Viaje a las entrañas de Cuzcurrita

Enoturismo. La Bodega del Tesoro amplía su propuesta con la rehabilitación de un edificio anexo para 'wine bar' y terraza

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Ni la pandemia arredra al matrimonio de José Ramón Cámara y Yosune, que en febrero del año pasado decidieron acometer la rehabilitación de un edificio anexo a La Bodega del Tesoro, en Cuzcurrita, un 'wine bar' y una terraza que inauguraron la semana pasada: «Nos llegamos a plantear si parábamos cuando el mundo se paró, pero por una parte nos ha venido bien porque me he pasado todo el año en el andamio, limpiando piedra, y hemos podido inaugurar ahora que parece que las cosas vuelven a funcionar».

José Ramón Cámara se embarcó en el año 2017 en la aventura de recuperar un calado histórico en Cuzcurrita, una preciosa, amplia y más que centenaria bodega de elaboración con un calado del siglo XV: «Había mirado varias opciones en otros pueblos de Rioja Alta y Rioja Alavesa; llevaba 30 años cerrada y era de una familia con 13 propietarios y me alucinó que conservaba las grandes tinas de madera originales donde elaboraban, no en lagos de hormigón como en otros pueblos, así que decidí echar para adelante», explica este emprendedor.

El proyecto pivota sobre tres edificios: el principal, el segundo ahora rehabilitado para 'wine bar' y vinoteca, y un tercero para el que «por el momento no hay pasta..., así que ya veremos qué uso le damos, pero en el futuro».

«En parte la pandemia nos ha venido bien, me he pasado casi todo el año en el andamio recuperando piedra»

Cámara había invertido previamente en una empresa de turismo: «Comencé haciendo de chófer para viajes de extranjeros, pero al poco tiempo decidí dirigir los tours y me di cuenta de que, más que ver bodegas, lo que querían era disfrutar del vino y conocer la historia y la esencia de Rioja».

El nuevo 'wine bar' con terraza

El calado con botellas con sus marcas.

El matrimonio concibió así La Bodega del Tesoro, como el final relajado de los recorridos de varios días por la región: «Hacemos catas o desgustaciones en una de las tinas, vemos los calados y les cuento la historia de Rioja y de estas antiguas formas de elaboración del vino». En este sentido, La Bodega del Tesoro no es un museo, sino que está viva: «Hemos recuperado un patrimonio que se iba a perder y ahora hemos dado un paso más, con un club de enoturismo y con una vinoteca y 'wine bar' para el cliente más cercano». Cámara explica que «mi apuesta son, por supuesto los productores locales de Cuzcurrita, pero también pequeñas cosas chulas de toda Rioja». «Ya hacemos vino –sigue– con nuestra marca por encargo a dos de estos pequeños elaboradores, y ahora estamos trabajando para ampliar y colaborar con 30 o 40 productores aprovechando nuestro club y tienda 'on line', con la idea de llegar a lugares del mundo donde tenemos clientes».