la etiqueta, mientras que el resto ya no podrá hacerlo.

Ahora mismo, serían plantaciones de 41 años de edad, pero no correrá 'ficha' hasta el año 2030. Es decir, mientras el viñedo envejece cada año (en el 2022 los viñedos anteriores a 1980 tendrán 42 años y no 41) no irá moviéndose la fecha de catalogación (1980) hasta que en 2030 coincida con la edad de 50 años.

¿Por qué se ha hecho así?

En primer lugar, porque, aunque no hay una regulación legislativa tan concreta como sí sucede por ejemplo con las menciones tradicionales crianza, reserva y gran reserva, las administraciones regionales están utilizando esos 50 años para las actuales ayudas existentes en el caso de La Rioja y el País Vasco. El problema, que justifica este periodo transitorio hasta 2030, es que hasta 1980 no hay seguridad ni excesiva credibilidad de la edad de los viñedos en los registros oficiales. Es a partir de esa fecha cuando las parcelas garantizan realmente su año de plantación.

Lo que hará ahora el Consejo Regulador es un registro específico de viñedos viejos y centenarios. Según la memoria del pasado 2020, Rioja cuenta con 9.421 hectáreas anteriores a 1980, lo que representa el 14% de total de la superficie amparada, una cifra nada desdeñable, que, si bien en porcentaje relativo no es la mayor del país, probablemente lo sea en volumen de superficie. Serán exclusivamente las uvas procedentes de estos viñedos las que tengan derecho a usar la mención 'viña o viñedo viejo' en las etiquetas. El objetivo último del plan es diferenciar estas producciones y que sus tenedores, en muchos casos viticultores que no elaboran y no pueden sacar un valor añadido, puedan vender sus uvas a mejores precios y aumentar así su rentabilidad y, con ello, facilitar la conservación de este viñedo que es todo un patrimonio fundamental del Rioja.

Medidas de apoyo

De momento, a nivel interno, el Consejo Regulador ya ha aprobado una reducción del 25% de las cuotas del Consejo Regulador para este tipo de viñedos y del 50% para los centenarios durante un periodo transitorio (¿tres años?). Asimismo, está prevista la organización de jornadas formativas para viticultores con el fin de optimizar su manejo y preservación, así como el fomento y la promoción de estos vinos con acciones de promoción específicas.

Pero al acuerdo va más allá, aunque habrá que contar con la complicidad de otras administraciones públicas. En este sentido, el principal enemigo del viñedo viejo, no solo en Rioja sino en toda España, han sido los planes de reestructuración que, financiados con dinero europeo, han primado hasta el 50% el arranque de viejas plantaciones y la sustitución, en la mayor parte de los casos, por emparrados más cómodos y productivos.

En este sentido, la propuesta del Consejo Regulador es que los fondos de reestructuración se empleen en buena parte, en lugar de para financiar sustituciones, para primar a los tenedores de estas viñas y, respecto a los Planes de Desarrollo Rural regionales, que ya conceden alguna subvención a los propietarios de viejos viñedos en algún territorio de la DOCa Rioja, que la incrementen con la justificación de la sostenibilidad medioambiental.

Los centenarios

Un asunto diferente es el de los viñedos centenarios. Los registros no son fieles y constan algunos que quizás no lo son y otros que, aunque no constan, lo son. La intención del Consejo es protegerlos como patrimonio vitícola y serán comprobados in situ por los técnicos del Consejo para acreditar su siglo de vida, y si están en cultivo a abandonados.

No hay estimación del número de hectáreas, pero no son muchas. En todo caso, una vez acreditados los viñedos centenarios se georreferenciarán y se creará una señalítica específica por parte del Consejo Regulador, con el fin de facilitar las visitas y poner en valor los viñedos, y se solicitará a las administraciones regionales su protección paisajística urbanística.