«Fenavin está en Ciudad Real porque hubo la voluntad política que faltó en La Rioja»

Miguel Ángel de Gregorio, en su stand de Fenavin. :: A.G./
Miguel Ángel de Gregorio, en su stand de Fenavin. :: A.G.

El bodeguero advierte del riesgo de 'manchanización' de Rioja: «Hay quienes cuidan la viña como una 'amante' y quienes la explotan como una 'prostituta'»

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Nacido en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), aunque con apenas nueve meses llegó a La Rioja donde su padre cuidó durante décadas las viñas de la finca Ygay de Marqués Murrieta, Miguel Ángel de Gregorio, se considera riojano, aunque no renuncia a sus orígenes: «La Mancha es una tierra dura y 'salvaje', pero maravillosa». El día de la inauguración de la X edición de Fenavin en Ciudad Real, donde se reúnen casi 1.900 bodegas de España y unas 200 de Rioja, De Gregorio (Finca Allende y Finca Nueva), repasa el fenómeno de la feria castallano manchega, una iniciativa que Rioja intentó en su momento pero no consiguió que cuajara.

- ¿Sigue usted en La Mancha, además de en Rioja?

- Sí. Tengo un viñedo de 46 hectáreas, Finca Coronado, un terruño maravilloso con un proyecto muy bonito que intentamos poner a primer nivel hace unos años pero al que no le pude dedicar el tiempo que precisaba porque me volqué en Rioja. Apenas había nada entonces en La Mancha, mientras que ahora ya hay cosas muy interesantes y, aunque no es una espina clavada, tarde o temprano pondré en marcha un proyecto bonito porque le tengo mucho cariño.

«No sé si AVE, pero La Rioja necesita un servicio de altas prestaciones que nos conecte con Bilbao y Barcelona»

- Arranca Fenavin, con casi 2.000 bodegas. Es la feria del vino de España. ¿Por qué no fuimos capaces de hacerla en La Rioja?

- La Rioja tenía los viticultores más profesionales de España; las bodegas con más experiencia en hacer grandes vinos; el sector comercial más profesional..., pero la diferencia la marcaron las administraciones. No es posible una feria así sin la implicación pública y aquí lo tuvieron claro el ayuntamiento, la diputación y la comunidad autónoma. Nuestros políticos, sin embargo, pese a contar con dos espacios prácticamente sin contenido como Riojafórum y el recinto de Albelda, no invirtieron ni en compradores ni en expositores. La política de la administración riojana durante los últimos 17 años ha dado más importancia a las multinacionales y a las empresas que ni tributan en La Rioja que a las pequeñas y medianas bodegas. Ahí tenemos también el caso actual del reparto de las ayudas europeas del Programa de Ayuda a la Inversión Vitivinicola. La Rioja lo tenía casi todo, muchas mejores comunicaciones, localización e infraestructuras que Ciudad Real para haber creado la feria de vinos de España, pero nos faltó voluntad política.

- ¿Y también un AVE?

- El AVE es cierto que ha sido la salvación para Ciudad Real y para Puertollano, pero tampoco lo es todo. Sigue teniendo muchas carencias hoteleras, de restauración e incluso de localización natural. Ahora bien, el ferrocarril, para personas y mercancías, es el transporte del futuro y en el caso de La Rioja no sé si necesita un AVE, pero sí tengo claro que precisa un servicio de altas prestaciones con paradas en Calahorra, Logroño y Haro, que nos conecten con Bilbao y Barcelona. Cuidado porque no podemos quedarnos al margen de las infraestructuras ferroviarias. Es el transporte del futuro, como lo fue en el pasado y no olvidemos que fue así como desarrollamos nuestra industria del vino.

- Fue usted uno de los grandes 'renovadores' de Rioja a principios de los 90. ¿Necesita la denominación de origen un nuevo 'empujón' como el de entonces?

- La historia de Rioja es de renovación constante. Desde Camilo Hurtado de Amézaga, el Marqués de Murrieta o Rafael López de Heredia a Enrique Forner en su día o a mi generación posteriormente... Hay una 'revolución' permanente en la historia se Rioja y creo que hoy en día también hay cosas muy interesantes. No estamos en 'stand by', pero sólo el tiempo dirá qué es auténtico y qué es mediático. Nosotros ya fuimos vignerones hace tres décadas y ahora deberán pasar unos años para ver quiénes de los que hoy se describen como tales lo son en realidad y son más bien 'urbanvignerones'. Para mí, la revolución pendiente de Rioja está en los vinos locales, en los vinos de pueblo. Ojalá salieran decenas de jóvenes viticultores intentando hacer los mejores vinos de su pueblo. Eso supondría recuperar la auténtica esencia de Rioja. Hay movimiento en ese sentido, con chavales que de verdad están cultivando la viña, cosa que celebro, pero necesitamos todavía más. Si en lugar de 600 bodegas fuéramos 2.000, tendríamos la autentica revolución de Rioja.

- Al mismo tiempo, ¿cree que se está 'manchanizando' el cultivo en Rioja?

- Absolutamente sí. Ahora mismo se está produciendo un fenómeno de distorsión entre dos tipos de viticultura cada vez mayor. Por una parte, tenemos viticultores que apuestan por la calidad y miman la viña en lugar de explotarla, que tratan la viña como una 'amante', pero, por otra, se está desarrollando un salvaje modelo productivista que explota la viña como una 'prostituta'. El mal histórico de La Mancha ha sido producir materia prima para vender barato en beneficio de grandes grupos industriales y, si te refieres a eso con 'manchanización',, sí tenemos ahora mismo ese problema en La Rioja. La política de la Consejería de Agricultura, con las reconversiones de viñedo, la no protección de las viejas cepas, los reparto, ahora parados, de plantaciones..., desde luego lo ha fomentado. Cuando este modelo, que da beneficios a corto plazo, es la apuesta tenemos un problema como estamos viendo con los últimos rendimiento aprobados por el Consejo Regulador.