Julia Martínez tras realizar un lanzamiento. / FOTOS MIGUEL HERREROS

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Bajo la sombra de la visera

El torneo de Bodegas Marqués de Riscal se desarrolló en unas buenas condiciones para la práctica del deporte al aire libre

Ya se sabe que la climatología está siendo traicionera a pesar de estar ya en los meses de verano. Sin embargo, la del pasado sábado fue una jornada idílica para jugar al golf. Quizá para algunos se pasó un poco más de calor , especialmente para aquellos que intervinieron en las horas punta, cuando el sol más apretaba, y algunos pudieron acusar el exceso de calor en sus sensaciones a la hora de jugar.

Muchos jugadores fueron precavidos y se refugiaron de esos rayos entre gorras y gafas de sol que les permitieron efectuar sus movimientos estratégicos de la forma más fluida. En este sexto torneo los jugadores se vuelven cada vez más exigentes consigo mismos. Buscan la perfección sin olvidar nunca el espíritu del juego y del disfrute con el resto de su grupo.

En definitiva, el del pasado sábado fue un ejemplo de una jornada perfecta para llevar a cabo un plan como el de acercarse a El Campo de Logroño para jugar al golf y participar en el torneo de Bodegas Marqués de Riscal de la undécima edición de la Liga Golf y Vino. Además es un plan sugerente que se puede desarrollar de manera adecuada dadas las actuales condiciones en las que el coronavirus obliga a tomar de medidas para evitar que la enfermedad se expanda.

En el golf es fácil mantener las distancias y además se juega al aire libre. Todos esos condicionantes hicieron del torneo un buen plan para el sábado. Un plan perfecto.

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