Premiados, patrocinadores y organizadores del evento. / Miguel Herreros

LA CATA

Cata de Marco Real, Altanza y Viña Ijalba

Los protagonistas fueron un chardonnay de Marco Real, un crianza Valvarés de Altanza y un graciano de Viña Ijalba

Irene Martínez Zapata
IRENE MARTÍNEZ ZAPATA

Es una de las diferencias con respecto a otros torneos. Uno de los elementos que lo hacen distinguirse de lo habitual: el vino. Pero esta vez la cita fue aún más especial. Hubo tres bodegas que participaron en la cata: Marco Real, Altanza y Viña Ijalba. Cada una escogió una de sus colecciones para esta ocasión. Marco Real fue la única que se decidió por un blanco, un chardonnay. Altanza y Viña Ijalba, en cambio, apostaron por el tinto, pero cada uno tenía un sesgo diferente. El Valvarés de Altanza es un vino más sedoso con sabor a fruta roja, y el graciano se caracterizaba por su fuerte personalidad.

La cata es el tercer tiempo de la jornada. Es el momento más distendido en el que, con una copa de vino, los jugadores comparten experiencias y reflexiones.

Torneo de patrocinadores (juego)

Galería. Torneo de patrocinadores (juego)

La cata fue expuesta por varios representantes, uno de cada bodega. Jose Manuel Plo fue el primero, y expuso el chardonnay de Marco Real. Explicó que este vino procede de «60 hectáreas de la Sonsierra Navarra» y que «tiene una gran variedad aromática gracias a haber pasado seis meses reposando en sus lías».

José Manuel Plo, Paula Buil y Merche Cerrolaza, impartieron la cata de los tres vinos

A continuación, Paula Buil, responsable de relaciones públicas y comunicación en Altanza, empezó a comentar el Valvarés Crianza 2016, un vino que ha ganado dos medallas de oro, y ha pasado 12 meses en barrica. «Se le puede sacar sabor a fruta roja madura como la ciruela», explicaba en su relato sobre las virtudes del vino.

En representación a Viña Ijalba, Merche Cerrolaza, dio a conocer a los asistentes la historia de la bodega y las propiedades del Graciano, un vino que pasa 18 meses en barrica. «Tiene mucho mérito que las bodegas potencien este tipo de variedades». Al probarlo comentó que es un vino «profundo y armonioso» y según añadió Plo, «con un bouquet muy largo»

Tras haber aprendido de estos vinos y de las pautas que dieron durante la cata, se pudo disfrutar de unas tapas, que esta vez, fueron elaboradas por el catering de la Cocina de Ramón. Deporte, diversión, vino, comida, amigos... Un final excepcional, y muy riojano, para dar por finalizado un fin de semana más en esta XI Liga de Golf y Vino. Sobre todo porque con un Rioja en la mano, todo se ve de otra forma.

Este fue un domingo que abrió el ciclo final de una nueva edición de la Liga de Golf y Vino. Octubre y noviembre serán los últimos meses de una competición consagrada que cada año recibe más jugadores de La Rioja, su entorno natural, nacionales y también de otros países.