Justo Rodriguez

«El enoturismo es una forma de sentir y vivir»

Gil destaca la potencialidad del proyecto de enorregión y recalca la obligada implicación del conjunto de la comunidad

Teri Sáenz
TERI SÁENZ Logroño

Ramiro Gil apela al empuje coral que debe guiar la estrategia turística de La Rioja, con el enoturismo como piedra angular y la enorregión en el horizonte. Todo ello, con una dimensión internacional a partir de algo tan doméstico como el carácter riojano, la manera de ser y, sobre todo, de saber acoger.

– ¿Qué papel está llamado a desempeñar el vino en la arquitectura de la estrategia turística de La Rioja?

– Qué duda cabe de que el vino es fundamental para La Rioja. Se trata del producto estrella de nuestra comunidad, por el que se nos conoce internacionalmente, sobre el que nuestros antepasados pusieron todo su saber y quehacer para convertirlo en uno de los mejores vinos del mundo. En definitiva, un recurso natural, económico y turístico de primer orden a partir del cual asentar cualquier estrategia de futuro.

– ¿Cuál de las múltiples vertientes del enoturismo debería ejercer como motor de atracción?

– Debe entenderse de una manera coral. El enoturismo no abarca exclusivamente el vino como producto. También es paisaje, es cultura, es agricultura, es tradición, es gastronomía... Y es, sobre todo, una forma de ser,de sentir y de vivir. Forma parte de nuestro gen identitario como riojanos, porque también nosotros somos producto de la viticultura que históricamente ha marcado el devenir de la región.

«Debe entenderse la estrategia turística como un entramado en el que participa el conjunto de actores»

– ¿A quién debería competer el protagonismo de la explotación turística? ¿A las bodegas, a los municipios, a las entidades más vinculadas al mundo del vino?

– También en este aspecto es obligado actuar de manera conjunta como comunidad. Entender la estrategia turística como un entramado en el que todos participamos. Los actores que usted señala, pero también los viticultores o incluso cada riojano como agente propio. Todos formamos parte de la cultura y la tradición enológica y todos debemos por lo tanto participar. Si no fuera así, si todos no intervenimos, no sería el mismo producto final.

– ¿Cómo se consigue esa implicación más allá de los intereses particulares?

– La pedagogía es crucial para hacer entender la dimensión que comporta, pero también proyectos sostenibles como en los que estamos trabajando en estos momentos. La enorregión es en este sentido uno de los ejes básicos, en tanto que está llamado a vertebrar una estrategia a escala europea con el apoyo de todos y en todos los frentes.

– ¿También entre las instituciones públicas y las empresas privadas?

– La colaboración público-privada en este ámbito es ineludible. Todo el mundo tiene que poner su granito de arena para secundar el mismo fin y ser conscientes de lo que supone, para nosotros como riojanos pero también para La Rioja como comunidad, 'vender' al mundo un proyecto que parte de uno de los productos con mayor reconocimiento internacional.

«La colaboración entre el ámbito público y el privado en relación al enoturismo es ineludible»

– ¿Cómo se estructura la enorregión? ¿En qué dirección irán los fondos provenientes de la UE?

– El objetivo es que sea la plataforma en la que aglutinar lo que todos los agentes implicados aportamos al mundo del vino de una u otra manera. Ponerlo en valor y que ejerza como un foco de atracción para el resto del mundo, que podamos transmitir por esa vía nuestra cultura y nuestra tradición. Lo que hacemos cada uno en nuestro ámbito para alcanzar el resultado final que nos identifica. En todos los proyectos encuadrados en los fondos europeos se repiten una serie de matrices que deben cumplir como sostenibilidad, digitalización, asentamiento de la población... Sobre ese paraguas cada región articula diferentes proyectos y la enorregión es uno de los que mejor y más sólidamente condensa los objetivos.

«La enorregión está llamada a vertebrar una estrategia a escala europea con el apoyo de todos»

– Las virtudes del vino que abandera La Rioja como imán turístico son también las que exhiben otras regiones de tradición vitivinícola. ¿Cómo debe destacarse la comunidad respecto a sus competidores?

– El principal valor diferencial es que nuestro vino está reconocido como uno de los mejores del mundo. Pero es que, además, nuestra cultura al respecto es muy específica y transversal. Incluye nuestras vivencias alrededor del vino, la hospitalidad, una forma de actuar y de compartir.

– ¿Qué tipo de turista es prioritario para La Rioja?

– Una de las ventajas de nuestra propuesta es que se presta a un amplísimo abanico de clientes. Desde quien está introducido en el mundo de la enología y busca un enclave de referencia, hasta el público en general que disfruta de las sensaciones personales que trasmite nuestra tierra y sus gentes. Hay gastronomía, cultura, arquitectura, experiencias únicas... La enorregión tiene un carácter global y cada uno puede buscar dentro de ella la vertiente que más le atraiga dentro de las muchas que brinda.

– Eso también requiere más ayudas para las empresas del sector, incidir en materia medioambiental, mejorar las infraestructuras de comunicación...

– Precisamente pensando en los planes europeos y la necesaria coordinación entre departamentos se creó la Oficina de Transformación de La Rioja. Todas las áreas del Gobierno están orientadas en esa dirección, asumiendo que la transversalidad y la buena gobernanza son claves en un futuro encarnado en proyectos como la enorregión, pero que implican todo y a todos.