Viñas anegadas en Fuenmayor durante las tormentas del pasado mes de junio. / Miguel Herreros

Las expectativas se mantienen: alta calidad y cantidad suficiente

El potencial máximo amparable, con un 95% de rendimiento, alcanzaría los 423 millones de kilos de uva

Alberto Gil
ALBERTO GIL Logroño

Unos dos millones de kilos, fundamentalmente de tempranillo blanco, han entrado en las bodegas de Rioja hasta la irrupción de las lluvias. La importante cantidad de agua caída en Rioja Oriental, donde habían comenzado a cogerse los primeros racimos de esta variedad adelantada, han paralizado la recolección: «Han llovido entre 40 y 60 litros en algunas zonas en esta comarca, lo que hubiera sobrado porque la vendimia estaba ya casi encarrilada, pero la sanidad es extraordinaria y, aunque habrá que estar atentos a los próximos días a los boletines de maduración, no creo que se presenten problemas», indica Pablo Franco, jefe de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador.

Franco aclara, sin embargo, que el agua, más moderada en cantidad en La Rioja Alta y Alavesa, puede venir incluso bien para completar el ciclo: «Había algo de estrés por la sequía de verano, pero tampoco nos parecía una situación alarmante». «Si no hubiera llovido, creo que hubiera sido mejor en general, pero tampoco pasa nada y, de hecho, tanto en Rioja Alta como Alavesa puede venir incluso bien porque fue menos cantidad y con más margen de tiempo».

  • 65.472 hectáreas productivas hay para esta vendimia, junto con 846 hectáreas de segundo año (50% de producción).

El jefe de los Servicios Técnicos espera así una añada de muy buena calidad a falta del mes trascedente: «Antes de las lluvias la situación era espectacular y ahora me sigue gustando cómo están las cosas en La Rioja Oriental y puede mejorar todavía más en el resto».

«Hubieran sobrado las tormentas en La Rioja Oriental, aunque no creo que haya problemas; en Rioja Alta y Alavesa el agua incluso puede ayudar»

Pablo Franco | Jefe técnico del Consejo

Respecto a los plazos, antes de las tormentas el retraso en relación al año pasado estimado por el Consejo Regulador era de entre ocho y diez días y el agua ralentizará algo más la zona Oriental: «Es posible que en La Rioja Alta y Alavesa incluso se acelere algo, por lo que probablemente tendremos una vendimia más 'explosiva', es decir, no tan escalonada como se preveía, de forma que para finales de septiembre esté vendimiando toda la Denominación a plena actividad».

Producción

En cuanto a la producción, con un 95% de rendimiento máximo en campo según las normas de vendimia, la cosecha máxima amparable sería de 423 millones de kilos (casi 378 millones de tinto y 51 de blanco) procedentes de 65.742 hectáreas productivas, a las que se suman otras 931 de segundo año (50% de producción): «En principio –confirma Pablo Franco–, la cantidad es suficiente para cubrir las expectativas de Rioja [ese 95% amparado máximo] y, pese a que con las lluvias probablemente aumentará el peso de la baya, este era claramente inferior al del año pasado, por lo que no esperamos que haya una aumento productivo inesperado».

Los muestreos del Consejo apuntan a racimos más pequeños y compactos que el año pasado en Rioja Oriental y racimos más alargados, pero con uva más suelta, en Rioja Alta y Alavesa: «En las tres zonas hablábamos de una situación de gran calidad y de sanidad extraordinaria hasta las lluvias y confío, como decía, en que en La Rioja Oriental se absorban sin problemas».