Los premiados de la jornada. / M. HERREROS

LA CATA

La expresión del Rioja

Finca de los Arandinos. El hotel bodega de Entrena llevó a la cita dos vinos cautivadores: su blanco CATAY y su tinto de crianza 2016

Irene Martínez Zapata
IRENE MARTÍNEZ ZAPATA

Vinos que cautivan, que atrapan. Como lo hacen las instalaciones de la propia Finca de los Arandinos donde se elaboran estos vinos. La moderna estructura de bloques blancos y rectos emerge sobre una loma rodeada de viñedo a las afueras de Entrena, a 13 kilómetros de Logroño. La Finca de Los Arandinos es la creación de una familia bodeguera de cuarta generación que tiene dieciséis hectáreas de viñedos de su propiedad con una edad comprendida entre los 4 y los 60 años, y que se sitúa a una altitud que va de los 500 a los 600 m sobre el nivel del mar.

Ahí mismo se esconde una bodega funcional, adecuada a su capacidad de producción, en la que elaboran unos vinos caracterizados por el respeto al origen y el producto.

Cultivan variedades con el tempranillo, mazuelo y garnacha para elaborar los vinos tintos, y viura para el blanco; con producciones que no superan los 6.500kg/Ha. por término medio. Acaban de finalizar la vendimia, la cual realizan de forma manual. Comienzan con la variedad viura, continuando con la garnacha, el tempranillo, y por último, el mazuelo.

Cultivan variedades como el tempranillo, mazuelo y garnacha para el tinto, y el viura para el blanco

En la cata del pasado sábado los afortunados con pase al salón para disfrutar de esta experiencia pudieron probar dos de sus caldos. Concretamente un blanco y un tinto. El primero a catar fue el de variedad 100% viura que nada más llevarlo a la nariz los participantes encontraron aromas a manzana, cítricos, azahar y melón. Este vino, que ahora se llama CATAY 2019 –significa sorpresa o admiración– es como su antiguo vino blanco VIERO, con la misma variedad y elaboración, excepto que la añada que es de 2019. Además de la marca, también ha cambiado la etiqueta y el diseño de la botella.

A continuación, Clara Casero comenzó a explicar las características del tinto, un Crianza de 2016 trivarietal que está elaborado con uva tempranillo, mazuelo y garnacha. «Este vino nos da una pista nada más verlo por su tono cereza», introdujo Casero, «ya que tiene aromas a esa misma fruta e incluso con ligeros toques ahumados y a regaliz», continuó. De este vino «redondo y fresco» también destaca que «se desliza muy bien, que no deja rastro».

Mientras los asistentes, dispuestos en las diferentes mesas a lo largo de todo el salón charlaban sobre la jornada, empezaron a servirse las raciones con las que se maridaron estos caldos riojanos. Sin duda, un broche final inmejorable para cerrar el penúltimo torneo de esta XI Liga Golf y Vino.