Foto grupal de los premiados junto a patrocinadores y organizadores del evento. / Miguel Herreros

LA CATA

Un brindis como colofón

Bodegas Altanza. El evento finalizó con una cata en la que los asistentes pudieron probar un Altanza Blanco 2020 y un Valvarés 2016

Irene Martínez Zapata
IRENE MARTÍNEZ ZAPATA

Altanza es una bodega de La Rioja Alta ubicada en Fuenmayor. Nació en octubre de 1998 con el objetivo de «elaborar vinos de calidad, de un estilo más vivaz que el clásico Rioja de antaño, y comercializarlos a un precio justo». Desde sus inicios apostaron por las nuevas tecnologías y en consecuencia todos los ámbitos de su bodega buscan un equilibrio entre tradición y tecnología. Esta es la esencia de Altanza.

Algunos jugadores, elegidos por sorteo debido a la normativa sanitaria, pudieron probar esa esencia del vino de Altanza en el salón de El Campo de Logroño. En concreto de un Altanza Blanco 2020 y de un Valvarés 2016.

El primero destaca por su carácter afrutado tanto en nariz como en boca, y en él se pueden encontrar aromas tropicales como piña y plátano. Luego tiene notas más cítricas como a limón o pomelo y aromas florales de jazmín. Sin duda, la dulzura de los sabores de fruta tropical y de los cítricos se complementan perfectamente con la frescura de su buena acidez. Gustó mucho entre los asistentes.

El crianza, de variedad tempranillo, fue un éxito y su secreto es su registro aromático dulce y complejo

Si el blanco fue un éxito, el Valvarés más. Muchos de los jugadores preguntaron por este vino a Stephanie Abel Guardia, responsable de Marketing, Comunicación y Visitas de Altanza. Ella fue la encargada de preparar y dirigir la cata el pasado domingo.

El crianza, de variedad tempranillo, tiene un registro aromático dulce y complejo. Como se explicó en la cata, resalta su aroma a fruta roja madura y regaliz. Todos los sabores están muy bien ensamblados con aromas a especias y balsámicos. Además, este vino comenzó el año vistiendo una nueva etiqueta, «más fina y elegante», que llamó bastante la atención entre los presentes.

Esa tarde no solo había ganas de celebrar la cata, sino que también había un gran motivo por el que brindar. Uno de los jugadores de la Liga de Golf y Vino, Jaime García-Calzada y Cristina Gutiérrez, de Viña Ijalba, (bodega que puso nombre al anterior torneo) se comprometieron ese mismo día.

Así todos los presentes se dedicaron a felicitarles por la noticia y a brindar por ellos durante la cata. Al final, todos ellos son una gran familia que han formado gracias al golf y fue una alegría celebrarlo rodeados de amigos y conocidos.

Para finalizar, Stephanie animó a los presentes a realizar alguna de las actividades que propone la bodega como la de 'Todos pa'fuera' en el que se puede disfrutar del vino y del picoteo en los jardines de Altanza.