Reino Unido: el 'mejor' mercado, pero, con Rusia, también el más 'barato'

A. GIL LOGROÑO

Que el mercado británico ya no es lo que era hace unas décadas lo saben todas las bodegas exportadoras de Rioja. El consumidor británico es, probablemente, el mejor conocedor histórico de los vinos de Rioja, pero la presión de las grandes cadenas de alimentación y descuentos ha presionado muchísimo los precios a la baja, hasta el punto de que, junto con Rusia, es donde más barato venden las bodegas de Rioja -al margen de los importantes aranceles al alcohol que aplica tanto al vino como a otras bebidas de todo el mundo-.

Es un mercado de los que el sector denomina maduro -el precio medio por litro es un euro inferior al del conjunto de la exportación- y al que muchas bodegas han renunciado por este motivo. Si se analizan las ventas de Rioja en el 2018 (de enero a noviembre, ya que las estadísticas del año completo tardarán aún un par de semanas), es el destino que más cae en volumen, pero también en valor. La subida del precio del litro en un 5,84% no ha impedido que los ingresos por facturación en Reino Unido se desplomen más allá del 11%, es decir, no ha servido para compensar la caída en volumen.

Problemas al subir precios

Hay un efecto 'brexit' porque la devaluación de la libra (entre el 10 y el 15% respecto al euro) se suma al incremento de precio por la escasez de vino tras la helada del 2017, pero está claro también que Rioja tiene problemas para subir su precio en la mayoría de mercados. En este sentido, Alemania, donde el valor medio del litro ha subido un 5,25%, acompaña a Reino Unido con un desplome del 14% en las ventas y de casi el 10% en valor. El germano es un mercado un poco más dual que el británico, con mucha presión de las cadenas de descuento pero también con importadores pequeños y selectivos a los que no les importa pagar más por el vino. Tampoco Estados Unidos, Suiza o China (que tenían buen comportamiento los años anteriores) han asumido los incrementos de precio, con importantes bajadas en volumen y en facturación, si bien es cierto que la menor oferta de vinos contribuye a que las cifras de comercialización exterior también se reduzcan.

Entre las notas positivas, hay que mirar a Holanda, donde la caída de las ventas en volumen se ve compensada por el crecimiento en valor; a Rusia -aunque se partía de un precio muy barato (mucho vino joven), donde se crece en volumen y valor-, al igual que en Bélgica, con un fuerte crecimiento de la facturación del 13%. Canadá, donde baja el precio medio pero donde se vende más caro, aguanta la facturación y el volumen, mientras que Suecia baja en volumen, en valor y también en precio medio.

 

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