Unos frescos de mucho 'calao'

En la inauguración, el propio pintor se ocupó de ilustrar a los invitados sobre la obra que decora la bóveda del calao. :: F. D./
En la inauguración, el propio pintor se ocupó de ilustrar a los invitados sobre la obra que decora la bóveda del calao. :: F. D.

Alberto Palomera aporta su arte en bodegas Florentino Martínez

F. DOMÍNGUEZ

Las bodegas Florentino Martínez, en Cordovín, continúan su crecimiento no solo en el aspecto de la producción de vinos, sino también en el de atraer a los visitantes de esta comarca vinícola por excelencia. Su último proyecto ha sido la decoración de la bóveda del calao, una obra grandiosa, llevada a cabo por el pintor vasco Alberto Palomera, que fue inaugurada con motivo de la conmemoración del 30 aniversario de la puesta en marcha del CEIP Rural (Centro Europeo de Información y Promoción del Medio Rural de La Rioja), entidad que ha colaborado en la ejecución del proyecto artístico que a partir de ahora se podrá admirar por el público en general.

Según señalan desde la propia bodega, el espacio donde está pintado el mural es un calao riojano de grandes dimensiones que gracias a la pintura se convierte en un scriptorium rodeado de arcos a modo de claustro que habla de la historia del entorno y el trabajo del vino. Se trata de un relato a base de pictogramas enmarcados en arcos con la estética de los manuscritos iluminados medievales. Está pintado sobre un soporte cuya textura nos remite a la cuba, a las duelas y cellos que en este mural son campos de estrellas de la bóveda celeste que acompañan al peregrino en su camino a Santiago, cuya senda transcurre muy próxima a esta bodega.

Gracias a la pintura de Palomera, el calao se convierte en un scriptorium rodeado de arcos a modo de claustro

En el lado izquierdo están los personajes que se dedican a elaborar el vino; en el derecho, los más relevantes del entorno

Lo pagano y lo religioso

El relato que se ofrece del contenido de la obra advierte de que en el arco de la puerta de acceso está representado el origen, el Paraíso transfigurado en la letra alfa. Ya en el interior el ángel nos anuncia el alumbramiento del mural y nos guía en la visita. En el lado izquierdo están los personajes que se dedican a la elaboración del vino. Y en el lado derecho están los pictogramas que cuentan las historias de los personajes más relevantes del entorno cercano.

Al fondo de la bóveda, a un lado está la biblioteca del conocimiento y al otro la biblioteca monástica, mostrando los dos mundos en los que se mueve el hombre, el pagano y el religioso. En cuanto a las dos puertas del fondo de este calao, una representa al ángel protector, el ángel de la guarda, que es un espacio para interactuar con el público, algo que le gusta mucho al autor, y la otra puerta es la salida con la letra omega que representa el fin, que en Palomera equivale al principio, porque en el arco está pintada la fórmula patafísica que demanda una nueva manera de estar en el mundo.